Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

La descapitalización, vía monetaria huachicol

Me canso ganso” que se va a poder acabar esto.

Más que perdernos en descalificaciones personales, respecto a los conductores del país y del Estado, deberíamos fijarnos en los procesos económico monetarios, mediante los cuales se daña presupuestalmente al Estado, por una parte, a toda la federación y a todos los organismos descentralizados o no, como sería el complejo público de la enseñanza, de la salud y a la manera, como esta succión de valor monetario inflaciona los precios de las mercancías y los servicios públicos en general.

Pemex importa tantos más cuantos millones de barriles anuales de los diversos carburantes, entre ellos la gasolina; igual o parecido efecto tendría en que cada distribuidor la importara por su cuenta, además de que ninguno de ellos tendría el poder de compra en volumen de ese producto, con que Pemex opera, además de contar con la inversión de instalaciones de almacenaje, seguridad, cuyos productos no se pueden manejar ni distribuir como se hace con la pólvora y los cuetes en las ferias.

¿Cuántos millones de dólares destina Pemex a la compra de carburantes y cuánto cuestan sus servicios diversos costos que conlleva cada proceso en la circulación de tales volúmenes de valor?

Desde ningún punto de vista resulta admisible que este proceso de deterioro de nuestro intercambio comercial siguiera perdiéndose por los drenajes del saqueo institucional y extra institucional.

Si saquean 6 mil o más millones de barriles diarios de gasolina, transfiriendo su valor, vía precio de las gasolinas al alza, entre otros carburantes, al final de cuentas, de principio a fin, lo que se estaba haciendo no era sólo arruinar la industria energética propia, sino también dañar y menoscabar toda la actividad económica del país, incluyendo a quienes creen haberse beneficiado con un mecanismo sustractor de valor de este tipo.

¿Cuántos dólares cuesta el carburante importado y cuánto el que se produce en Pemex, en los momentos en que el precio internacional del petróleo oscilaba entre 40 dólares el barril habiendo disminuido los volúmenes de extracción del mismo?

¿A quién y a qué proceso parasitario económico se estuvo subsidiando con este saqueo inmisericorde, a más de los litros incompletos entregados sistemáticamente al público consumidor? De esto no nos hablan los medios facilones en la crítica al Presidente AMLO, A QUIEN LE CARGAN LAS TINTAS POR ENMENDAR LAS COSAS DE LA ECONOMIA A NUESTRO ALCANCE.

Por otra parte, pretender que cada unidad distribuidora importe al buen tun tun el carburante que oferta, sería tanto como convertir en hormiguero trasnacional una producción concentrada oligopólicamente, en tanto que la exportación del crudo se realiza en forma volumétrica y bajo las medidas de seguridad colectiva que cada país tiene.

Sí, hay molestias y dificultades miles para cortar los hilos de la corrupción que se dejó crecer y multiplicar quien sabe con qué propósitos de conveniencia económica y electoral; pero las cosas van por el buen sentido de la corrección y a comportarnos todos bajo las reglas de una economía mercantil capitalista en que nos hallamos envueltos, al menos en el rubro del petróleo y otros derivados.

¿Cómo aspiramos a conservar una paridad cambiaria con el dólar, si se deja al mercado negro del saqueo y el robo del carburante diario hasta por más de mil pipas diarias sin pago alguno? Se pierde el valor de los dólares con que se compra el producto y cuesta el doble cada día, en dólares naturalmente, volver a proveer la reposición de esas existencias del producto internacional importado.

Un clásico de la administración y el manejo monetario internacional afirma que todo lo anterior no es ciencia, ni arte, sino artesanía y a eso está entregado el empeñoso ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, NOS GUSTE O NO RECONOCERLO Y ACEPTARLO COMO UNA BUENA CONDUCCION DE LA POLITICA NACIONAL DEL ESTADO MEXICANO.

Y todavía escuchamos y leemos críticas superficiales de todo tipo en torno a si AMLO podrá cumplir con sus ofrecimientos de una política social de becas a los jóvenes y a las personas de la tercera edad.

¡Qué inconsecuencia la nuestra, cuando no acertamos a dar con parte de las causas del endeudamiento externo creciente, de los fenómenos de la devaluación del peso, de los recortes presupuestarios y el necesario recorte a los salarios burocráticos de alto nivel, como si nuestro país pudiera que ser conducido tapándose los oídos y la vista con huachicol! Y eso es lo que ha venido sucediendo a lo largo de al menos tres o cuatro sexenios o más
increcendo.  

 

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