Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

LA IGLESIA HISTORICA INTELIGENTE DE MÉXICO

¿Qué pesa más: los bonos del aeropuerto o los  de la deuda externa que suma una magnitud de 11 billones de pesos?

Sabino Medina

Los sacerdotes católicos, hay que decirlo, que iniciaron la Independencia, buen número de ellos, convertidos en dirigentes y en caudillos populares, rompieron con el orden monárquico feudal que prevaleciera hasta el siglo XVIII en toda Europa.

La Revolución de Independencia en EU, es otra vertiente del desarrollo mundial de la Industria y el comercio, que recogió lo mejor de ambas burguesías: La Francesa y la Inglesa, corrientes que no se perdieron en un radicalismo jacobino, confundiendo el laicismo de la política con el clericalismo de la mercantilización de la fe y las limitaciones de la Reforma que no pudieron transformar ni la propiedad de la tierra, ni dar acceso a la industrialización asalariada del trabajo en concomitancia con el uso de la máquina y la manufactura.

Esos ordenes sociales miraron con predilección los recursos naturales del mundo colonial del que se alimentaron sin sentido; hasta Inglaterra, sus industriales y especuladores cayeron en la trampa comercial de la Compañía de Indias Orientales; otro tanto incurrieron en ello, los estados del sur norteamericano, disputándose los  mercados del algodón y los textiles con Inglaterra, por ejemplo, cuando la apuesta económica revolucionaba hacia las exportaciones y la producción del algodón que hacia frente a la materia prima de la lana y los granos en las praderas del norte americano y la Australia de entonces,  lo mismo que hacia el sur y el oeste, lo hiciera la plata y otros minerales, además de las grandes inversiones férreas que iban a unir el pacífico y el atlántico en lo que hoy es ese enorme y potente país; si Brasil, o Colombia y el Perú, los mismo que Argentina pudieran emular ese trasiego histórico, otro gallo cantaría en las contradicciones de su subdesarrollo, fincado en los cultivos extensivos y en la ganadería y en el saqueo maderable de todo el Amazonas, como en México hicimos en el siglo porfirista del pasado y con la explotación del chicle, el café y otros cultivos, débiles en su relación rentística con el resto del mundo, especialmente con Colombia y Brasil en materia de exportación y producción cafetalera.

La historia económica tiene altas y bajas todo cuenta en el horario de la eternidad del subdesarrollo y las fuerzas subjetivas, las superestructuras de toda naturaleza cuentan, por delante la iglesia mundial y sus lentos cambios en el mundo.

Hoy, por primera vez, hay un Papa latinoamericano y eso tiene un significado hacia arriba y hacia abajo del orden social mundial.

Con el Papa Francisco, la iglesia católica sale del enfrentamiento mundial entre el occidente y  el oriente, y hay que tomar en cuenta que, con ello, la propia Italia, cuna del renacimiento y de portentosas luchas sociales internas, entre ellas el fascismo mundial, abandona el bloque exacerbado del hitlerismo y la contrarrevolución mundial fascista.

México ha vivido con sus avances y retrocesos esos cambios y hoy tienen un gran significado que las jerarquías católicas, sus más destacados prelados hayan salido al encuentro de la negociación pacífica con las fuerzas del narcotráfico, por ejemplo en Guerrero, en Durango, en Querétaro, sin sumarse a la denostación antidemocrática contra los actores emergentes del cambio interno para revertir la pobreza y la explotación.

Bastaría recordar que fue un prelado, el Obispo de Durango, el primero en denunciar la presencia del Joaquín Loera Guzmán en Durango. ¿Quién le hizo caso a su llamado de alerta? Las fuerzas que dicen inspirarse en la democracia social cristiana del bien común, guardaron silencio y eran panistas.

En general la jerarquías católicas, lo mismo que otras órdenes religiosas no opusieron reparos a la insurgencia democrática de oposición al saqueo del país y son muchas las manifestaciones equidistantes por diferenciarse de esas fuerzas económicas que, por todo lema, esgrimen la dependencia del crédito mundial a rajatabla, para incremento de los dividendos accionarios externos y sin ocuparse de la capitalización interna del país.

Antes a cada acto de la izquierda repicaban las campañas de catedral para apagar las palabras de los dirigentes del momento; hoy nada de eso acontece y lo hemos visto en el acto de masas que AMLO tuvo en el zócalo de la Ciudad de México, ante cientos de miles de la grey popular y creyente de México, misma que se prolonga hasta los mitos indígenas en donde se vivió el esplendor de aquellas nuestras viejas culturas, todavía vivas por fortuna.

No es fácil reseñar esto y menos acertar en el desigual parecer de corrientes ultramontanas que hoy todavía se cobija, como todo en la vida, de las instituciones nuestras y han de cambiar con el transcurso del tiempo.

Falta que el sector empresarial, los empresarios de México, los pequeños y medianos empresarios, no todos regimentados en una organización cupular, se sumen al esfuerzo de corregir el rumbo económico, social y político del país, algo que no es fácil de la noche a la mañana, a la manera como se desploman, cada quien por su lado, el peso y los salarios, no así el valor accionario global que golpea mayormente a los capitales medios y los segmentos comerciales más ligados a la industria textilera, zapatera, pequeños exportadores de fresas, ajo, brócoli que, a su vez, tienen fuerte dependencia del crédito bancario externo y compiten en desventaja con el potencial norteamericano.

Todos los fenómenos de la política, de la educación, del endeudamiento y de la industria, así como con el robo de combustibles y la caída interna de la producción de los mismos que tanto lastra el desenvolvimiento del país.

Por eso es hora de hacer reconocimiento a la actitud expectante y reflexiva de los principales jerarcas de la iglesia católica en el país, que no han hecho, ni están haciendo labor de zapa contra el Estado político mexicano, así dichas las cosas de manera llana y el obispo Armendáriz de Querétaro es un claro ejemplo de ello, que se muestra al margen de la disputa partidaria de las tradiciones conservadoras que lindaron con el sinarquismo bajo la influencia de prototipos nazis y otras desviaciones fragmentarias de la historia de nuestro país.

Todo insuficientemente dicho, débilmente analizado en el espacio de Plaza de Armas, pero los hechos reales hablan por sí mismos y la Sierra Gorda también. Hasta aquí.

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