RICARDO MONREAL / TIEMPO Y ESPACIO: LA IMPORTANCIA DE LA MEMORIA INSTITUCIONAL

CAMBIO DE RÉGIMEN

El 9 de septiembre de 2010, como Senador de la LXI Legislatura, presenté ante la Junta de Comisión Política un acuerdo para que cada 27 de enero, a partir del año 2011, se realizara en el Senado una ceremonia con motivo del Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto y en recuerdo de Don Gilberto Bosques Saldívar.  El Pleno aprobó por unanimidad el acuerdo, y este año tuve el honor de dar las palabras de bienvenida, como Presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO).

Como Presidente de la JUCOPO, espacio que reúne a los líderes de las fuerzas políticas del Senado, manifiesto mi reiterada convicción de que son los lugares de injerencia política, las instituciones que representan al Estado y por ende, a todos los mexicanos, quienes deben ser los guardianes de esta memoria.

México puede sentirse lejos de la Segunda Guerra Mundial, pero la realidad es que nunca lo hemos estado – la inmigración europea del siglo XX que escapó del autoritarismo, del antisemitismo y de la persecución ideológica, llegó a México antes de la guerra y arraigó afectos que hicieron de su tragedia, una tragedia compartida por las mexicanas y los mexicanos. La labor de Don Gilberto Bosques, diplomático ejemplar que salvó miles de vidas, es prueba de cómo la ignominia del Holocausto fue parte también de nuestra historia.

La memoria colectiva es parte de la creación de la historia, por eso se dice que hacer memoria es hacer justicia.  La historia, la manera en que pensamos en nuestro pasado y en cómo llegamos al presente, sienta las bases para la creación de una cultura a nuestra talla.

Que la historia se recuente y se recuerde en los espacios donde se ejerce el poder y donde se toman las decisiones, es necesario para asegurar sea certera la frase que cierra la historia de la Segunda Guerra Mundial: nunca más.

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