Durante años tras la muerte de su vocalista Chester Bennington, los miembros de Linkin Park no estaban seguros de si la banda continuaría —o debería continuar— existiendo.
El nuevo documental Linkin Park: Unshatter sumerge a los fans en la incertidumbre, el duelo y el riesgo creativo que rodearon su regreso, incluyendo imágenes inéditas de las primeras sesiones de grabación, conversaciones y experimentos que finalmente llevaron a la incorporación de Emily Armstrong al grupo.
Formada en Agoura Hills, California, en 1996, Linkin Park se convirtió en una de las bandas de rock más emblemáticas de la década de los 2000 al fusionar metal alternativo, hip-hop y música electrónica.
La banda alcanzó la fama mundial con su álbum debut de 2000, Hybrid Theory —certificado como disco de diamante—, seguido por Meteora, trabajos que se cimentaron en la distintiva interacción entre el rap de Mike Shinoda y la potente voz de Bennington.
El regreso tras la pérdida de Bennington
Tras el suicidio de Bennington en 2017, ocurrido después del lanzamiento de One More Light, la banda se enfrentó a un futuro incierto. Linkin Park regresó en 2024 con Armstrong como co-vocalista principal, lanzando el álbum From Zero y emprendiendo una nueva serie de giras mundiales.
En una entrevista junto a Armstrong y el DJ y director creativo Joe Hahn, Shinoda comenta que nunca quiso predeterminar cómo sería un posible regreso, ni siquiera si la banda seguiría llamándose Linkin Park.
“Dejando de lado el aspecto emocional, que fue muy duro… yo pensaba: ‘Si alguna vez volvemos a hacerlo, no quiero asumir que tenga que ser un hombre’. No quiero asumir que tenga que ser alguien que cante como Chester. Ni siquiera quiero asumir que tenga que ser una sola persona; tal vez salgamos de gira y actuemos con varios vocalistas, o quizás no sea Linkin Park, sino otra cosa, no lo sé. Simplemente quería mantener la mente abierta a todas las posibilidades”.
Emily Armstrong, una nueva voz para la banda
Cuando Shinoda conoció a Armstrong, vocalista y cofundadora de la banda Dead Sara, en 2019, tuvo el presentimiento de que ella era alguien a quien los demás debían conocer.
“Pensé: ‘Ya lo tengo. Ella tiene que conocer a la banda. Tengo que presentárselos porque es genial. Me encanta cómo canta’. Tuve el presentimiento de que eso tenía que suceder”, comentó.
Para Armstrong, ver las imágenes del documental, que ya está en los cines en varias partes del mundo y fue codirigido por Hahn y Mark Ritchie, le permitió apreciar cuánto estaba asimilando durante aquellos primeros encuentros con el grupo.
“Siento que me veo mucho más segura de lo que realmente estaba. Pasaban muchas cosas por mi cabeza; tenía que estar a la altura de las circunstancias, ¿sabes? Cuando haces algo así, se producen muchos ajustes”, dijo la intérprete. “Cantas de otra manera y trabajas con una banda y con personas que opinan cosas como: ‘Vale, prueba esto, prueba aquello’. No estás acostumbrada a eso, así que te vas adaptando constantemente”.
“Sin duda fue un riesgo creativo, y creo que eso lo sabíamos desde el principio. No sabemos si a la gente le gustará, pero sabemos que a nosotros nos encanta”.
La música como parte de la sanación
Hahn señaló que el proceso de volver a crear música también formaba parte de la sanación de la banda.
“Creo que pudimos apoyarnos mutuamente y mostrarnos abiertos para empezar a sanar; además, eso nos permitía animarnos unos a otros diciendo cosas como: ‘Oye, se te da bien esto… No te preocupes por aquello, ya resolveremos esa parte más adelante’”.




