Raúl Castellanos Hernández

DEL ZÓCALO A LOS PINOS

Lozoya: ¿Watergate A La Mexicana?

Como si se tratara de contradecir al “borrón y cuenta nueva” decretado por el primer priista del país en la clausura de la XXII Asamblea Nacional del PRI, el domingo se conoció la investigación realizada por “Quinto Elemento Lab.”, dada a conocer por Proceso y Aristegui Noticias, en la que se presume que el ex Director General de Pemex, Emilio Lozoya fue sobornado con hasta 10 millones de dólares por la empresa constructora brasileña Odebrecht. Luis Alberto Meneses, Luis Mamari e Hilberto Silva, ejecutivos de la corporación –según el reportaje- declararon bajo juramento ante la justicia brasileña, haber transferido entre abril y noviembre de 2012 a la empresa offshore “Latin America Asia Capital Holding”, registrada en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas, 4 millones cien mil dólares, en varias entregas en “cascada”. Posteriormente, ya siendo Lozoya Director de Pemex, la relación se “intensificó” cuando Odebrecht ganó el contrato de la remodelación de la refinería de Tula, Hidalgo.

Lozoya por su parte emitió una nota aclaratoria en la que afirma “´La información contenida en la nota carece de prueba documental alguna y relata una historia absolutamente falsa, dolosa e inexistente de principio a fin, sobre supuestos hechos en los que participé y empresas sobre las que supuestamente tengo relación. Asimismo señala reuniones con diferentes personas que incluso no sé ni quiénes son, ni los he conocido. Niego categóricamente estas aseveraciones. Asimismo suponiendo que hubiese alegatos en mi contra por parte de delincuentes confesos, habría por lo menos que mencionar que estas personas pueden decir cualquier cosa a cambio de reducciones de condenas”. Posteriormente, el pasado martes, al tiempo que se conocía que diputados de Morena presentaban una denuncia en su contra y que Lozoya deberá comparecer hoy ante la PGR; él –Emilio- anunciaba, que demandará a la organización “Mexicanos contra la Corrupción” por daño moral.

En este contexto y a reserva de conocer el desenlace de esta nueva “opera prima” en la que es figura estelar otro integrante del “nuevo PRI”; las especulaciones, rumores y versiones interesadas no se hicieron esperar en las redes sociales y como parte de la intensa lucha por posicionarse políticamente que se libra de cara a la sucesión presidencial y renovación del Congreso; y no es para menos, los hechos que se le imputan a Emilio Lozoya, o por lo menos parte de ellos, ocurrieron en medio del fragor de la campaña presidencial de 2012 en la que se desempeñaba como Coordinador de Vinculación Internacional del candidato Peña Nieto. En “abono” a las conjeturas, ha sido documentado y probado que una de las principales vías por las que transitaba Odebrecht para hacerse de multimillonarios contratos en dólares, lo era financiando campañas presidenciales para luego cobrar los “réditos” de su apoyo en “cash” a través de asignaciones de obras.

Probado está además que Odebrecht actuaba a “la segura”; lo mismo financiando a los de un partido y a los de enfrente. En Brasil era práctica común, lo mismo en Perú o Panamá; en Colombia el Consejo Nacional Electoral, en relación con la campaña presidencial de 2014, acreditó que tanto Juan Manuel Santos, como su adversario Óscar Iván Zuluaga, recibieron dinero proveniente de Odebrecht; Roberto Prieto, Coordinador de la campaña de Santos admitió haber recibido dinero de Odebrecht para financiar miles de carteles electorales desde la primera contienda en que Santos participó en 2010; en el caso de Zuluaga, postulado por el Centro Democrático “Mano Firme Corazón Grande”, se comprobó que Eduardo Calvancanti de Mendoza fue el transmisor de 1.6 millones de dólares, transferidos desde Suiza a la sociedad Topsail Holding que tuvieron como destino final las arcas de la campaña.

Ya en el control de daños aquí en México, el Vocero de la Presidencia Eduardo Sánchez tuvo que salir a desmentir; en entrevista para Radio Fórmula calificó como “irresponsables” los señalamientos, al pretenderse de “forma absurda, falsa y de mala fe” vincular una “coincidencia de fechas”; precisó que “en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto no ingresaron recursos de la empresa brasileña Odelbrecht” y confió que las investigaciones en curso aclaren el “asunto”; abundando sobre las transferencias electrónicas de millones de dólares. Hizo una reflexión de lógica elemental señalando que “seguramente dejaron rastro en el sistema financiero internacional” y será así como seguramente se conocerá la verdad.

En tanto la investigación toma su curso, una evidencia está documentada: la arrogancia, los “buenos gustos” y la fortuna de Lozoya; Alejandro Salazar en La Silla Rota apunta: “17 días antes de ser nombrado Director General de Petróleos Mexicanos compró una casa con un valor de 38 millones 175 mil pesos. La casa que declaró –en su declaración patrimonial- tiene una superficie de 1165 metros cuadrados y 1000 metros cuadrados de construcción. Su precio es similar al primer depósito que le habría hecho la empresa Odebrecht. Luis Alberto Meneses Weyll, ex directivo de Odebrecht y testigo de los sobornos a Pemex, declaró que se reunió en 2012 con Emilio Lozoya Austin y que el mexicano le pidió 5 millones de dólares por las gestiones realizadas para la instalación de la empresa brasileña en Veracruz, con el entonces gobernador priista Javier Duarte, pero que solo le entrego 4 millones de dólares. Como Director General de Pemex, en diciembre de 2012, Emilio Lozoya habría solicitado seis millones de dólares más, para entregarle a Odebrecht un contrato de obra en la Refinería de Tula Hidalgo”.

La crónica asienta “Emilio Lozoya Austin declaró en enero de 2013 que poseía cinco relojes por un monto de 200 mil dólares y obras de arte por 1 millón 350 mil dólares. Entre sus bienes posee un cuadro del pintor Pablo Picasso valuado en 500 mil dólares; señalo que adquirió un cuadro de Salvador Dalí en 50 mil dólares y lo compró de contado. Un reporte de la Auditoría superior de la Federación detectó que Lozoya realizó más de 900 viajes en helicóptero por 64 millones de pesos con cargo a Pemex.

Como se advertirá y a reserva de que se aclaren los señalamientos sobre tales sobornos millonarios en dólares recibidos por Emilio Lozoya Austin, como inversión de Odebrecht a futuro o para apuntalar la campaña presidencial en la que ocupaba un rango relevante; algo complejo en un sistema judicial sin la independencia de otros, como ocurre en países donde la división de poderes es efectiva; las evidencias hasta hoy conocidas por lo menos nos muestran un personaje muy cercano a los considerados como las joyas del “nuevo PRI” hace no muchos años.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

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