Raúl Castellanos Hernández

DEL ZÓCALO A LOS PINOS

¿Gobernabilidad con el 30%?

En el 2006, en el contexto de la celebración del Bicentenario del Nacimiento del Benemérito Benito Juárez; cuya Comisión Organizadora (de los festejos) tuve el honor de presidir, celebramos los días 24 y 25 de agosto de aquel polémico y conflictivo año el Seminario Internacional “GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA”. Sin duda fue un evento atípico al que asistieron entre otros los ex presidentes de Colombia Ernesto Samper y de Ecuador Rodrigo Borja; además de varios distinguidos miembros de la Internacional Socialista convocados por mi entrañable amiga Margarita Zapata e intelectuales nacionales. De mi intervención en el acto inaugural retomo algunos de los conceptos vertidos, que a mi juicio y a casi 11 años de distancia me parecen que hoy son más vigentes en nuestro convulsionado país, de cara a las elecciones presidenciales de 2018.

“El análisis del avance democrático debe partir del estudio objetivo de las asignaturas pendientes; ver de dónde se viene y en dónde estamos, entender que los cuestionamientos de la gobernabilidad no son problemas de falta de democracia, sino son problemas que se dan en democracia o de la democracia. Hoy más que nunca estamos ciertos que en muchos países se requiere de una vuelta de tuerca a nuestros procesos democráticos en diversas materias; derechos políticos, libertades, Estado de Derecho, partidos políticos (Duverge decía que la democracia no existe sin los partidos políticos, pero también decía que la democracia puede morir por exceso de la partidocracia), reformas institucionales para hacer más funcional, para darle mayor calidad a la política, para hacer más eficaz a la administración pública.

Hoy la democracia en América Latina y por qué no decirlo, en México, encara serios cuestionamientos; pero pese a sus grandes problemas está vigente. Ante los problemas de la democracia siempre más democracia, nunca menos democracia; ante los problemas de la política, siempre mejor calidad de la política, no antipolítica. Los salvadores de la patria, los hombres mesiánicos, los hombres providenciales, los outsiders, los generales o los coroneles, esos no van a resolver los problemas; estos, se van a resolver con más democracia, con mejor calidad de la política, con mejores actores políticos y con mejores partidos políticos. No hay democracia que funcione sin un buen sistema de partidos políticos, necesitamos mejores instituciones democráticas, más eficacia en el liderazgo político, no vamos a tener mejor calidad política si no tenemos mejores políticos.

La Gobernabilidad Democrática es un tema que compete a todos, a la sociedad en su conjunto. Nadie tiene la solución mágica, ni un presidente, ni un ministro, ni un gobernador, ni un candidato, ni una asamblea popular, ni un partido político.”

De aquel agosto de 2006 a la fecha, muchas cosas han pasado para mal, hemos involucionado; la calidad de nuestra democracia está en su peor momento. No hay acuerdos mínimos para librar una contienda en el 2018 con mínimas condiciones de respeto a las leyes; la descalificación del adversario es el signo distintivo; el dinero al margen de la normatividad corre a raudales, las elecciones recientes son un botón de muestra de lo que puede ocurrir; a todo ello hay que agregar el descrédito, la falta de confianza en el “arbitro” de la contienda; en el INE y el TEPJF está ocurriendo lo que era predecible desde que la elección de los integrantes de estos órganos que deberían ser colegiados e independientes se convirtió en un  sistema de “cuotas y cuates”; que al día de hoy están convertido en una burocracia al servicio de los partidos que impulsaron sus nombramientos; y por si algo faltara la falta de sensibilidad, eficacia y visión de la clase en el poder, desde el federal, los estados hasta los municipales, ha provocado un vacío social que está llenando el crimen organizado.

Sin embargo, lo más lamentable, es la falta de proyecto, el individualismo, la soberbia, la falta de visión de Estado y de abrevar de la historia, con la que se conducen, en mayor o menor medida,  quienes aspiran a gobernar este país. Han convertido la disputa en una lucha de todo o nada, de buenos contra malos; sin el menor rubor suman a su causa a las peores membrecías y personajes. Ninguno piensa en el día después de las elecciones, en sus cuentas alegres no alcanzan a percibir o pretenden ignorar que con el 30% (que les da el Reforma, solos o sumando potenciales frentes) o unos puntos más no será posible encarar los retos de la gobernabilidad. Se requiere de reconstruir los mínimos consensos sociales para hacer frente de entrada a dos temas: el de los carteles del crimen organizado (que estólidamente Mancera no ve) y el término de la renegociación del TLCAN y sus consecuencias.

Por supuesto que entre los ya declarados en los hechos como candidatos y quienes aspiran hay matices; ¿Cuándo se le ha escuchado una idea articulada a Margarita Zavala, un posicionamiento, ya no digamos deslinde con el calderonismo?; al igual que a Moreno Valle o Anaya; en cuanto al PRI ¿Cuál es el proyecto de país de sus tapados? Andrés Manuel, ¿en verdad creerá que con la República del Amor basta? ¿En verdad estarán pensando que con el 30% la gobernabilidad es posible?

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

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