Raúl Castellanos Hernández


DEL ZÓCALO A LOS PINOS

2018: PAN, PRI, PRD Y MORENA FRENTE A SUS DEMONIOS

La contienda presidencial del año próximo se vislumbra intensa, apasionada, a “navaja libre”, máscaras contra cabelleras y viceversa, será campal y sin reglas. Paradójicamente, contrario a los múltiples candados que intentaron colocarse vía las “reformas electorales” los partidos en contienda -incluyendo la judicialización de los procesos- los “mejores momentos” se vivirán o los veremos al margen de la ley. Lo que está ocurriendo en los estados que renovarán gobernador es sólo una pequeña muestra de lo que viene, una “probadita”, la punta del iceberg; los giros negros, las cataratas de lodo inundarán los espacios, las redes sociales adquirirán un papel relevante. En suma, quien llegue a Los Pinos lo hará tan desgastado que es posible que con su no más del 30% de la votación dará pena ajena.

Y no es un tema menor el de las condiciones en que se encontrará el país el día después de las elecciones; el desgaste de las instituciones que ya es evidente, las pondrá en el peor de los escenarios. No han faltado analistas y actores políticos que me han argumentado que estamos llegando al fin de un régimen, yo mismo estoy casi convencido que el desgaste de la clase política y de las formas de hacer política han tocado fondo. Sin embargo, para que surja un nuevo modelo se deben crear las condiciones desde la misma sociedad y surgir nuevos liderazgos con una visión de Estado, estadistas que le apuesten a la historia y no al inmediatismo y la perversión del poder; la otra opción está en las antípodas, es el Golpe de Estado, la represión, la violación de los derechos más elementales; el reto fundamental que encarará nuestro México será el de la gobernabilidad y ello es lo que debe ocuparnos.

Visto en perspectiva, el proceso electoral y la gobernabilidad son las grandes asignaturas que habrá que librar. No obstante, al día de hoy hay una barrera más que luce compleja, complicada y desgastante; la definición de las o los candidatos presidenciales de los cuatro principales partidos que disputaran la “Silla de Krauze” –versión Peña Nieto-; a los cuales se les sumará la “chiquillada” o –cabe la posibilidad- vayan el alianza; de esta última opción la que se perfila como más posible es la “antinatura” PAN-PRD, que aunque las cúpulas le apuestan a sumar sus pecados, la definición de quién la encabece los separa; la otra que sería de lógica elemental, al día de hoy está abortada por el mismo Andrés Manuel, que demandó rendición incondicional, en lugar de intentar una apasionada entrega.

Pero antes de hablar de “embarazos” –políticos- de probeta, por conveniencia o amor, cada partido deberá decidir con quién va en primera instancia. En el PAN todo apunta a que el “niño Fidencio” de la Mafia Azul –Ricardito- está decidido a alcanzar la postulación al costo que sea para lograrlo tendrá que superar, convencer o trampear a Moreno Valle, Romero Hicks y los que se acumulen en las siguientes semanas, incluyendo la posibilidad que se apunten o por lo menos pretendan ser factor –de desunión que es lo que mejor les sale- Javier Corral y Miguel Ángel Yunes; el tema de la señora Margarita Zavala tiene otro perfil y otra lógica, ahí el pleito es con el Comandante Supremo de la “Band of Brother’s” que a su vez  es el peor lastre de su esposa, a través de la cual aspira a la reelección; lo cierto es que lo peor que le puede pasar a México sería el retorno de la derecha facciosa, perversa, otra “guerra” ya no la aguantamos.

En el PRI las cosas no andan mejor. Los barruntos de insurgencia ya alcanzan el edificio de Insurgentes y amenazan desbordarse en la ya cercana Asamblea Nacional; contra lo que se diga y a pesar de los despidos, regresos, amagos de renuncias y el desaseo –se dice- del PPP –primer priista del país-; todos están jugando y aspirando, unos esperan un milagro otros más malignos a que las cosas se descompongan más; la lucha de los bloques sigue y se han consolidado con nuevas alianzas; a pesar de que todas las encuestas lo dan como perdedor –al PRI- ahí siguen, Videgaray, Osorio, Narro, Nuño, Meade, Gamboa y hasta Eruviel y Ochoa, independientemente de sus compromisos, un elemento jugará un papel relevante, la forma cómo se resuelva la elección del Estado de México, si Del Mazo Maza gana es un escenario, si pierde, se anula o se judicializa la elección, que el “peje” los agarre confesados.

En estas condiciones, el PRD está en el peor de los mundos: Una presidenta que no controla ni a su sombra y es incondicional de quien está en ruta de acabar con el partido, o lo que queda de él; la lucha intestina de las corrientes ha rebasado cualquier intento de unidad; la renovación de la dirigencia se vislumbra como una guerra santa, a menos que “pacten” el continuismo o una opción que sea funcional a todos y a nadie; más allá de las defecciones –cargadas de un oportunismo ramplón en la mayoría de los casos- las posiciones de los que se quedaron son irreconciliables, unos están por ir con el PAN a cualquier costo y otros, argumentando la supervivencia, sumarse a AMLO, igual, al costo que sea; desgastadas las posibilidades de Graco y Silvano para ser candidatos, la única opción es la peor, Miguel Mancera, quien además está recibiendo respiración artificial desde Los Pinos; en alianza –me cuentan- con Osorio Chong aspiran a restarle a López Obrador.

Finalmente, Morena, lamentablemente al día de hoy los datos duros revelan que recurre a las mismas prácticas que condena, su candidato a la gubernatura de Coahuila es una perla, los videos de Cadena revelan por lo menos tolerancia si no es que complicidad; los diezmos de Delfina no por ser pecados veniales dejan de ser pecados. Por su parte Andrés Manuel, continúa en su estrategia de como Cristo convertir a los malos en buenos; si bien las predicciones lo colocan en la cima de las preferencias, no faltan quienes argumentan que su peor adversario es él mismo. Dejémoslo al tiempo.

Como se advertirá, aún tendrá que correr mucha agua bajo los puentes: PAN, PRI, PRD y Morena tendrán que enfrentar y vencer a sus propios demonios. La gran interrogante es ¿y México dónde queda?

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh

Comentarios

Comentarios