Rafael Cardona

Rafael Cardona

EL CRISTALAZO

Beltrones: Una advertencia

Hace unos días, en medio de las nueces y el ruido de la refriega electoral del estado de México, en la cual estamos viendo, ahora sí, un laboratorio donde se ensaya la sucesión presidencial -en especial por el activismo de un candidato cuya impudicia convierte a la contendiente de Morena en la figura decorativa de la pre campaña de otro-, Manlio Fabio Beltrones pronunció un discurso en el Club de Industriales, en el cual advierte el raquitismo de la gobernabilidad por venir (y  su concomitante peligrosidad), sea quien sea el Próximo
Ejecutivo.

Estas son las ideas centrales de ese análisis. Él no lo dice, pero yo veo inevitable esa circunstancia de magra gobernabilidad:

¿Qué tanta gobernabilidad tiene un país?

“…Si en Argentina había 50 partidos políticos, a veces pensábamos que nosotros íbamos en esa ruta; en Brasil en este momento hay cerca de 30. Es más, el partido político que supuestamente gobierna lo hace con el 18 por ciento del apoyo en el Congreso.

“Y ahí se encuentra una parte de la gobernabilidad fracturada en esos países, como ocurrirá  con la que nosotros nos vamos a encontrar… tenemos una fragmentación del voto entre partidos políticos, que al final es posible nos lleve a una elección en el 2018 en la cual quien gane, lo hará con el 30 % del 60% de los que fueron a la urna, lo cual le va a dar el 15 por ciento de legitimidad de apoyo.

Nota: Quince por ciento de legitimidad implica 85 por ciento de ilegitimidad. Seguimos.
“Pero esa ruta la hemos venido viendo desde hace tiempo. Hablamos de que en 1988 el partido que otrora ganaba con el 90  % de los votos, legales porque no había otro partido; la elección del licenciado José López Portillo, en 1976 fue con el 95 por ciento de los votos. No sé porque no conseguimos el 100 por ciento de los votos porque era candidato único, pero así nos fue también cuando se pierden los equilibrios, cuando no hay oposiciones que nos indican cómo hacer las correcciones y cuando se admiten las
mismas.

“Pero en 1988 se hizo cruzando la frontera del 50 %, por lo menos en los datos oficiales. Para 1994 en una elección muy difícil por lo dramática de la misma… ya teníamos el umbral de 48 por ciento del presidente que ganó. Solo el 48 por ciento de los mexicanos votaron, por quien fue el Presidente de la
República.

Nota: el 52 por ciento no votó por ese presidente. No representaba a la mayoría. La mayoría no estaba representada.
Seguimos.

“Para 1997 ya el PRI había perdido la mayoría en la Cámara de Diputados. La oposición en su conjunto ya podía gobernar ese órgano
legislativo.

“Para el año 2000 el partido que ganó y el candidato que lo representó, ganó con el 42 por ciento de la votación, 42 por ciento del 60. Ojo, quizá nadie se dio cuenta, porque como venía junto con la alternancia hizo los efectos como lo hace la cortizona en un cuerpo enfermo: enmascara la enfermedad pero ésta sigue avanzando.

“Ya para el año 2006 la crisis estaba enfrente. El candidato que dijo el Tribunal que ganó con el 35.6 % estaba perseguido por el 35.2. Traíamos ya un problema.

“Ya veníamos del 90% de aquellas otrora elecciones al 35% de la elección. Bueno ya no les quiero relatar lo del 2006. Estuvimos a punto de romper el orden constitucional…

…Para el año 2012 ya traíamos el problema verdaderamente fracturado. Un candidato verdaderamente popular, de mi partido por cierto, gana pero con el 38 por ciento dividido en un 31 por ciento del PRI y 7 % de un partido aliado,
el Verde.

“Pero no rompemos la barrera de los 30. El pronóstico al 2018 es que puede ganar alguien con el 30 por ciento de la votación, que se traduce en el 15 por ciento del apoyo de todo el padrón electoral. ¿Y la gobernabilidad dónde va a
quedar?

“Es ahí debido a este seguimiento surge allá en Francia, bueno si estuviéramos en Francia y fuéramos franceses deberíamos hacerle como ellos. Pero Francia no construye su gobernabilidad y estabilidad simplemente con una segunda vuelta electoral.

“La segunda vuelta electoral es un instrumento de un sistema bien pensado por parte de los franceses, que los ha llevado de un parlamentarismo a un semi-presidencialismo…

“…Estamos hablando de otro sistema (también con segunda vuelta legislativa), por aquello de aquella parte superficial que dice que con la segunda vuelta electoral  lo resolvemos todo, aparte de que no tenemos ya el tiempo. Primero decían no me gusta, y después dicen no tengo tiempo. A mi sí me gusta… como parte de un sistema político que invite, ante la fractura que hay de todos los partidos y la fragmentación que hay del poder, a hacer gobiernos de coalición que acaben con los gobiernos divididos e inicien los gobiernos compartidos.

“Aquellos en los que se auxilia el uno al otro reconociendo que las elecciones democráticas son eso, un evento donde los ciudadanos le dan mayoritariamente el privilegio de estar al frente de lo que puede ser las decisiones que no deben ser autoritarias y omnímodas, sino compartidas, con equilibrios del poder”.

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