Rafael Cardona

EL CRISTALAZO

Pozos de memoria; el dueño del sombrero

En la recta final de una preparación de un informe simbólico por los primeros cien días de la Cuarta Transformación, el gobierno se mira en el espejo y habla; habla todos los días; se goza en sus potencias exclusivas porque suyas son hoy la verdad y la vida; suyos el poder y la gloria, pero también los documentos del pasado, las páginas negras y blancas de la historia; es dueño de la conciencia cotidiana, de la esperanza, de la moral, la ética y el porvenir, las páginas de los diarios y los minutos de la radio; los ojos de la televisión le pertenecen, como las azuladas flores de las jacarandas precursoras de una primera inminente en todos sentidos. Todo sin disputa.

Nadie puede en estos días intervenir en el curso de la munificencia justiciera.

Del gobierno son el óbolo y la mano extendida. Los programas electorales, llamados oficialmente programas sociales, no dejan espacio para ninguna otra iniciativa, venga de dónde venga.

No importa si son guarderías o estancias infantiles para pequeños muy pequeños o refugios para mujeres golpeadas, vejadas o violadas. Nadie entrega auxilios, nadie reparte, nadie compite por el poder y la dádiva; la atención y el resguardo. Mucho menos si para hacerlo hurga en la faltriquera del gobierno.

Se estrangulan los financiamientos, las ayudas como se dice en la jerga de la sociedad civil, los respaldos, los recursos. Ni un  peso más para nadie. Los tiempos de presumir con el sombrero ajeno, se ha  terminado. El único sombrero es el dinero del pueblo y el sombrerero es el gobierno legítimo y regenerador.

“Para eso es el gobierno”.

Y en esa frase se centra todo, se encierra todo.

Sin embargo todavía no desparece el Indesol. Tampoco se explica su futuro con certeza total:

Ha dicho el presidente:

“…la directora de Indesol es Luz Rosales una mujer que ha trabajado durante muchos años con comunidades marginadas, pobres. Es una mujer íntegra, honesta que yo estimo mucho. La conozco desde hace más de 40 años.

“Y ayer (jueves) estuvo conmigo, porque al enterarse de la decisión de que no se van a transferir recursos a organizaciones sociales a organizaciones de la llamada sociedad civil, ONG, y todo esto que ya se dijo; ella pidió una cita para explicarme de la importancia del Instituto, de Indesol, hablamos sobre el tema y le dije que: no íbamos a hacer ninguna excepción, ese fue el acuerdo, que no iba a haber ninguna excepción.

“Su argumento que tiene, también, importancia, es que hay organizaciones sociales que cumplen una función de apoyo, de ayuda; pero lo cierto, y ella también está consciente, incluso hasta me presentó un informe de organizaciones que abusaron de estos apoyos.

“Que, además, no tenían como propósito ayudar a la gente más necesitada, sino había transferencias de recursos hasta para la reorganización de torneos de golf; así como lo están escuchando.

“No quiero meterme a ese terreno, porque saldrían perjudicados quienes llevaban a cabo estas prácticas, y muchas veces se veía como algo normal que el gobierno transfiriera estos recursos a estas organizaciones de todo tipo.

“Entonces, la decisión que se tomó fue ya no transferir estos fondos.

“Leí que piden una audiencia conmigo algunas organizaciones para plantearme que sí cumplían, que sí tenían propósitos de apoyo a la gente; pero en general se cometían muchos abusos y era bastante el dinero destinado a ese propósito.

“Entonces, por lo pronto, es decir, no hay estas transferencias, se terminan estas transferencias, nadie va a ejercer dinero de esta forma

“Entonces el refugio de mujeres afectadas, maltratados.

¿Cómo se va a apoyar?’ Gobernación, de manera directa, para eso es el gobierno, es que se fue creando un gobierno paralelo, alternativo, y las dependencias no se ocupaban.

“El gobierno llegó a convertirse en una oficina de contratación, tenía toda la estructura, y si se necesitaba algo se contrataba. Un estudio, bueno, había quienes recibían contratos para hacer discursos a funcionarios. Esto de la publicidad, muchos contratos para trasmitir mensajes; pero muchos contratos para redes…

“…Muchas, o sea, todas las organizaciones, que son organizaciones campesinas, organizaciones de promoción de vivienda, de defensa de derechos humanos, de atención a mujeres maltratadas, a feminicidios, a niños de la calle, a personas con discapacidad, a adultos mayores, es una variedad, y organizaciones deportivas, organizaciones musicales, artísticas, culturales, se compraban suscripciones de revistas; pero un buen número de revistas, o sea, tenemos que evitar todo eso y transparentarlo. Lo que se entregue hacerlo público, es dinero de todo el pueblo”.

Cómo recuerdan estas palabras a Felipe Calderón quien en el arranque de su gobierno quiso limitar las reducciones y hasta exenciones fiscales de las agencias privadas para la filantropía y recibió a cambio nalgadas sin fin de parte de don Lorenzo Servitje. Pero eso nunca más podrá ocurrir. El presidente de hoy no se parece a Felipe Calderón. En nada.

Y así, mientras se transparentan las cosas hasta hacerlas invisibles en el mundo de celofán y claridad del gobierno, se toma una decisión sumamente rentable para la clientela habitual: abrir los archivos de Inteligencia (de años atrás, muy atrás); para comprobar cómo el gobierno espiaba y perseguía a los dirigentes sociales, especialmente a los opositores de la izquierda heroica y resistente, tenaz y al fin victoriosa, en cuyas filas militó de manera singularmente destacada el propio presidente de la República quien nunca estuvo preso (no todos tienen el destino de Mandela), ni sufrió ataques físicos, excepto un rozón inocuo en la frente, allá en Tabasco.

Nadie sabe si en esos documentos se van a saber cosas importantes, como por ejemplo las maniobras para instalar o levantar plantones en el Zócalo o retirar caravanas, ni de donde venían esos fondos, ni quien retiraba maletines de Petróleos Mexicanos y los entregaba al gobierno de la ciudad de México para financiar eso llamado durante tantos años, “la paz social”.

Quizá no se debería abrir la Caja de Pandora, sino la memoria de Marcelo Ebrard, por ejemplo.

No preguntemos cuántas cajas tiene el expediente hoy más famoso del mundo (al menos de este mundito) , sólo esperemos para ver los secretos convenientes para la exaltación de viejos agitadores políticos a quienes hoy se les rinde homenaje.

“Un homenaje –ha dicho el líder–, a quienes fueron víctimas de la persecución del régimen autoritario pasado, es esto que estamos haciendo. Y, desde luego, siempre recordarlos con mucho respeto, siempre, a los que han sido víctimas de represión, más a los que perdieron la vida, los que fueron asesinados.

“Y nuestro reconocimiento a permanente, y perdón en nombre del Estado, eso siempre lo voy a estar repitiendo como representante del Estado mexicano. No vamos nosotros a callarnos, ni vamos a solapar actos autoritarios, represivos, todo eso se termina, y esa es una forma de reconocerles, de homenajear a quienes fueron víctimas de la represión, del autoritarismo”.

Y quien puede dar testimonio de la muerte del autoritarismo, es el presidente del Consejo Regulador de Energía, Guillermo García Alcocer, a quien el susto le duró un  poco, pues a poco de sus opiniones adversas al proyecto presidencial para sustituir consejeros en la CRE, fue señalado desde el Olimpo, por conflictos de interés y los mastines de la inteligencia financiera y la función publica, le mordieron el calcañar, hasta recibir instrucción contraria de la voz del amo quien en tersa conversación le dijo, ya, ya está bien, nada hay en contra tuya, vete y no peques más. Yo no permitiré nada en contra tuya.

Pero el consumo de la tila  ha desmejorado al energizado funcionario de la olvidada autonomía, quien vive con una espada, colgada solo por la crin de un caballo, sobre la cabeza,.

–Si señor, dijo, y se fue con el trabo entre las patas. Cualquiera no. Al menos pudo hablar por sí mismo.

–Oiga, dijo al salir, ¿puedo ver mi expediente?

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