Rafael Cardona

 

Rafael Cardona

EL CRISTALAZO

Cada quien su vida y su candidato

Recordemos un poco de teatro pues algo tiene de este arte la escena política:

SIEMPREVIVA.-Sí… un ratito…

PROFESOR.-Adiós, Siempre… adiós…

SIEMPREVIVA.-(Acompañándolos.) Y feliz año nuevo.

CONCHITA.-(Ya para salir .) Gracias por todo. Y si Dios nos da licencia, hasta el año entrante. Adiós. (Sale con su marido.)

SIEMPREVIVA.-(Mirando hacia la puerta.) Bueno… (Encogiéndose de hombros, sonriendo). Cada quien su vida..

Hasta aquí las líneas teatrales.

“Cada quien su vida” y ahora y en los días por venir, cada quien su candidato, su anhelo o su ambición; su pronostico, su augurio o su convicción.

Ya se ofrecen a la venta las entradas para la rueda sexenal de la fortuna. Los merolicos cantan los cartones de la lotería de cada seis años cuando nacen y se ahogan los sueños de tantos, las esperanzas de algunos, los premios de muy pocos.

Venga, venga, grita el promotor del casino “México”; pase, compre su entero, su cachito o su número electrónico. Una pequeña  inversión podría redituar en seis años de buena ventura, una  vida entera al amparo del poderoso en turno, fórmese, acérquese, haga esfuerzos, disponga recursos. Todo se vale. Busque, busque.

Para algunos podrá ser insoportable. Para otros una simple expresión de la estación contemporánea, una especie de oferta de temporada pues si ya viene la época de los pronósticos –y en algunos casos hasta de las adhesiones interesadas o sin propósito– , todo es posible menos simular desinterés o falta de conocimiento. Ajora, cuando las redes inoculan de malsanas curiosidades, cuando todo es tan visible como no fue nunca antes, cuando los chismes se vuelven dogmas y las doctrinas palabrería sin sentido, cuando todo se interpreta y todo se analiza, juguemos, apostemos, pero no dejemos las cosas en manos de la veleidosa fortuna.

Apresuremos el paso, busquemos la felicidad como las mujeres persiguen al príncipe azul desde la escuela al asilo.

En este país de símbolos mágicos, a veces, no podíamos dejar las decisiones políticas fuera de este juego de espejos llamado indicio, presagio, lenguaje cifrado, signo para iniciados y no tanto, como acaba de suceder en el caso del doctor José Narro, quien en su condición de hombre experimentado habla en la ceremonia priista cuya anualidad, casi forzada en el santoral de sus mártires, recuerda cada marzo al malogrado Luis Donaldo Colosio.

Eso ha bastado para solar las amarras de la discreción. Todos, menos él, han dicho lo mismo: esta presentación en el altar del mártir, es uno más de los augurios. Aprendamos a leer los textos sin palabras, intuyamos, escudriñemos los detalles, las letras no escritas, las reglas no promulgadas.

–¿Y si todo fuera para quitarle la luz a verdadero tapado? A veces las cosas se dicen para hacer creer lo contrario. Se les llama fintas, fábrica de celos entre los novios de la “secu”, “picones”; falsas alertas, alarmas de incendio donde no hay ni lumbre ni fuego, ni combustible, ni hierba seca, pero se alza una humareda espesa y negruzca.

Pero sea o no una maniobra de distracción, el hecho es simple: Narro ha sido bien recibido, dentro y fuera del PRI. Hay quienes lo han asegurado categóricamente (como esta columna), el doctor será el candidato del PRI, lo cual no le garantiza, como en  otros tiempos quizá hasta los de Colosio, convertirse por arte de la decisión electoral en presidente de la República, pero eso ya no es asunto de empeño individual, pues oíros y algunas buscan lo mismo por diferentes senderos.

Si Borges habló de los senderos bifurcados, en la política no se los bifurcan sus caminos: todos van en la misma dirección, la toma del poder.

Pero la ruleta tiene muchos números y solamente uno es el premiado.

¿Usted ya apostó? Pásele, pásele, no se quede afuera.

AHUED

No basta con escuchar a Carmen Salinas. otros lo ha  proclamado a voz en cuello: Armando Ahued, secretario de salud de la CDMX, es el funcionario con mejor desempeño en el gobierno de Miguel Ángel Mancera y debería ser su sucesor en el gobierno de la capital.

Ambas secretarías, sanitarias y salubres, una federal y otra local,  estarían construyendo candidatos para altísimos puestos.

Por lo pronto Ahued ha logrado un milagro laico: convertir la ex comunión de la Mitra capitalina hace unos años en contra suya por la legalización del aborto en la ciudad, en palabras de elogio por sus programas sociales y de atención médica domiciliaria.

Al menos eso dice el periódico “Desde la fe” en su más reciente edición: “…es preciso reconocer que pese a las diferencias que la iglesia y el gobierno aun puedan tener en materia de salud, los esfuerzos que autoridades capitalinas han venido haciendo  en los últimos años, a fin de que a ciudadanía esté bien informada acerca de los servicios que ofrecen y que honran a la administración pública…”

Parece llegar la hora de los doctores.

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