Rafael Cardona

EL CRISTALAZO

Las formas de la política

En México y en cualquier parte del mundo, es verdad, hay muchas formas de hacer política. La más extendida, formal y generalizada es mediante los partidos, consagrados constitucionalmente con un  vago concepto de “entidades de interés público”.

Hay otras muchas organizaciones sociales cuya definición también cabría bajo ese paraguas del interés colectivo, pero en fin. Así es.

Los partidos, como cualquier otra agrupación política, nada más buscan el poder. Nada más. Y para conservar el poder necesitan la administración pública.

Otra fórmula de acceder a los cargos y por ellos al poder completo, son las organizaciones sociales.

Asociaciones, sociedades civiles, cámaras empresariales, iglesias, sindicatos, clubes (antes se les llamaba clubes políticos a los partidos regionales o locales) y ese fácil universo del subsidio conformado por las Organizaciones no Gubernamentales, algunas de las cuales son disimuladas entidades paraestatales, nacionales o del extranjeras.

Hace unos días en  una conversación de pasillo con Juan Pardinas (IMCO) le dije mi punto de vista sobre las organizaciones de la “sociedad civil”:

–Quieren –le dije–, la demolición  del gobierno para después apropiarse de los órganos del Estado”.

–Mira  –me contestó–, eso es lo que piensa Vladimir Putin.

Yo no sé si Putin crea eso o no, pero mucho me alegraría coincidir en algo con un  notable líder del mundo contemporáneo.

Sin embargo creo firmemente en la finalidad de las organizaciones civiles: quieren intervenir hasta imponer un  modelo de conducta política –un sistema–, propicio para sus intereses.

La lucha contra la corrupción, la transparencia como finalidad, los buenos comportamientos cívicos, la ejemplaridad de la conducta, el fervor nacional, la vida republicana y demás, son simples lemas de propaganda y disfraces para la toma del poder. Es demagogia y alimento para los ingenuos quienes creen en la pureza de los “apolíticos” haciendo política…

Y esos intereses, casi siempre empresariales, ahora sostienen sus esfuerzos. Por eso son tan obvias las vecindades entre sindicatos patronales y grupos no gubernamentales, por ejemplo.

Por eso no es extraño ver cómo algunos cuadros favoritos en la hagiografía cívica  contemporánea  (Clouthier, Abascal) han emergido de la Coparmex, por ejemplo. El caso de Claudio X. González es otro. Y así nos podríamos pasar horas enteras, pero no es el caso.

Estas reflexiones provienen de un acto celebrado hace un par de días en el cual fue presentado un nuevo “hash tag” (ahora todo membrete, lema o invención se escribe con el signo #) significativa y elocuentemente llamado “#vamospormás”.

Ese “colectivo” (es otra forma de llamar a lo concurrente  agrupado en un muégano) está conformado por más de 50 organizaciones sociales, y su propósito (proyecto)  ha sido definido así por sus integrantes.

“Con la bandera de “#VamosPorMás” ( Excélsior), organizaciones ciudadanas, académicas y empresariales anunciaron medidas para fortalecer al Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), entre ellas destacaron que ejercerán presión para que se cree una Fiscalía General de la República Autónoma, independiente, eficaz y con controles democráticos; además de exigir reformas en materia del fuero de los servidores públicos y el financiamiento a los partidos políticos.

“En total, 57 organizaciones civiles, académicas y empresariales, además de líderes de opinión, escritores y actores se unieron al movimiento al advertir que el nuevo SNA está despertando resistencias, pues hay un grupo de políticos y funcionarios que se oponen al cambio y otros que son incapaces de trabajar de la mano de la ciudadanía.

“El actor Diego Luna (también eran actores Reagan y Robocop) leyó el mensaje a nombre de organizaciones como Transparencia Mexicana, IMCO, Causa en Común, Fundar, Borde Político, CEEY, Asociación de Bancos de México, ANTAD, COPARMEX, Concanaco, Concamin, CCE, entre otros.

“Corrupción, impunidad y violaciones graves de los derechos humanos son enfermedades que están minando la salud de la nación y que amenazan su desarrollo económico político y social. Padecemos todos, una profunda e indignante injusticia. Y no podemos ni estamos dispuestos a acostumbrarnos”, declaró”.

Obviamente el fiscal “autónomo” deberá salir de sus filas y en el cuestionamiento del dinero a los partidos políticos  jamás se reflejará –ni como complemento—en  la declaración pública de cómo se  sus propias organizaciones, lo cual viene siendo hasta ahora un  misterio mayor al de la virginidad mariana o la conversión de Lino Korrodi.

“Ante las resistencias encontradas, nos manifestamos más decididos que nunca a seguir construyendo un país de leyes e instituciones (…) #VamosPorMás es una coalición amplia y plural que caminará con organizaciones civiles de todo el país y con aquellos funcionarios y legisladores que quieran aprovechar hasta el último día de esta administración federal para impulsar reformas y acciones y buscará que cada día de los dos periodos legislativos restantes de esta Legislatura sean aprovechados al máximo”, agregó.

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