Rafael Cardona

Rafael Cardona

EL CRISTALAZO SEMANAL

El imperio regaña e infama; México duerme

Nadie podría –en su sano juicio— desvincular esta etapa de críticas y desencuentros; amenazas, insultos y racismo manifiesto entre México y los Estados Unidos, de la escandalera nacional por razones a fin de cuentas tan locales como el espionaje en México o la delincuencia o el ejercicio periodístico bajo fuego.

La embestida americana –enarbolando banderas ajenas–, lleva como punta de lanza la pluma del NYT y la avalancha de las ONG.s. Y ya lo se, conozco la explicación, la universalidad de los DH. Nada de los Derechos Humanos me es ajeno, dicen los gringos, excepto cuando se trata de su propio comportamiento.

Se les vienen encima a los mexicanos, a un mismo tiempo, los medios estadounidenses (no importa si el NYT tiene un componente accionario de La Merced); la claque de los Derechos Humanos encabezados por el notorio HRW –el más gubernamental de los organismos no gubernamentales–; Donald Trump y su estridencia frecuente, a la cual le hace coro (obviamente), la diplomacia americana, cuya embajadora se ofrece a capacitar a periodistas nacionales frente a la violencia en su contra, sin especificar en cuáles materias nos haría falta su protectora enseñanza.

Y todo eso con el pretexto de la fragilidad para el ejercicio periodístico, la violencia de los delincuentes organizados o el espionaje, como si esos burros (con todo respeto para los pollinos) pudieran censurar semejantes orejas.

Sólo recordemos el pleito Obama-Merkel en 2013.

“(El país).- La canciller Ángela Merkel protestó el miércoles ante el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por el espionaje de su teléfono móvil por parte de los servicios secretos estadounidenses.

“Según su portavoz Steffen Seibert, la jefa del Gobierno alemán advirtió a Obama que “rechaza categóricamente estas prácticas, que considera inaceptables”.

“Seibert confirmó el miércoles por la tarde que Alemania reclamó “un inmediato y completo esclarecimiento” del asunto, después de obtener “indicios sólidos” de que los espías de Washington vigilan las comunicaciones del teléfono celular de la canciller”.

Pero HRW, cuyo silencio en aquel caso fue ensordecedor, como en otros muchos en los cuales se involucre a Estados Unidos, esto ha dicho del escándalo mexicano (obviamente lo hizo por voz del siempre disponible José Miguel Vivanco):

“Es sumamente preocupante que este tipo de sofisticadas armas cibernéticas puedan usarse contra ciudadanos de a pie, sobre todo cuando se trata de defensores de derechos humanos y periodistas que se dedican a denunciar corrupción y abusos”, señaló José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

“El gobierno mexicano ha negado cualquier responsabilidad en estos hechos, pero debe esforzarse mucho más para determinar quiénes fueron los responsables, llevarlos ante la justicia y asegurarse que esto no vuelva a ocurrir”, dijo.

Pero no es sólo claque de Vivanco, también la Casa Blanca deturpa y acusa con afán de humillante sumisión, casualmente en los umbrales del proceso electoral para la sucesión presidencial de 2018. Esto dijo Donald Trump:

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, afirmó que México es el segundo país con más muertes tras Siria, debido al narcotráfico:

“(SE).- A través de su cuenta de Twitter, el mandatario señaló que el narcotráfico es en gran parte la causa de dichas muertes.

“Finalmente, Trump volvió a expresar: ¡Vamos a construir el muro!

Obviamente la cancillería mexicana apenas pudo esbozar una tímida respuesta ante la estadística de Trump y la comparación con Siria. De nada sirvió.

“ (La razón).- Aunque México tiene un problema significativo de violencia, México no es el segundo país más violento del mundo. De acuerdo a cifras de la Organización de las Naciones Unidas de 2014 (el reporte internacional más reciente), México está lejos de ser uno de los países más violentos”, subrayó la Cancillería mexicana.

“…Sin embargo, como ha sido enfatizado repetidamente por el mismo gobierno de Estados Unidos, el tráfico de drogas es un problema compartido que sólo terminara si se abordan sus causas de raíz: la alta demanda de drogas en Estados Unidos y la oferta desde México (y otros países)”, destaca el texto”.

Pero alguien debía ponerle un pastel a la cereza. O una cereza al pastel, como se quiera. Y esa fue Roberta Jacobson, quien a pesar de no haber sido designada por Trump, busca la conservación de su empleo aquí, congraciándose con la Casa Blanca y el Departamento de Estado mediante la presión contra México, furiosa por el fracaso continental de su promoción contra Venezuela en Quintana Roo durante la reunión de la OEA:

Esto dijo la embajadora:

“…Las agresiones que sufren los periodistas el México es insostenible, incluso solo Siria y Afganistán preceden a México en muerte de comunicadores, afirmó la embajadora de los Estados Unidos en su visita al municipio de Boca del Río, Roberta Jacobson. Dijo que en México desde el año 2000 han sido asesinados 111 periodistas y el 2017 va a un ritmo pavoroso con la muerte de 6 comunicadores en territorio nacional.

“Tenemos (¿tenemos?) que encarar los niveles tan espantosos de impunidad de este tipo de ataques a personas vía de la democracia nacional, es crucial que haya leyes y los ministerios públicos construyan casos sólidos que terminen en sentencias y castigos a los culpables, ese será la manera de disuadir a los perpetradores y a los autores intelectuales de los ataques contra periodistas”.

“…Afirmó que la embajada de los Estados Unidos en México cuenta con cursos para capacitar a los periodistas, por lo cual exhortó a los comunicadores acercarse al consulado para recibir asesoría.”

Pero mientras la embajada americana se convierte en aya (así, sin “h”) de los periodistas de Veracruz o alguna otra región (ya doña Betita había ido a Sinaloa a solidarizarse con la familia de Javier Valdez, pues por lo visto no deja pasar una oportunidad de presionar), la prensa mexicana sigue en el “coro fácil”; como hubiera dicho en aciaga ocasión el ex presidente Luis Echeverría.

OSWALDO

Si usted escuchara la historia de un despojo contada en primera persona por Oswaldo

Sagástegui, el notable artista plástico y caricaturista peruano-mexicano, no lo podría creer.

Su caso –extraviado en los laberintos de falsos notarios, dobles abogados, falsificación, firmas de muertos y fallecidos en ejercicio notarial, como en novela de absurdos–, ha sido conocido por todo el mundo: abogados, procuradores, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera; el ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edgar Elías y decenas de funcionarios menores quienes le han reconicido sus derechos vulkerados, pero nada sucede.

Nadie arregla nada, todo mundo huye y se escabulle y Oswaldo mira cómo una banda de defraudadores, bien organizada y distribuida por todo el país, comete robos, despojos y ventas de fraude, pues no es el suyo el único caso.

Y nadie lo arregla y los juzgados se hacen sordos y los jueces se vuelven ciegos.

La mecánica es fabricar falsos propietarios (con falsos notarios y escrituras falsificadas) y después llevar a juicio y ahí con chicanas y triquiñuelas, derrotar a los verdaderos dueños, no importa los años de propiedad como hayan tenido. Un verdadero caso de locura al servicio del delito.

Y nadie lo corrige, nadie.

Oswaldo hizo caricaturas durante muchos años. Ganó premios internacionales desde las páginas de “Excélsior” y creyó haber visto muchas cosas, pero la verdadera caricatura: la justicia mexicana, lo atrapó para siempre en las redes del absurdo y la corrupción.

La “tragicaricatura”.

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