El estado de Querétaro se ubicó en el séptimo lugar nacional con la mayor tasa de suicidios en 2025, con un registro de 8.6 casos por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) recopiladas por el INEGI.
La entidad se ubicó por debajo de estados como Chihuahua, que registró la tasa más alta, con 13.9 casos; Quintana Roo y Aguascalientes con 11.8; Yucatán, con 10.4; San Luis Potosí, con 9.7; y Coahuila, con 9.4.
Durante 2025, Querétaro registró 222 casos de suicidio, 137 casos más que hace 15 años, en 2010, cuando se registraron 85 casos, mientras que a lo largo de este tiempo se acumuló una cifra de 2 mil 484 suicidios.
Frente a este panorama estadístico, que ha mostrado un incremento durante los últimos años, se ha planteado una pregunta en el sector sanitario: ¿se puede salvar una vida?
Para el psicólogo clínico y responsable del programa de Atención para el Control y Prevención del Suicidio del Centro Estatal de Salud Mental (CESAM), Armando García Goytia, sí es posible, siempre que el riesgo sea detectado durante la etapa de ambivalencia.
Cuando todavía se puede intervenir En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora hoy 10 de septiembre, el especialista detalló que esta oportunidad de intervención ocurre cuando la persona atraviesa por una profunda duda.
“La ambivalencia se refiere a esta situación donde la persona está en una duda, en una incertidumbre, en un conflicto en el que quiere morir por unas razones y motivos, pero a su vez, y de la misma manera, quiere seguir viviendo por otros motivos y otras razones”, explicó Armando en entrevista con Plaza de Armas.
Durante esta etapa, tanto los profesionales de la salud como los círculos cercanos de la persona pueden intervenir para revertir el riesgo.
“En estos casos, en donde la persona está en esa duda, en esa indefinición, es en donde nosotros, la familia, los profesionales, el apoyo social, podemos contribuir a que la persona con esa intención pueda revertir esta decisión que pone en riesgo su vida”, añadió.
Un fenómeno con muchas causas
El especialista del CESAM desmitificó que el suicidio responda a una sola causa o que sea provocado únicamente por enfermedades mentales, pues explicó que se trata de un fenómeno complejo que puede surgir a partir de una acumulación de experiencias dolorosas.
“Es un fenómeno muy complejo que tiene muchas causas o muchos determinantes, y esos determinantes pueden ser sociales, psicológicos y hasta temas de salud biológicos. Tiene que ver con todas esas vicisitudes de la vida, como son los infortunios, desgracias, vejaciones, calamidades, humillaciones, pobreza, injusticia, pérdidas, traumas”, mencionó.
Esta situación se ve aún más reflejada en los hombres, quienes enfrentan las representaciones sociales impuestas por el sistema y las expectativas que de este derivan, lo cual se refleja en una proporción de cuatro a uno con respecto a las mujeres en la entidad.
“El hombre tiene que ser productivo, individualista, competitivo, estoico, también que es emprendedor y que debe de ser exitoso. Esta representación del hombre o de la masculinidad choca con una realidad que el sistema o la sociedad moderna a veces no nos ofrece”, expresó.
A su vez, señaló la injerencia de factores externos, como la pandemia por COVID-19, que azotó al estado a partir del 11 de marzo de 2020, cuando se confirmó el primer caso.
Como resultado de esta crisis sanitaria, permaneció una secuela en la salud mental de las y los queretanos que hasta la fecha ha dejado estragos, lo que podría explicar el aumento en el número de casos de mujeres desde 2021, que desde entonces ha derivado en el fallecimiento de 235 de ellas.
¿Cómo actuar ante una situación de riesgo?
Ante este panorama, cualquier persona puede ayudar a aliviar los pensamientos autodestructivos de una persona, así como convertirse en un primer respondiente ante una situación de riesgo. En cualquier circunstancia, García Goytia externó que la clave está en entender y atender las señales.
“Lo primero que tenemos que hacer, cualquier persona, es no ignorar las señales que está dando esta persona. Y no ignorar quiere decir acercarse de manera empática y cordial con la persona, no podemos ignorar la situación de riesgo que está pasando”, comentó.
Posteriormente, es necesario preguntar a la persona qué es lo que le sucede, con el objetivo de que pueda desahogarse, así como escuchar activamente para comprender las causas o circunstancias de su sufrimiento.
En caso de que la persona se encuentre en una situación de riesgo, recomendó apartarla de objetos que podrían ser perjudiciales, así como llamar al número de emergencias cuando la situación sea crítica.
“Si la situación es muy crítica, mejor hay que solicitar el apoyo de los profesionales al 9-1-1 y ellos saben cómo manejar la situación de riesgo”, mencionó.
Después de esto, es importante vincularla, a través de un familiar o conocido, con profesionales de la salud o alguna institución que le brinde apoyo y permita iniciar un tratamiento o retomarlo en caso de contar con antecedentes.
Finalmente, Armando resaltó que, una vez superada la situación de riesgo, es importante acompañar a la persona y dar continuidad a su estado de salud.
“Está demostrado que cuando alguien le pregunta cómo sigues después de la crisis, eso le ayuda mucho a la persona porque siente que él es una persona importante, incluso para un desconocido que le ayudó y que no era parte de su vida”, explicó. “Esas cosas tan sencillas y puntuales son las que podemos hacer cualquier persona”, agregó.
Aunado a esto, expuso que de la mano con la ayuda psicológica o psiquiátrica, las personas con pensamientos autodestructivos pueden refocalizar sus pensamientos y emociones a partir de la realización de actividades que les generen bienestar.
“Cualquier actividad le va a permitir, o nos permite a cualquier persona refocalizar nuestro pensamiento y transportarlo de esas ideas de riesgo, o esa sensación de malestar o de sufrimiento (…). Nos va a ayudar a que se desvanezcan estos pensamientos de riesgo o cualquier otro tipo de pensamiento perturbador”, externó.
Hablar para romper el estigma
A pesar de la estigmatización que existe en torno al suicidio, Armando comentó que es preferible hablar sobre el tema que ocultarlo, pues indicó que esta práctica suele asociarse con un solo factor, cuando deriva de múltiples causas, como previamente mencionó. En este sentido, señaló que la única persona responsable de esa acción es quien la llevó a cabo.
Por su parte, señaló que combatir esta idea y concientizar sobre este riesgo es responsabilidad de toda la sociedad, pues argumentó que cualquier persona que se encuentre en una situación crítica puede terminar en una situación de riesgo.
“Todos tenemos que hacer algo desde nuestro rol social, familiar o institucional para contribuir a que cada vez sea un menor número de personas las que toman la decisión”, señaló. “Todos podemos ser sensibles y cordiales para brindar la ayuda, todos tenemos esa capacidad como seres humanos de ver a un otro que está sufriendo y que podemos tenderle la mano”, culminó.
En caso de situaciones de riesgo, cualquier persona puede acudir a las instalaciones del CESAM para recibir ayuda psicológica de lunes a viernes, de 8 de la mañana a 8 de la noche. Y en caso de urgencia, también puede llamar a la Línea de la Vida, al 800-911-2000, para recibir un servicio personalizado y gratuito por parte de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA), las 24 horas del día, los 365 días del año.
Algunos datos del suicidio en Querétaro:
- Los suicidios aumentaron 161% de 2010 a 2025.
- En 2022 se registró la cifra más alta de suicidios en la entidad (240), mientras que en
2014 fue cuando menos (80). - La cifra de suicidios en hombres alcanzó el máximo histórico con 194 casos en 2022,
mientras que las mujeres alcanzaron el máximo en 2024 con 52 casos. - En los últimos cinco años, de 2021 a 2025, el promedio de suicidios de mujeres fue de 47 casos
por año, cuando en los cinco años previos a este lapso, de 2016 a 2020, fue de 27.4 casos. - En 2020, año de inicio de la pandemia por COVID, se rompió el récord de suicidios con 200 casos totales, 25 más que en 2019, y desde entonces las cifras no han bajado de las dos centenas.







