(PRIMERA DE DOS PARTES)
Celaya, Gto. Al reconocer a Querétaro como un referente nacional de prosperidad, economía sólida, empleo y educación de prestigio, el nuevo Obispo Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, llamó a blindar el estado contra el embate de los cuatro jinetes apocalípticos que golpean a distintas regiones del país y el Bajío: corrupción, impunidad, inseguridad y violencia.
En entrevista exclusiva con Plaza de Armas, la primera que concede a un medio de comunicación local, el undécimo pastor de nuestra diócesis alertó sobre la necesidad urgente de cuidar la estabilidad y recordó que, cuando servía en Michoacán, Guanajuato lucía como remanso, y que hoy, al residir ahí, Querétaro se percibe como un verdadero oasis, advirtiendo que, de caer la entidad, se pondría en riesgo a todo el país, por lo que urgió a “salvar lo que sea salvable”.
Reconocido en el ámbito nacional por su liderazgo en la Pastoral Familiar del Episcopado Mexicano, el obispo designado apenas el lunes por el Papa León XIV refrendó que el matrimonio entre hombre y mujer constituye la célula básica insustituible y preexistente de la sociedad. Señaló con preocupación la creciente desvalorización de la figura paterna en las leyes y en la cultura contemporánea, advirtiendo que marginar al padre se diluye la autoridad del hogar y alimenta una confrontación dialéctica estéril entre géneros, por lo que abogó por fortalecer la corresponsabilidad y la comunión conyugal sin perder de vista que los padres son los pilares fundamentales de la familia.
Frente a las versiones que lo describen como un jerarca de perfil severo o inflexible, el nuevo prelado precisó su proceder citando la clásica máxima latina Suaviter in modo, fortiter in re (suaves en las formas, firmes en el fondo). Aseguró que en el trato cotidiano es una persona cercana y amable, pero recalcó que en los principios doctrinales esenciales y no negociables mantendrá siempre una postura de indeclinable firmeza.
Al abordar temas de debate como la legislación sobre identidad de género, los matrimonios igualitarios y el aborto, descartó asumir posiciones de confrontación o cerrazón y apostó decididamente por el diálogo y la cercanía, señalando que la meta debe ser identificar puntos de convergencia para trabajar por el bien de todos los sectores de la sociedad, independientemente de sus convicciones.
Asimismo, subrayó la urgencia de acercar a la Iglesia a los jóvenes y a los universitarios mediante un lenguaje accesible y desprovisto de tecnicismos arcaicos, al tiempo que llamó a poner las herramientas contemporáneas, especialmente las redes sociales y la inteligencia artificial, al servicio del bien común y de la verdad, evitando que la tecnología termine por someter al ser humano.
Con una devoción arraigada que incluye cinco participaciones a pie en la tradicional peregrinación al Tepeyac y una reciente visita de oración a los pies de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, el líder religioso se definió como “cien por ciento guadalupano y mariano”. En esa perspectiva, vislumbró el horizonte jubilar de 2031 por los 500 años de las apariciones del Tepeyac como un acontecimiento histórico continental que bien podría alentar una visita papal a México.
Expresó su entusiasmo por iniciar su labor al lado de los obispos eméritos Mario De Gasperín Gasperín y Fidencio López Plaza, y en estrecha alianza con los laicos, a quienes convocó a florecer juntos y construir “una nueva primavera” para la Diócesis de Querétaro” a partir de noviembre y fijar una postura de firmeza doctrinal, apertura al diálogo con la sociedad plural y un enérgico llamado de cara al proceso electoral que se avecina: rechazo absoluto al abstencionismo, voto libre sin dádivas y campañas de altura sin guerra sucia.
“Ya estamos con un pie en el estribo”, expresó el prelado en sus oficinas episcopales de Celaya, todavía asimilando la encomienda conferida por el Santo Padre a través de la Nunciatura Apostólica encabezada por Joseph Spiteri. Tras calificar su designación como una sorpresa que sacudió a su presbiterio, el undécimo obispo adelantó que hoy jueves sostendrá una reunión decisiva con el Colegio de Consultores de Querétaro para definir la fecha exacta, la sede, los horarios y la logística de su toma de posesión formal, a la que convocará tanto a las autoridades y feligreses de Querétaro como a los de los siete municipios del noreste de Guanajuato que integran la circunscripción diocesana.
Consciente del ambiente político en el que iniciará su ministerio, Aguilar Ledesma ratificó el apartidismo estricto de la Iglesia, pero delineó tres llamados éticos impostergables. En primer lugar, convocó a vencer el abstencionismo, al que calificó como un mal terrible derivado del error de creer que el voto es inútil; en segundo término, demandó ejercer el sufragio con absoluta libertad, impidiendo que el voto se venda o se convierta en botín de intereses particulares, pues encarna la dignidad y el discernimiento de cada persona; y finalmente, exigió a los candidatos y partidos políticos elevar el debate con propuestas serias y planteamientos de altura, desterrando las descalificaciones y las ofensas.
En ese sentido, advirtió que la estrategia de polarizar a la sociedad está agotada y pertenece al pasado. “A veces piensan que se gana ofendiendo o agrediendo; ya no estamos en esos tiempos. Tienen que guardarle respeto a la ciudadanía, porque la gente piensa, siente y se da cuenta de las cosas”, puntualizó el prelado, instando a quienes aspiran a cargos de elección popular a entregarse con autenticidad y enjundia para que su labor trascienda en beneficio del bien común y no pasen a la historia por desbarajustes, sino por su vocación constructiva.
Aquí la primera parte de la entrevista.

Foto: Mario Carranza
CON UN PIE EN EL ESTRIBO
Sergio Arturo Venegas Alarcón (SAVA): Monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, es un honor que nos haya recibido, que nos reciba aquí en sus oficinas de Celaya. Vengo del pasado y he tenido el privilegio de entrevistar con usted a los últimos cinco obispos de Querétaro. Desde el Querétaro de una iglesia, un partido, una universidad y un periódico. En los últimos cincuenta y tantos años, el mundo, México y Querétaro cambiaron. Las drogas, la violencia y las nuevas reglas morales, por así llamarlas, golpean a la sociedad. ¿Qué debe hacerse —nos gustaría conocer su opinión— para enfrentar tan grave realidad?
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO AGUILAR LEDESMA (OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO): Creo que, primero antes que nada, agradecer a todos ustedes que han hecho el favor de entrevistarme, porque al final uno es el que sale más beneficiado. Gracias por venir, por estar aquí. Las puertas están abiertas, aunque sea por un mes y medio, porque ya también estamos con un pie en el estribo.
SAVA: Así es. Lo esperamos muy pronto.
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Con un pie en el estribo. Es verdad que hemos pasado de un mundo monolítico, un mundo industrial, un mundo donde había una sola línea, había dirección, a un mundo etéreo, de filosofías líquidas, de relativismos morales, de globalización de la economía, del mercado, de las ideas; en un mundo de ventas también de ideologías que conquistan hoy a los jóvenes, a las masas. Venimos hoy de sistemas políticos autoritarios nuevamente. Desgraciadamente las democracias son incipientes, inmaduras, adolescentes, y a veces los populismos se aprovechan de esta situación. Un mundo multicultural también donde ya no hay una sola universidad, hoy ya no hay un universo de conocimientos. Hoy hablan de universo, pero también de metaverso y no sé cuántos versos hay…
SAVA: Y de post verdad.
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Y post verdades. Cuando hablamos de la nueva normalidad, la realidad virtual… Todo esto ha hecho complejo el mundo. ¿Qué hacer en un mundo complejo? Nosotros como Iglesia, desde el punto de vista nuestro, seguir anunciando la única verdad que es Jesucristo, que es verdad, camino, vida, y que le da sentido y rumbo a la historia. Y que Jesús es transhistórico, es decir, Jesús no es un personaje que se quedó en la historia; nació en la historia y a lo largo de la historia sigue siendo significativo para muchas generaciones.
SAVA: Y desde hace más de dos mil años se cuenta a partir de Él.

JESÚS EL CAMINO, NO LA IA
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Sí, Él partió la historia en el antes de Cristo, después de Cristo. Pero yo creo que hoy Jesús le sigue dando sentido a la vida, sigue siendo vigente su anuncio, su Evangelio, y sobre todo que podamos confiar en Él. En un mundo convulso, confuso y multicultural, hacen falta estos puntos de referencia. Creo que sigue siendo Jesús esa piedra angular en el mundo de la historia, de la filosofía, en el mundo de la teología para nosotros, y la cultura, porque nuestra cultura no deja de ser occidental, aunque mezclada con elementos prehispánicos o pueblos originarios, que ha sido una hermosa mezcla que es nuestro mestizaje y que lo llevamos nosotros. Querétaro tiene ese saborcito desde que comenzó la evangelización con la aparición del apóstol Santiago a Conín y que se bautiza, etcétera. Eso es lo que tenemos que hacer hoy: volver a hacer que este mundo se encuentre con Jesús y le dé sentido a su historia y no se pierda en el mundo de las ideas, de las confusiones, de los metaversos, de la IA, de las plataformas, del mundo digital. Jesús sigue siendo un punto de referencia válido y que le da sentido y trasciende en la historia.
SAVA: Monseñor, sabemos que usted es un experto en los temas de familia. ¿Hay una fórmula para salvarla de las asechanzas actuales? Usted menciona a Jesucristo como la base de todo, pero ¿una fórmula para que las familias superen todos estos desafíos?
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Primero tenemos que decir que la familia tiene por fundamento el matrimonio. Esa es la primera locución básica, porque si hablamos de familia o familias y no tiene un fundamento, entonces esto se puede ir a cualquier abanico de posibilidades. Decimos que es importante, para tener buenas familias, tener buenos matrimonios. Y el matrimonio hay que volver a insistir que es la unión de un hombre y una mujer. Eso es lo que está establecido por Dios desde la Creación, y antes de las leyes positivas y de Álvaro Obregón y el matrimonio… El matrimonio es, es decir, esa relación del hombre y la mujer es anterior incluso a la reflexión filosófica misma. Si tú recurres a todos los presocráticos, todos hablan de la familia y hablan del matrimonio básico. Que ha habido hoy intentos de desarticular esto por muchas razones, no sé si ahorita es el momento, otro día lo podemos tratar, pero sí es importante recuperar la dignidad del matrimonio: la unión del hombre y la mujer establecido por Dios desde la Creación, que claro por Jesucristo es elevado a nivel de sacramento, pero en la sociedad es la célula básica, tenemos que recuperar esa célula básica. De modo que el matrimonio sea el fundamento de la familia y la familia sea el santuario de la vida, que es el mejor lugar donde tú puedas nacer, crecer, desarrollarte. De hecho, en el corazón de nosotros, en nuestra mente y prioridades del pueblo, cuando dices: “¿Por qué haces esto? ¿Por qué trabajas? ¿Por qué estudias? ¿Por qué mejoras? ¿Por qué estás construyendo tu casa?”, dicen: “Por mi familia”. En general hay un aprecio, estadísticamente hablando, por la familia, porque la familia le da sentido y cohesión al ser humano. El hombre sin familia se desintegra socialmente, psicológicamente, y muchas de las personas solas terminan en el suicidio. Es decir, la socialización comienza en la familia. De modo que si queremos tener buenas familias, tiene que comenzar en la familia. Por eso los grupos o poderes totalitarios destruyen la familia para poder destruir, empezando a destruir al padre, y por eso está diluida la imagen paterna. Hoy el papá no cuenta en la sociedad. Ha sido una tendencia a ir desvalorizando al padre, la figura paterna, al hombre, y culpándolo de todo. Ahora el papá se siente culpable de todo, de todo lo culpan. Las mismas normas hoy, si te fijas, prevalece el sentido de… por ejemplo, en la jurisprudencia misma, favorecen al niño, a la mujer. El hombre de facto ya es culpable, y no sé si también de iure.
SAVA: Sí.
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Todo esto ha hecho que el papá no tome el lugar que le corresponde en las familias. Sí hay que empoderar a la mujer, pero sin olvidar al hombre y sin hacer esa oposición dialéctica que se instaura como una lucha entre el hombre y la mujer. Tenemos que volver a la comunión del hombre y la mujer, esa corresponsabilidad, esa ayuda mutua, etcétera.
SAVA: A la igualdad.
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Y luego volver al sentido de que los papás son los pilares de la casa, del hogar; no vamos a hablar de familias democráticas. Es el papá y la mamá que juntos educan a sus hijos, les dan los valores, los instruyen en la fe, etcétera. Nadie puede suplir ese aspecto. Entonces hay que volver a retomar lo que siempre se ha aprendido.
SAVA: Sí.
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Y estamos viendo las consecuencias de optar por opciones que están dando como resultado caos, problemas psicológicos, sociales, pobrezas, violencias, porque estamos destruyendo el núcleo de la sociedad misma, que es la familia y su fundamento, que es el matrimonio.
SAVA: Todo cambio dentro de una misión como la de usted, señor obispo, representa un reto, pero también un desprendimiento. Escuché ayer su conferencia que dio aquí. Obviamente, después de estos años que ha estado ligado usted a Celaya, siempre debe de ser muy sensible su partida como parte de la Iglesia peregrina. ¿Cómo vive este cambio de Celaya a Querétaro, estando tan cerca, y cómo y cuándo imagina su llegada?
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Primero fue una sorpresa para mí y para todo el presbiterio y mi amada diócesis de Celaya todavía.
SAVA: Sí.
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Creo que fue para todos, y fue tan rápido que sentimos un balde de agua fría así de repente, como que ahorita estamos saliendo del estupor. Pero desde la fe uno lo acepta, no sin dolor el hecho de que a uno lo trasladen a otra diócesis. Y uno tiene también la disponibilidad de hacerlo, aun cuando el tema de dejar otra diócesis te deja nostalgias, pero el deber también es el deber y hay que cumplir la voluntad de Dios. Nosotros vemos desde la fe cuando Dios me pide otro servicio a través del Santo Padre, el Papa León y el Nuncio Apostólico Joseph Spiteri. La fecha será a finales de noviembre. Este jueves tendremos aquí una reunión con el Colegio de Consultores de Querétaro y estableceremos la fecha, el horario, la logística, el lugar y se harán las invitaciones pertinentes tanto al estado de Querétaro y el estado de Guanajuato, porque como bien saben ustedes, la diócesis de Querétaro tiene siete municipios del estado de Guanajuato.

VOY CON MUCHA ILUSIÓN
SAVA: Sí.
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Para mí ha sido ahora conocer este noreste de Guanajuato, que eran mis vecinos, porque prácticamente los conocía de vista, algunas veces incursioné por razones obvias. Pero ahora conocer esos siete municipios, once que ya conozco ahora por estar aquí, los otros diez cuando era de Morelia: todo lo que es Acámbaro, Jerécuaro, Coroneo, Yuriria, Salvatierra, Moroleón, ahí estuve de párroco. Y un tiempo, Valle de Santiago, viví un tiempo en Pueblo Nuevo, conocí Irapuato, algunos de mis hermanos son del seminario de León. El Bajío es parte de mi vida. Y ahora voy también con mucha ilusión a conocer el estado de Querétaro. Alguna parte sí la conocía; la que pega con el Estado de México es la que falta un poco y la Sierra Gorda quizás. La otra, por la ciudad, el trabajo que hemos tenido de provincia, no me es desconocida la ciudad.
SAVA: Ha mencionado usted a los jóvenes y la pastoral universitaria como prioridades. ¿Qué tendría que cambiar la Iglesia para que un joven que ha crecido bajo las redes sociales y la inteligencia artificial ahora vuelva a verla, a la Iglesia, como respuesta a sus preguntas y no simplemente como una institución de sus padres o de sus abuelos?
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Necesitamos la cercanía de la Iglesia al mundo universitario y presentar a través de un lenguaje comprensible para ellos, a veces ya quitar un poco las categorías hilemórficas que ya no las comprenden, pero sí un lenguaje asequible para ellos, utilizando los lenguajes de ellos y, obviamente, evangelizar con ellos, no sin ellos.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
SAVA: Ha hablado el Santo Padre de poner al servicio la inteligencia artificial del bien común.
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Sí, todas las herramientas son hechas para que el hombre las maneje, no para que maneje a los hombres y a los seres humanos. Desde la misma Creación, Dios puso al hombre en el paraíso, lo puso y le dice: “Te vas a enseñorear tú, dominarás todo esto”, es decir, enséñate a que tú en el campo, en la tecnología, en la economía, seas el que vayas llevando, guiado por Mí, las líneas de a dónde va esta barca. Y el hombre, obviamente con el ingenio, la inteligencia que él tiene, debe procurar que aquellas herramientas, aplicaciones, hablando de tecnología, herramientas de otro tipo, sean hechas para el bien común, y evitar todo aquello que cause daño, sobre todo toda la cuestión nuclear, armas nucleares. También de la inteligencia las hace el ser humano, pero a veces las hacemos para mal. Debemos utilizar las herramientas para el bien y para el bien de todos, nunca usarlas para mal.
SAVA: Querétaro tiene una fuerte tradición católica, pero también la actual es una sociedad más plural. Ahora mismo se discuten leyes de identidad de género, matrimonios igualitarios que ya se aprobaron, el aborto, que Querétaro es uno de los pocos estados en donde no ha pasado en el Congreso local. ¿Cómo piensa relacionarse con quienes no son católicos, con otras religiones, con quienes no creen e incluso con quienes promueven eso con lo que la Iglesia no está de acuerdo?
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Creo que la actitud es diálogo, cercanía, sin que necesariamente uno entienda… aquellos piensen como nosotros ni que tampoco nosotros pensemos como ellos. Tratemos de llegar a los puntos de convergencia en lo que sí estamos de acuerdo y que podamos trabajar en ello y a través de ello para el bien de Querétaro. Creo que no se trata de polarizar ni encontrar los puntos de encono, sino los puntos de convergencia que nos ayuden a trabajar por el bien de toda una sociedad, porque al final de cuentas ahí vivimos todos y todos debemos trabajar para el bien de todos. Y los elementos que cada uno, por las diferencias de cultura o religión o filosofía, que esos elementos no lleguen a destruirnos; al contrario, que podamos llegar a felices acuerdos hasta donde sea posible para que pueda ser una sociedad que… Yo les decía: cuando nosotros estábamos en Michoacán, veíamos un oasis: Guanajuato. Ahora que vivimos en Guanajuato, vemos un oasis: Querétaro.
SAVA: Sí.
OBISPO VÍCTOR ALEJANDRO: Que no se vaya a perder eso que Querétaro tiene hoy en día: es un estado próspero, un estado estable, con economía fuerte, donde hay capacidades y sobre todo de trabajo, universidades que tienen no solo prestigio, sino que han salido grandes hombres y mujeres para el mundo y que siga manteniendo esa vocación; que no se vaya a perder por lo que hoy vivimos, estos cuatro jinetes apocalípticos: la corrupción, la impunidad, la inseguridad y las violencias. Que Querétaro siga siendo a nivel nacional un referente. Si no, se puede perder todo México, salvemos lo que sea salvable.
CONTINUARÁ MAÑANA





