PROPONE BRAULIO ASAMBLEA NACIONAL

Doctor en derecho por la UNAM y ex líder del Congreso del Estado,  Braulio Guerra Urbiola, se dijo a favor de reformar estructuralmente el poder judicial para crear un tribunal constitucional federal y tribunales constitucionales estatales que otorguen amparos. FOTO: FERNANDO VENEGAS RAMÍREZ
Doctor en derecho por la UNAM y ex líder del Congreso del Estado,  Braulio Guerra Urbiola, se dijo a favor de reformar estructuralmente el poder judicial para crear un tribunal constitucional federal y tribunales constitucionales estatales que otorguen amparos. FOTO: FERNANDO VENEGAS RAMÍREZ

Al reconocer la vigencia de nuestra Carta Magna a 102 años de su promulgación, el ex diputado federal Braulio Guerra Urbiola se pronunció por reformar el Congreso federal, “paquidermo cansado, viejo e ineficiente” y fusionar Senado y Cámara de Diputados en una Asamblea Nacional con 500 integrantes.

Entrevistado por PLAZA DE ARMAS, El Periódico de Querétaro, el también ex dirigente estatal del PRI se manifestó a favor de la iniciativa para declarar soberano y no autónomo a nuestro estado, como erróneamente lo establece en el artículo primero de nuestra constitución local.

Del mismo modo, rechazó la idea de establecer una constitución moral en el país, porque el estado no puede ser rector de las conductas morales, inmorales o amorales de los ciudadanos. Debe distinguirse, apuntó Guerra Urbiola, entre el ámbito jurídico y el de las buenas costumbres.

Doctor en derecho por la UNAM y ex líder del Congreso del Estado,  Braulio Guerra Urbiola, se dijo a favor de reformar estructuralmente el poder judicial para crear un tribunal constitucional federal y tribunales constitucionales estatales que otorguen amparos.

Esta es la entrevista con quien hoy –según presume- está en receso político, dedicado a las actividades académicas,  privadas, deportivas y al rock.

ESTADO SOBERANO

PLAZA DE ARMAS: ¿Qué opina de la iniciativa local de reformar la Constitución del Estado para declararnos soberanos?

BRAULIO GUERRA URBIOLA: Efectivamente el artículo primero de la Constitución queretana tiene un error de redacción, una falta técnica legislativa importante, que pudo haberse modificado desde hace muchas legislaturas, incluyendo la mía. Establece el artículo 1 que Querétaro es parte integrante de la federación mexicana y es libre y autónoma. En el país sólo hay dos entidades que son autónomas: la Ciudad de México que es una entidad federativa autónoma, que significa que el centro le concede atribuciones, facultades y poder. Cuando se es libre y soberano implica, entonces sí, que las partes, las 31 partes le conceden al centro, al poder federal ese poder, esas facultades y esas atribuciones, Es decir, concede parcialmente, transfiere atribuciones soberanas para que las ejerza el centro, pero es una decisión proveniente de cada entidad (Puebla, Querétaro, Guanajuato, etc.) Entonces sí, la Constitución en su artículo primero tendría que decir que Querétaro es un estado libre y soberano. No un tanto como denominación del estado. Es decir, la denominación es de el Estado de Querétaro., sino la naturaleza jurídica y política de nuestra entidad. Ese es el sentido de la iniciativa. ¿Cuál es la naturaleza jurídica de Querétaro? Es una entidad jurídica y políticamente libre y soberana. Y el 124 constitucional dice que todo aquello que no se encuentre expresamente señalado para la Federación, se encuentra reservado para sus partes, para las entidades federativas, que son soberanas. Entonces sí, las partes, en algún momento le concedieron para formar un pacto federal y este es un debate no nuevo.

PDA: Eso está pleaneado desde 1824.

BRAULIO: Efectivamente, desde 1824 se debatía si México sería un estado centralista o federalista. Y ahí los constitucionalistas de esa época de lo que fuera la primera constitución formalmente ya mexicana, después de la de 1814 de Apatzingán y otros esfuerzos que se hicieron de proyectos constitucionales, la del 24 vierte que somos un estado federal. Lo que sí percibimos es que hemos tenido a lo largo de la historia a gobiernos con actitudes sumamente centralistas, con posturas políticas y regímenes sumamente centralistas que han ido a contrapelo del principio federalista. Y el federalismo no solamente o la soberanía no solamente tiene que ver con atribuciones políticas. Tiene que ver con atribuciones económicas, hacendarias. México necesita un federalismo hacendario, donde los recursos sean administrados en mayor cuantía por los estados y menos por la Federación. Los municipios del país hoy le están batallando. Es la segunda figura autónoma. Los municipios son autónomos. El centro les concede esa autonomía. Entonces, el Estado de Querétaro no puede ser autónomo. Es soberano. Y está bien que se cambie la Constitución en ese sentido.

PDA: ¿No es suficiente con que la Constitución federal lo diga?

BRAULIO: Lo que marca la Constitución lo reconoce precisamente del centro a las partes, pero que la Constitución local diga que somos autónomos es casi como proclamarnos de aquellos tiempos del virreinato español, colonia española. En España funcionan así las autonomías. Tienen los estados autonómicos y es otra figura muy distante a lo nuestro. Sí creo que la palabra autónomo, estado autónomo, tendría que ser borrada de nuestra constitución, porque es un error técnico e histórico que no comprendamos qué es autonomía y qué es soberanía.

NO DICTAR MORAL

PDA: De la vigencia de la Constitución federal en su 102 aniversario y de la posibilidad de que tengamos una constitución moral, ¿qué opina?

BRAULIO: Hay autores, doctrinas que vinculan precisamente al derecho con la moral, desde hace siglo. Hay un libro de Lon Fuller que se llama La moral del derecho y sin duda debe de tener lineamientos éticos, de virtudes, de buena conducta, de todo lo que implique la moral en si, pero también el estado no puede ser rector de la moral ni dictar cuál es esa moral en función de un decreto, sino que las cuestiones de orden moral se construyen a partir de las costumbres, de los hábitos sociales, de la sana convivencia y la buena conducta en el comportamiento de los ciudadanos, respecto al respeto de las leyes, pero también al respeto entre ciudadanos. Hay que recordar que para ser ciudadano se dice que deben tenerse 18 años, dice la Constitución,  y tener buenas costumbres. Esos calificativos son muy subjetivos. Me parece que el debate de la moral y su separación del régimen jurídico del derecho  está superado desde hace siglo y cada una es una disciplina de estudio distinto. Creo que la Constitución tiene que ser orgánica para establecer cuáles son los órganos y el funcionamiento eficaz de las estructuras del gobierno y segundo concederle derechos  a los ciudadanos. Sus derechos fundamentales, sus derechos humanos y cómo ejercerlos. El Estado no puede, no debería calificar, imponer o subjetivizar cuál sería una conducta moral, amoral o inmoral, porque también a través de distintas generaciones y de la historia esos conceptos han cambiado. La moral es una traducción latina del concepto griego de la ética. Se traslitera y la palabra ética se convierte en la palabra moral. Y desde los tiempos latinos, romanos, eran las costumbres, las buenas costumbres. Yo creo que el derecho no puede ser el director, el que marque directrices de cuáles son esos parámetros morales. Me parece que eso está en la educación, en el civismo, en las escuelas, en la familia, en los valores, en los principios. Es un aspecto más de orden social, que comienza desde los padres a los hijos y la transferencia generacional de unos a otros. La función del derecho es otra. La función de la Constitución es otra. Normas jurídicas que componen un estado y normas jurídicas que otorgan derechos y obligaciones a quienes ejercen la autoridad.

PDA: ¿Y la Constitución de 1917 todavía alcanza para regirnos y resolvernos como país?

BRAULIO: Yo creo que la Constitución federal no se puede reformar de golpe y porrazo; no puede tener una reforma y ser otra de un día para otro. Nuestra Constitución aprendió a lo largo de ya más de 100 años a irse adaptando históricamente a los cambios que la sociedad le marca, a las nuevas tecnologías, a las comunicaciones, a los nuevos fenómenos sociales. Es decir hace 102 años éramos 13 millones de mexicanos, no había internet, no había aviones, no había drenajes pluviales ni los avances científicos y tecnológicos que hoy tenemos.

PDA: ¿Entonces si nos alcanza con esta Constitución que no puede modificarse de golpe y porrazo?

CREAR ASAMBLEA NACIONAL

BRAULIO: Se reforma con gradualidad, entendiendo los fenómenos sociales, los tiempos que van marcando la ciencia y la tecnología, el pensamiento humano. No sólo es un momento. Sí creo que hay que hacer reformas importantes al régimen de gobierno, a las estructuras gubernamentales y al funcionamiento del Congreso. El Congreso es un paquidermo pesado, anquilosado, viejo, cansado e ineficiente. El Congreso federal para sacar adelante una iniciativa de ley si no viene marcada por el Ejecutivo federal en cualquier época, sino está en la agenda presidencial, el Congreso no camina. Para que un diputado en lo individual, para que un grupo de legisladores empuje un proyecto, puede pasar una legislatura y no materializarse. Los procesos son tardados, son demasiadas comisiones, los reglamentos de debate son literalmente del siglo pasado, son obsoletos, no se usan nuevas tecnología y no está tecnificados para tomar decisiones de manera más rápida y enfrentar los retos sociales. Yo sigo pensando que el Senado y la Cámara de Diputados tendrán que fusionarse.

PDA. ¿Fusionarse? ¿Y llamarse cómo?

BRAULIO: Yo me iría a un proyecto como sucede en Francia. No hago alusiones a Venezuela, sucede en distintos países. En Francia y otras latitudes tienen una asamblea nacional. Mi visión de un congreso eficiente, que redujera el número de miembros y que fuera más rápido. Yo podía emplear dos años en una iniciativa de ley personal para que me la aprobaran en San Lázaro y después me tenía  que ir a pelearla al senado y se acabó el tiempo y ya no había manera. Que los senadores no le aprueban sus iniciativas a los diputados y viceversa. Ahí hay una fractura importante. Creo que no se rompe el principio. Hay una crítica de que cómo vas a desaparecer al Senado. Yo pensaría –soy de esa corriente doctrinaria- en una asamblea nacional con 300 asambleístas por representación, por mayoría relativa, electos en distritos; 100 de representación proporcional y 100 de representación a las entidades federativas, de quienes hacer hoy la función de senadores, pero en un solo órgano legislativo, en un centro legislativo. Creo que hay distintas de cómo reestructurar. También en el tema de la Corte, me iría más a un tribunal constitucional con otras características y a una reforma estructural.

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

PDA: Dicen que esa es la idea de López Obrador.

BRAULIO: La de un tribunal constitucional, pero en donde la Corte  sea la cúspide de la pirámide, no que la Corte se supedite a un tribunal constitucional, porque entonces ya tendríamos un poder intermedio. Que sea el supremo tribunal constitucional, que adopte atribuciones garantistas y de protección a los derechos humanos en una amplitud más alta. Los poderes judiciales locales se quedan cortos en los temas de constitucionalidad, aunque muchos tienen sala constitucional, lo que podría ser el amparo local contra actos de protegerse con la constitución local, no solamente con lo federal, serían avances enormes en las entidades federativa si se consolidan proyectos de constitucionalización y proyectos de tribunales constitucionales en las entidades. Entonces sí hay que reformar estructuras estatales, estructuras del estado, de régimen y eficientar al estado mexicano e impulsar más los derechos de los mexicanos,  sus atribuciones, prerrogativas y garantías.

PDA: Muchas gracias, Braulio.

BRAULIO: A ustedes.

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN

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