PAULA DE ALLENDE FUE LA SEMILLA

FOTO:FAMILIA GARZA ALLENDE
FOTO:FAMILIA GARZA ALLENDE

Francisco Allende

¿Cómo hablar de Paula de Allende?

¿Cómo hablar de una persona tan valiosa para tanta gente?

¿Cómo hablar de una de las personas más influyentes en la formación de artistas, políticos, promotores culturales, escritores, poetas, mujeres y hombres cabales y enteros?

¿Cómo hablar de la llamada “Mamá universal”?

¿Cómo empezar a hablar de Paula de Allende?

Paula, Pavis para los amigos, nació el 26 de febrero de 1938 en la ciudad de Nuevo León, Monterey. Unos meses después, su familia se mudó a la Ciudad de México donde transcurrió parte de su infancia y juventud. Siendo la mayor de las hermanas Allende, tuvo una estrecha relación con su abuelo, Don Guadalupe Flores Barrera, quien le inculcó la pasión por las letras y la música pues él dedicó su vida al piano.

Estudió en la Universidad Femenina la carrera de Psicología y en la Facultad de Derecho de la UNAM, sin embargo, aunque no ejercía de manera puntual estas dos licenciaturas, se dedicó de lleno al periodismo, al difícil arte de la poesía, a la producción de programas de televisión y radio, además de impartir clases y conferencias sobre diversos temas de humanidades, especialmente aquellos referentes a la mujer y su papel en la sociedad.

“Es impresionante constatar en sus poemas cómo desde un espacio, cual celda, sus metáforas se recrean en los confines del mundo. (…)Marcar este límite era definir lo que estaba fuera de su intimidad, unas veces,  con ternura, y otras, con brutal cortesía, y llevando sus acciones hasta el límite de la cordura y de sus propias fuerzas, que no son siempre las de la costumbre ni, casi nunca, previsibles.” (María Eugenia Lecona Uribe)

Para 1966, Paula se había convertido ya en toda una institución en el D.F. y por supuesto, las mentes más agudas de la época, eran las más grandes amistades de Paula. En ese año, tenía a su cargo la Dirección de la columna “El Ruido de las Letras” en el semanario Éxito y junto con Abigaél Bohórquez, y otros artistas de la época, se internaron en las selvas de Veracruz y Chiapas con la misión de llevar entretenimiento y cultura a trabajadores del petróleo mexicano, bajo el auspicio de la desaparecida OPIC (Organismo de Promoción Internacional de Cultura; perteneciente en ese entonces a la Secretaría de Relaciones Exteriores).

Participaba también en la Revista Impacto en la columna de crítica literaria “Libros y Revistas” y al siguiente año, 1968, protagoniza el homenaje denominado “Homenaje de la poesía de México a Ernesto “Che” Guevara, organizado por el Taller de Gráfica Popular en el Club de Periodistas (DF) y con Jorge Saldaña colaboraba en los programas “Anatomías” y “El Juicio de los niños”.

“El movimiento estudiantil que comienza a transformarse en un conflicto de serio y grave raigamen, tiene una fuente de aclaraciones en este libro LA NUEVA IZQUIERDA que la editorial DIANA distribuye en Latinoamérica. La protesta, válida y legítima del estudiante que ahora se desplaza por el mundo entero, es desvirtuada y mal encaminada por los participantes ajenos a la autenticidad de esa. El caso de la actualidad lo tenemos en México. (Columna Libros y Revistas, Paula de Allende. Revista Impacto número 966 p.61, septiembre 4 de 1968. México, D.F.)

El movimiento estudiantil se manifiesta y Paula lo vive, lo toma con esa valentía que da el miedo a que no cambie nada y no es hasta que sus hijos están en riesgo de ser secuestrados que decide dejar la capital y refugiarse en la provincia, en Querétaro , en La Cañada.

“Paula como poeta, vivió como poeta. Los límites nunca los fijó ella. No es exagerado decir que la ciudad estaba espantada. Pocas personas he conocido que espanten tanto como Paula, y no me refiero al espanto de ver seres y personajes de otra vida, porque eso es una patología, sino restregarle a la gente en su cara su hipocresía, su mediocridad y su doble moral; curiosamente sus poemas no reflejan amargura, pero sí el dolor de amar, cosa bastante difícil de expresar.” (Salvador Alcocer)

Diez años le bastaron a Paula para despertar a la sociedad queretana.

1969: Ganó uno de los premios más importantes para los queretanos de la época; Primer premio a la poesía “Trazos de identidad para Querétaro” durante los XVII Juegos Florales y de ahí despegó para realizar infinidad de proyectos:

Se inauguró la Galería de Allende en el mismísimo centro de la ciudad (Libertad No. 58) y no mucho más tarde a Paula le queda chico Querétaro y junto con Alejandro Aura, decide abrir otra Galería en la ciudad hermana de San Miguel de Allende, Gto.

Fue maestra del CEDART y se creó la Casa de la Cultura en lo que se conoce como Casa de Ecala, ayuda a la fundación de la Sociedad Cultural Bertrand Russel y fue su promotora cultural así como del INJUVE.

Fue co-fundadora del periódico “Noticias” y publicaba la columna “El ruído de las Letras”, que sacude el mundo cultural de Querétaro con publicaciones de diversos autores. Posteriormente, fue la única mujer del país que dirige una página editorial. Junto con otras compañeras funda el Movimiento Liberacional Feminista con el fin de modificar las estructuras de educación que padece la mujer de aquel entonces. Mientras tanto continúa escribiendo su poesía y en 1976 publica su libro “Puerto de Abrigo”.

“Paula de Allende dedicó lo mejor de su vida a la poesía, la familia y la promoción de la cultura. (…)En torno a su hospitalaria casa de la Cañada, a su galería y a sus oficinas en la Secretaría de Cultura, giraban los artistas y los escritores. Paula organizaba talleres (Alejandro Aura iba frecuentemente a impartirlos), diplomados, homenajes, recitales, exposiciones, mesas redondas, conferencias. Le tomaba el pulso a la cultura de la ciudad, informaba sobre lo que sucedía en el país y en el mundo y abría las puertas de la exposición o de la publicación a los jóvenes prometedores.” (Hugo Gtz. Vega)

Paula fue la semilla que más adelante dio lugar a una serie de movimientos artísticos en todos los campos de la cultura y el arte. Fue el espíritu y el alma de este proyecto “Puerto de Abrigo” que inició el día de su muerte, se gestó durante 33 años sin dejar de trabajar bajo el nombre de “La Escena del Crímen” y renació el 1 de Noviembre del 2013.

“En efecto: nunca, entre los que vivimos de Querétaro, una mujer había abierto el corazón con tanta magia en su hermosa boca a la amistad y al poema embriagante de la noche como Paula de Allende, en los años setentas. Tampoco a la fecha un rincón mitológico, y una mujer se habían unido de tan íntima manera, como en el caso de La Cañada y la entrañable Paula. (…) Paula y La Cañada eran y podrían seguir siendo, indefinidamente, dos términos complementarios, llenos de significado o de sueños y pesadillas, en algunos casos: La Cañada de Paula – que tal vez eso encierre y bien, a partir de la misma poeta, el Allende de su nombre-, Paula de la Cañada. (Florentino Chávez Trejo. Suplemento Cultural “BARROCO” Diario de Querétaro, 13 de marzo de 2005.)

 

EL AGRAVIO A LA GRAN POETA

Sergio Arturo Venegas Ramírez

Fue profanada la tumba de la escritora Paula de Allende en la huerta del Centro Cultural que lleva su nombre en La Cañada, según denuncia interpuesta ante la Fiscalía General del Estado por su hijo, Francisco Javier Garza Allende, tema revelado por PLAZA DE ARMAS, El Periódico de Querétaro el lunes pasado.

La poeta y promotora de la literatura, a quien el célebre exrector de la UAQ, Hugo Gutiérrez Vega, calificó como “una mujer ejemplar que se convirtió en el eje de la vida cultural de la ciudad y de la región”, murió en diciembre de 1979 y sus cenizas fueron depositadas desde entonces en donde vivió.

De acuerdo con la denuncia de la familia, el pasado 27 de enero del año en curso, el Centro Cultural “Paula de Allende” fue allanado causando daños materiales irreparables. “Así, la tumba de Paula de Allende, promotora cultural y reconocida escritora queretana, fue saqueada y destruida presuntamente por Berenice Guadalupe de Regil Ortega”, vecina de la propiedad, informo su primogénito.

Por estos graves hechos, los Garza Allende han interpuesto una demanda ante las autoridades correspondientes, con el fin de que se haga justicia ante este doloroso acto de violencia hacia la familia y la sociedad queretana en general. “Pedimos respeto y que se dé seguimiento a este caso que con profunda pena les comunicamos”.

La Fiscalía abrió la carpeta CI/QRO/4131/2017 por los daños dolosos y robo simple, pues de acuerdo con la denuncia, fueron sustraidas algunas figuras religiosas y dañada la lápida de la tumba de Paula de Allende.

Reconocida como nuestra más importante escritora en los libros de personajes de la vida cotidiana del siglo XX queretano, publicados por el Gobierno anterior, la primera promotora cultural revolucionó los medios intelectuales de nuestro estado junto con su amigo Hugo Gutiérrez Vega.

Paula fue una figura estelar de los 70. Tanto que en 2009, el cronista José Félix Zavala escribió en “El Oficio de Historiar”: Hace 30 años Querétaro perdió a una de sus mentes más brillantes: la escritora y promotora cultural Paula de Allende, cuya obra -en palabras del poeta Juan Bañuelos- oscilaba como el péndulo exacto de un reloj entre el Advenimiento y el Vacío, rodeándola de una atmósfera donde se aliaban las más complejas y vertiginosas sensaciones del amor. La autora de “Puerto de Abrigo” y “Acuático lecho” espejo de sol enriqueció con sus trabajos literarios al periodismo.

Su casa, en La Cañada, era frecuentada por escritores como Alejandro Aura, Carlos Monsiváis, Juan Bañuelos y muchos más, junto con personajes locales como Hugo Gutiérrez Vega, Juan Antonio Isla Estrada y Rogelio Garfias Ruiz, con quien colaboró, además de sus discípulos Manuel Herrera Castañeda, Carlos Tirado y Enrique Villa, entre otros.

Su repentino fallecimiento, en la Nochebuena de 1979, apenas de 40 años de edad, tronchó a una de las figuras más sólidas del Querétaro cultural. Esperamos que la Fiscalía General del Estado aclare y castigue la profanación de su tumba.

 

Poema de Paula de Allende

CASA EN UN TRAMO DE LA SELVA,
un jardín siempre dispuesto
para el colibrí y los amigos,
un bazar donde memorias amadas se guardan,
un halo de canciones y poemas
florecido en labios y manos de los niños,
un cementerio secreto
para la bisabuela, el gato y el caballo
-muertos todos en distintos octubres-.
Mi casa es un arbol que me crece dentro
con ramas propicias a los nidos
y a tu voz, Amor, lloviendo sobre ella.:

 

 

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