La música como refugio ante el dolor y la animación como vehículo de imaginación, empatía y esperanza confluyeron este viernes en la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias 2026, donde Patti Smith y Studio Ghibli fueron reconocidos por sus aportaciones a las artes y la cultura.
La cantante estadounidense sorprendió al interpretar a capela “Wing”, mientras que el estudio japonés recibió el galardón de Comunicación y Humanidades representado por su presidente, Kenichi Yoda, quien llevó consigo un peluche de Totoro.
La actuación de Smith, conocida como la “madrina del punk”, llegó después de un discurso breve en el Teatro Campoamor de Oviedo, España. La canción pertenece a Gone Again (1996), uno de los discos más personales de su carrera, marcado por la muerte de su pareja, Fred Sonic Smith, integrante de MC5, y de su hermano Todd.
En esa producción, la artista convirtió el duelo en expresión musical y exploró territorios sombríos, también presentes en “About a Boy”, una composición dedicada a Kurt Cobain, líder de Nirvana, fallecido en 1994. Casi tres décadas después, “Wing” volvió a mostrar la dimensión íntima de una obra que ha influido en músicos como PJ Harvey y Courtney Love.
A punto de cumplir 80 años, Smith consideró que el reconocimiento representa un impulso para continuar su trayectoria.
“El premio es un incentivo para seguir trabajando y evolucionando, para encontrar nuevas formas de ayudar del mejor modo posible a la gente y dar esperanza y estabilidad a las nuevas generaciones”, expresó.
La cantante también habló en nombre de los demás premiados.
“Todos los galardonados han contribuido a mejorar el bienestar del mundo y las personas”.
La imaginación de Studio Ghibli
En la misma ceremonia, Kenichi Yoda recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades para Studio Ghibli, el estudio fundado en Japón en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki, referente internacional por películas como Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke y El niño y la garza.
Aunque Yoda no pronunció un discurso, la princesa Leonor destacó la capacidad de sus películas para conectar con distintas generaciones. Recordó una función de Ponyo en el acantilado que compartió con su madre y su hermana Sofía cuando esta última aún era muy pequeña.
“Yo me quedo hipnotizada con la historia”, dijo al evocar aquella experiencia.
La Fundación Princesa de Asturias reconoció en la obra del estudio valores como la amistad, la empatía, el respeto y la protección de la naturaleza, además de su animación artesanal y sus protagonistas femeninas decididas y valientes.
El viaje de Chihiro obtuvo el Oso de Oro de Berlín en 2002 y el Óscar a mejor película de animación en 2003. Más recientemente, El niño y la garza ganó otro Óscar para el estudio en 2024, año en que Ghibli también recibió la Palma de Oro honorífica del Festival de Cannes.





