Este miércoles seis de mayo, en punto de las 11:00 horas, se llevó a cabo el Primer Simulacro Nacional de Sismo 2026, con la participación de instituciones gubernamentales y ciudadanía en Querétaro, como parte de un ejercicio coordinado a nivel nacional para fortalecer la cultura de prevención y la capacidad de respuesta ante emergencias.
En el Centro Histórico de la capital, específicamente en Plaza de Armas, personal de Protección Civil se encontraba desplegado desde las 10:50 horas para coordinar las acciones. Tras la activación de la alerta sísmica, trabajadores y visitantes fueron desalojados de sus centros laborales y se concentraron frente a Palacio de Gobierno, donde se organizaron en cinco filas para mantener el orden, bajo la supervisión de las autoridades.
El ejercicio tuvo una duración aproximada de dos minutos y se desarrolló sin incidentes, con la participación de dependencias estatales ubicadas en la zona, como la Secretaría de Turismo, así como otras instituciones registradas previamente para este simulacro.
De acuerdo con el director general de la Coordinación Estatal de Protección Civil, Javier Amaya Torres, la hipótesis del simulacro correspondió a un sismo de magnitud 8.2 con epicentro en la costa de Guerrero, a aproximadamente 55 kilómetros al noroeste de Acapulco. Informó que en el estado se registraron mil 941 inmuebles participantes y se logró evacuar a un total de 185 mil 765 personas, de las cuales 639 se encontraban en Palacio de Gobierno.
“Tuvimos una hipótesis de un sismo de 8.2 grados en la costa de Guerrero. Y en este primer simulacro nacional 2026, logramos una respuesta ejemplar que refleja la madurez de nuestra sociedad en materia de protección civil. Con orgullo, les informo que en nuestro estado se inscribieron mil 941 inmuebles, logrando evacuar un total de 185 mil 765 personas”, señaló.
El funcionario destacó que este ejercicio se llevó a cabo en los 18 municipios del estado, con el objetivo de evaluar la capacidad de respuesta de los cuerpos de emergencia, ajustar protocolos y fortalecer la cultura de autoprotección entre la población, mediante la coordinación entre autoridades y ciudadanía ante escenarios de riesgo real.





