Miguel Ángel Martínez Caballero

COLUMNA INVITADA

Señores Candidatos… ¿qué van hacer?

El consumo de drogas ilegales, constituye una alarmante realidad en nuestro País, así como a otros países de Iberoamérica, afecta a todos los grupos sociales igual que el consumo de drogas legales como el alcohol y el tabaco. El desafió que esta situación plantea, es el reto de encontrar alternativas que permitan proteger la vida y la salud de las personas y en particular de nuestros jóvenes que es la población más expuesta a iniciar el consumo.

La creciente disponibilidad de diversas sustancias que causan adicción, aunada a la baja percepción del riesgo, por falta de información sobre el daño que ocasionan, obligan a establecer mecanismos eficaces de prevención.

Los indicadores en el País y en nuestro Estado muestran que el promedio de edad de inicio del consumo de drogas ilegales disminuye continuamente, siendo actualmente alrededor de los 14 años, existen datos anecdóticos y documentados que registran casos de inicio en edades tempranas desde los 10 años y aún en los 8 y 9 años, esta  situación indica la gran disponibilidad y oferta de mercado, solo revirtiendo la Ley de mercado, oferta-demanda podremos modificar la tendencia creciente en el consumo.

El desarrollo de las sociedades, la polarización de riquezas, los altos índices poblacionales y la cada vez más difícil organización para la convivencia armónica de éstas, hacen que los diversos problemas que aquejan a una sociedad sean más complejas y difíciles en su atención.

Si queremos contar con jóvenes sanos y capaces de enfrentarlos retos propios de la época, debemos educarlos técnica, psicológica y moralmente para que cuenten con elementos que les permitan superar e integrarse a los retos que implica la convivencia en sociedades más evolucionadas en sus estructuras socioeconómicas.

Uno de los retos que enfrentamos es del creciente consumo de sustancias adictivas, su uso y abuso afecta a todo el país; en nuestro Estado, afecta a todos los grupos sociales, pero, de manera específica los más vulnerables son los niños y jóvenes, al sufrir las consecuencias negativas de su habituación.

En nuestro estado, la población adolescente (10-19 años), representa alrededor del 25% de la población total

Diversos estudios y sistemas de información dan cuenta de la magnitud y tendencias de la problemática que afecta la salud y el desarrollo íntegro de los adolescentes. La urbanización y el cambio de costumbres sociales han aumentado el uso indebido de sustancias adictivas, los embarazos indeseados, las conductas sexuales de riesgo, los trastornos alimentarios , la ideación e intento suicidas, los actos antisociales y conductas violentas, entre lo más significativo. Estas conductas de riesgo obligan a brindar servicios sanitarios y educativo-sociales que permitan la educación y asesoramiento acerca de problemas específicos que afectan a esta población y que están asociados con los principales cambios orgánicos y psicosociales que ocurren durante el desarrollo de éstos.

Las medidas de prevención y tratamiento de las adicciones, para ser eficaces, deben basarse en información científica, confiable y completa sobre la naturaleza, magnitud y características del fenómeno, así como en su evolución.

Disponer de esta información es fundamental en la toma de decisiones poder responder a las necesidades de nuestra población y jerarquizar las acciones y los recursos disponibles.

La creciente disponibilidad de diversas sustancias que causan adicción, aunada la baja percepción del riesgo por falta de información sobre el daño que ocasionan, obliga a establecer mecanismos eficaces de prevención universal con el fin de evitar que este fenómeno siga creciendo.

La prevención universal buscará reducir los factores de riesgo que propician el inicio del consumo e incrementar los factores protectores para mejorar la comunicación entre padres e hijos.

No perdamos de vista que la problemática del consumo de sustancias adictivas es un fenómeno social convertido en un problema de salud pública, el incremento constante que muestran diversos estudios epidemiológicos nos indican que seguimos pretendiendo actuar con herramientas del ayer, que no han dado resultados.

ENTONCES…SEÑORES CANDIDATOS… ¿QUÉ VAN HACER?

Comentarios

Comentarios