Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Que le pregunten al Presidente si pueden ser

Resulta complicado encontrar quién podría ser el mejor candidato del PRI para la presidencia de la República.

Más, cuando está de por medio si se quita o no el candado de los 10 años de militancia priista para quien desee competir por la candidatura presidencial del tricolor.

Ese es el gran tema en las charlas que hemos escuchado últimamente entre priistas: si debe o no quitarse el famoso candado que se impuso durante el sexenio de Ernesto Zedillo para evitar que los tecnócratas siguieran apoderándose del poder.

José Ángel Gurría y Guillermo Ortiz fueron destinatarios directos de aquellos candados que se impusieron en  1995 y que luego intentó revertir el propio Zedillo con Humberto Roque Villanuevaal frente del partido. Cosa que no logró.

Hoy las opiniones están muy divididas en torno a si debe quitarse el candado de la militancia y abrir las puertas a cualquier ciudadano que simpatice con el PRI. Podría decirse que están 50-50.

Entre quienes conocen las entrañas del partido consideran que éste no es el momento para romper el candado. Pero dan distintas argumentaciones.

Unos consideran que están puestas las reglas desde la Asamblea pasada y es mejor ya no ponerse a discutir los estatutos y mirar hacia adelante. Digamos que es una manera “política” de decir “no muevan” las aguas.

Y, aunque lo nieguen públicamente, dejan entrever la posibilidad de un enfrentamiento entre priistas.

Otros, si bien consideran que sería bueno quitar ese candado porque la ciudadanía así lo pide –quiere candidatos ciudadanos-  “éste no es ya el momento de hacerlo”  porque “llevaría dedicatoria, nombre y apellido” (el de José Antonio Meade particularmente).

Y eso, insisten de nueva cuenta, llevaría “a la división del partido”.

En cuanto a los posibles candidatos, ahí les va algo de lo que comentan en sus mesas:

A Miguel Ángel Osorio Chong le ven con pocas posibilidades. Su nivel de vulnerabilidad –luego de ser secretario de Gobernación- sería altísimo en una campaña presidencial.

De Luis Videgaray dicen no atraería un solo voto pero, sobre todo, que su candidatura dividiría al PRI.

A Aurelio Nuño no lo descartan. Pero de ser el elegido, apuntan,  “habría silencio y huelga de brazos caídos” de los priistas.

La figura de José Narro les agrada, pero “no se ve sólido y sigue sin aventarse”; algo semejante opinan de José Calzada: “Podría, pero no da color”.

Ante tantas dudas de por qué unos se mueven –con razón o sin ella- y por qué otros no, hay quien propone a los suspirantes: ¡Que le pregunten directamente al Presidente si tienen posibilidades de ser, o no (el candidato)! Y ya sobre esa base, comenzar a formar sus equipos y su programa…”

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GEMAS: Obsequio de Instituto Nacional Electoral: “Por cada 100 pesos que los candidatos a gobernador declararon haber gastado, el INE identificó otros 51 pesos que se trataron de ocultar” .

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