Martha Anaya

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ALHAJERO

Videgaray terminó con cara larga

Cuando inició la reunión de la OEA, Luis Videgaray se relamía los bigotes. Tan de buen humor andaba –y mejores expectativas predecía- que hasta se dio el lujo de juguetear con el sarcasmo y exhibir a los venezolanos chavistas hasta en cosas aparentemente nimias.

¿Cómo qué? Bueno, congratularse, por ejemplo, de que Venezuela estuviera presente en la reunión de la OEA y además hubiera registrado “¡a la delegación más grande!” de todos los países participantes. Con decir que eran más de 25 los delegados venezolanos, en un hotel de 500 dólares (mínimo) la noche.

En cuanto al huracán político de fondo de la reunión, digamos que al titular de Relaciones Exteriores de México buscaba lograr el consenso sobre una tercera propuesta de pronunciamiento:

-Llamar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, a reconsiderar el llamado a una Asamblea Constituyente, garantizar el respeto a los Derechos Humanos y entablar un diálogo con la oposición, facilitada por un grupo de países.

Y tan parecía que el pronunciamiento en ese sentido saldría avante en la reunión de ministros de la OEA, que la canciller venezolana Delcy Rodríguez abandonó abruptamente la Asamblea de ministros y cancilleres de la OEA, antes de que se votara la resolución.
Los ánimos, entonces, apuntaban al optimismo en la delegación mexicana y otros países que trabajaban en el mismo sentido: Estados Unidos, Canadá, Perú y Panamá. Consideraban poder convencer a otros países, especialmente del Caricom para sacar adelante su propuesta.

La votación ocurriría al atardecer. La resolución requería 23 votos (de 34). Solamente alcanzaron 20. La expresión de Videgaray se transformó.

Sin pronunciamiento alguno de parte de la OEA, Venezuela salía ganando.

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Lo mío no es la política.- El Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz suele comentar con sus allegados que lo suyo no es la política. Que de eso, simplemente no sabe.

El apunte viene a cuento porque últimamente se escuchan voces que, en medio del rejuego de la sucesión presidencial en nuestro país y de los posibles cambios en el gabinete por venir, mencionan el nombre del Secretario de Marina.

Bueno, pues al respecto, quienes conocen de años al almirante y están cerca de él, aseguran que no lo ha seducido el canto de las sirenas –canto que, al parecer, proviene de los mares del norte-; que Soberón Sanz espera concluir el sexenio como lo que es: Secretario de Marina (tendrá para entonces casi 65 años) y luego se retirará a cosas más tranquilas.

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Gemas: Obsequio de las víctimas del espionaje gubernamental, leído por Ana Cristina Ruelas, directora de Artículo 19: “El espionaje en México se ha convertido en un mecanismo efectivo de intimidación a defensores de derechos humanos, activistas y periodistas”.

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