Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Militares y Guardia Nacional

Uno de los temas que más ha costado resolver en el interior de las Fuerzas Armadas para conformar la Guardia Nacional –además del relacionado con el tema del mando militar– es el de la salud.

Porque los miembros del ejército –en activo, retirados y sus familiares– no quieren perder los servicios que tienen en el Hospital Central Militar, en los hospitales militares regionales, en las enfermerías…; ni tampoco ver menguada su calidad ni sus capacidades de atención.

De hecho, en el ejército cuentan con todo un Reglamento para el Servicio de Sanidad Militar que contempla todo lo relacionado con el tema, incluidos los servicios a los soldados y sus familias, la formación de personal médico (médicos cirujanos, dentistas, químicos farmacéuticos, enfermeras, camilleros, etc.).

Y hasta donde les han ofrecido, de incorporarse a la Guardia Nacional, conservarán todo aquello a lo que tienen derecho como militares. No perderán ninguno de sus derechos. Del lado de los marinos –y sus familias– ocurre otro tanto. En la Marina Armada cuentan con su propio Sistema de Sanidad Naval, lo que incluye sus propios servicios médico-quirúrgicos, farmacéuticos y hospitalarios.

Y, por supuesto, tampoco quieren que sus espacios se atiborren –como ocurre en el ISSSTE y en el IMSS- y baje, por ende, la calidad en la atención.

De hecho, la Secretaría de la Defensa, Marina y Pemex son las entidades que tienen el mayor gasto por derechohabiente en el país. Más que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y más aún que el ISSSTE.

Donde está el problema es en la Policía Federal que, como trabajadores del Estado, les corresponderían los servicios del ISSSTE.

Hasta el momento –como una excepción, pues a muchísimos burócratas se les canceló–, los policías federales cuentan con seguros médicos mayores.

Pero si son absorbidos por la Guardia Nacional, tendrían que contar con los servicios médicos del ejército o de la Marina. Y no sólo el personal incorporado a la nueva fuerza policial…, también sus familias.

Tal posibilidad prendió las alarmas en el ejército y la Marina.

Se buscaron salidas al problema: reducir, al mínimo posible, la incorporación de policías federales a la Guardia Nacional (se habla de 18 mil cuando más); y sólo aquellos incorporados directamente al servicio gozarán de los servicios médicos militares. Sus familiares no.

En eso están. Unos alarmados por la posibilidad de que baje la calidad de sus servicios; y otros por verse discriminados, disminuidos, tratados como seres de segunda.

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GEMAS: Obsequio del presidente Andrés Manuel López Obrador: “Vamos a reestructurar todo el sistema de Salud, vamos a crear un Instituto Nacional de Salud para el Bienestar que se va a ocupar de la atención de quienes no tienen posibilidades de contar con un seguro, para la población no asegurada”.

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