Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

¿Qué le pasa a Miguel Barbosa?

Su voz es inconfundible. Así que cuando entró al aire en el noticiero de radio de El Heraldo con Salvador García Soto, no cabía duda de que se trataba de Miguel Barbosa, el ganador de la contienda interna de Morena para convertirse en el candidato (nuevamente) a la gubernatura de Puebla.

Sin embargo… Sí, sin embargo, esa voz lucía apagada. Sin ánimo, sin alegría, sin emoción.

Desde luego, no reflejaba el tono de un hombre contento y mucho menos de alguien que sabe -así lo muestran las encuestas- que sea quien fuere el candidato de Morena en la entidad poblana, prácticamente arrasará.

¿Qué le pasa a Barbosa?, inquirió un compañero que escuchaba la transmisión —lo mismo me preguntaba yo— y había notado el apagado tono de voz del entrevistado y la disonancia con sus declaraciones: “Gané todos los reactivos de la encuesta por un margen fuerte…; hoy no habrá una elección de Estado; tampoco habrá un órgano electoral parcial… Habrá piso parejo y condiciones de equidad”.

Uno hubiera pensado que ante tal panorama —que efectivamente, así pinta, a diferencia del proceso anterior—, Barbosa luciera dichoso. Pero no era así. Al menos, su voz mos-traba un ánimo muy distinto. Algo más cercano al desánimo.

De su salud, él mismo alegó —y ahí mejoró un poco el tono de su voz— que tiene “salud para competir, salud para ganar, salud para gobernar”. ¿Entonces?

Se lo preguntamos a algunos de sus cercanos: el “agotamiento” -el “enojo”, incluso- provocado por la lucha interna.

Y es que su triunfo frente al senador Alejandro Armenta y Nancy de la Sierra no fue precisamente brillante, ni mucho menos algo para presumir, por más que dijera que había ganado “todos los reactivos de la encuesta (de Morena) por un margen fuerte”. El resumen de encuestas presentado por Armenta mostraba que Barbosa solamente había ganado uno de los cuatro indicadores: el de conocimiento (63-29). En los demás —opinión positiva, cercanía con la gente, buen candidato—, Armenta era superior. Tal vez ahí encontremos la razón de esa voz taciturna, de ese tono apagado que decía ayer mucho más que la letanía de las palabras.

BONILLA A LA GUBERNATURA DE BC.- Ayer (¿dio?) hizo público otro paso más: Jaime Bonilla Valdez presentó su renuncia como delegado federal en Baja California, parapoder competir por el gobierno de su estado bajo las siglas de Morena. Luego de una reunión en Palacio Nacional con César Yáñez, el empresario y senador con licencia dio a cono-cer lo anterior y comentó que su suplente como delegado federal en BC será —aunque no se ha hecho oficial— el doctor Jesús Ruiz Barraza, ex dirigente del PRI en el estado.

GEMAS: Obsequio de Alfonzo Durazo: “(Es) demasiado simplista, que un momento de alta confrontación política y sobre todo, en el contexto de la madre de todas las batallas por el poder que es el poder presidencial, el asesinato de Luis Donaldo (Colosio) tuviera explicación en la mano de un asesino solitario. Francamente nunca he aceptado esa tesis”.

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