Martha Anaya

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Martha Anaya

ALHAJERO

Pedro Haces y el final de la CTM

La pura imagen de Pedro Haces Barba recorriendo como gran torero los espacios del Senado, saludando aquí y allá y seguido de más de un centenar de sus huestes, dejaba bien claro lo que sus compañeros sueltan sin el mayor reparo:

-¡Los días de la CTM están contados!

El líder nacional de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) venía de rendir protesta como senador de la República, en suplencia de Germán Martínez, que ya despacha como director del Seguro Social.

Llevaba porra, ofrecía una conferencia de prensa, se presentaba ante los periodistas y recibía una felicitación muy particular de dos grandes amigos que le acompañaban: Onésimo Cepeda, obispo emérito de Ecatepec; y Rafael Herrerías, ex administrador de la Plaza México.

Ya le urgía al líder sindical ocupar su curul.

El senador por Morena había declarado hace unos días que quería decirle a la cara al dirigente de la CTM, el senador priista Carlos Aceves del Olmo, que ya era hora de acabar con el “viejo sindicalismo” que tanto daño le ha hecho al país.

Y ayer en el patio del Senado, ya investido como senador, Haces Barba concedía que si bien respetaba al líder cetemista –“a Carlos”-, “más respeto a los trabajadores”.

Así que, anunciaba, viene “el gran cambio”. A saber: un sindicalismo autónomo, moderno, plural y democrático que redunde en el beneficio de la clase trabajadora de México.

“¡Se acabó la era de los cacicazgos!”, anunciaba, “nunca más la imposición y el dedazo en los sindicatos…”.

Pedro Haces asentaba ante los micrófonos: “No puede haber líderes ricos y trabajadores pobres”.

Según el empresario taurino, él representa un nuevo sindicalismo: “Soy diferente, proactivo en beneficio de la clase trabajadora y siempre de la mano del empresariado”.

Un nutrido aplauso de sus decenas de seguidores invitados –ataviados todos ellos con gorras guindas- sellaría el final de la conferencia.

Luego, todos ellos, como una gran corte, seguirían a su líder de arriba abajo, por todos los pasillos del Senado.

Lo paradójico de aquellas escenas era que, tanto las palabras como la actitud de Pedro Haces y los suyos, recordaban a cabalidad los viejos tiempos de gloria del sindicalismo priista.

¡Envidia!, le habría dado a Aceves del Olmo de haberlos visto.

Pero de lo que no cabe duda es que estamos ante un momento de quiebre en las fuerzas sindicales. Y en ese juego, la otrora poderosa CTM luce débil, muy débil.

GEMAS: Obsequio de Enrique Alfaro, gobernador electo de Jalisco: “Yo voy a hacer lo que dice la ley en cuanto al sistema de seguridad pública de Jalisco, instalar de inmediato el sistema de seguridad pública nacional y en ese consejo nada tiene que ver un superdelegado.”

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