Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Miranda sorprende en San Lázaro

La sesión en la Cámara de Diputados no podía dejar pasar lo ocurrido la noche infausta de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Cuatro años se cumplen esta noche-madrugada. Y sus nombres y rostros –carteles en mano de diputados de Morena- asomaron desde el mismísimo frente de la tribuna de San Lázaro.

El impresionante conteo del uno al cuarenta y tres resonó en el Salón de Sesiones.

Entre las curules, familiares de los normalistas desaparecidos atestiguaban la escena. Vidulfo Rosales, su abogado, exponía sus demandas a Mario Delgado, Pablo Gómez, Horacio Duarte y Tatiana Clothier.

Luego vendría el debate. Los señalamientos. La exigencia de justicia.

Las acusaciones del diputado del PT, Gerardo Fernández Noroña, al Presidente de la República y al Ejército Mexicano, por omisión a salir en defensa de los estudiantes.

Y en medio de todo ello, varias sorpresas. Todas ellas, por cierto, revelaciones del diputado priista Luis Miranda (subsecretario de Gobernación cuando ocurrió la desaparición de los normalistas) que dejaron anonadados hasta a sus compañeros de bancada, comenzando por su coordinador, René Juárez Cisneros.

Una de esas revelaciones-sorpresa fue: “Yo fui a Iguala el martes siguiente a la desaparición y comprobé que el ataque fue perpetrado por policías municipales…”

Otra: Que hubo un acuerdo entre Enrique Peña y Andrés Manuel López Obrador para que este último nombre al fiscal general de la Nación.

Pero la joya de su intervención fue la respuesta que Miranda dio a los dichos de Fernández Noroña:

“¡No permitiré que en esta tribuna se llame cobarde al presidente Enrique Peña Nieto; no permitiré que se llame cobarde al Ejército Mexicano, que tanto ha hecho por este país, y menos cuando ustedes no fueron para llevar ni siquiera una torta a Iguala!”

EL SECRETARIO Y LA MAESTRA

Se acercaba el final de la comparecencia. José Antonio González Anaya escuchaba a Ifigenia Martínez en la tribuna del Senado.

Uno y otro -el secretario de Hacienda y la maestra de Economía de múltiples generaciones universitarias-, vivían momentos significativos.

Para él implicaba un gran cambio de nivel y espacio: Ya no era el funcionario que pasaba tarjetas informativas desde la parte de atrás de la tribuna al titular de Hacienda –como en múltiples ocasiones le tocó hacer-, sino el responsable de informar y rendir cuentas desde la máxima tribuna.

Para ella, su primera intervención en la comparecencia de un secretario, después de 30 años de haber ocupado un escaño como la primera senadora electa del Distrito Federal representando a un partido de oposición (el PRD, entonces).

Y el respeto entre uno y otro se dejó sentir. El de doña Ifigenia, en el trato respetuoso para plantear sus preguntas.

El de José Antonio, en su reconocimiento hacia la trayectoria de la maestra.

El cómo reciben al país, cómo lo dejan, los peligros que podrían acecharlos, sería la principal inquietud de la senadora por Morena:

-¿Está México en una posición difícil para enfrentar los retos que se nos vienen?, -plantearía.

-Los retos son difíciles a futuro –reconocería González Anaya-, pero el país tiene una plataforma económica sólida, finanzas públicas sanas, una economía que va creciendo…, que le van a permitir enfrentar estos retos.

“Entregaremos buenas cuentas…, y bien las cuentas”, redondearía.

GEMAS: Obsequio del titular de Sedesol, Eviel Pérez Magaña: “Mi labor como secretario no es fiscalizar”.

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