Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Aurelio Nuño está de regreso

La noche del pasado 1° de julio, el rostro de Aurelio Nuño Mayer lucía desencajado.

Ante decenas de cámaras, con los labios apretados, el estratega de la campaña del candidato presidencial del PRI atestiguó en silencio el reconocimiento de José Antonio Meade de su derrota.

En aquellos momentos tan difíciles, escuchó a Meade llamarlo “mi amigo” y agradecerle su trabajo. Un medio abrazo y unas palmadas sellaron aquellos instantes.

Después, nada se volvió a saber públicamente de Nuño.

En los comederos políticos se decía que el ex secretario de Educación había viajado a Inglaterra, la tierra donde cursó su maestría en Estudios Latinoamericano (Universidad de Oxford), para sondear un posible futuro laboral por aquellos rumbos. Pero resulta que no es así.

Nos encontramos a Aurelio en el restorán Arturo’s, en Polanco. Él tenía mesa en la parte de abajo, pero subió a saludar al hoy coordinador de los senadores del PRI, Miguel Ángel Osorio Chong, quien comía con su esposa y su hijo.

Sonrisas y una breve charla, de pie, entre ambos.

¿Dónde anduvo Nuño este tiempo? Según nos contó, viajó a Turquía, a Jordania y a Israel (en Turquía, salió ganando, pues le tocó el desplome de la lira turca). Meras vacaciones.

—Ahora voy a ver qué… —comenta.

—¿Y ya sabes qué? —pregunto.

—Todavía no… —responde el otrora poderoso ex jefe de la Oficina de la Presidencia de la República.

De la famosa triada —Luis Videgaray, Aurelio Nuño y Enrique Ochoa— que contó con el apoyo de Enrique Peña Nieto y logró convertir a Meade en el candidato del PRI a la Presidencia, Nuño es quien quedó más “desprotegido”.

Ochoa tiene fuero gracias a la diputación plurinominal que él mismo se adjudicó desde la presidencia del partido. Tres años de gracia y de chamba asegurados.

Videgaray no tiene muy buen ambiente en México —él lo sabe—, pues ha sido el alter ego de Peña Nieto. Comparten, como siameses, la apabullante impopularidad. De ahí que se mencione que anda en busca de una especie de “inmunidad diplomática”. Jared Kushner es su apoyo.

Nuño se la jugó sin red de protección. Sin diputación o senaduría como respaldo. Creyó a pies juntillas en su Reforma Educativa y fue incapaz de ver el abismo al que se encaminaba.

Su legado no tardará en ser borrado. El Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ya anunció que derogará la Reforma Educativa.

En su futuro, no sería extraño que a cada paso se le interponga una maestra de nombre Elba Esther Gordillo.

GEMAS: Obsequio de Mario Delgado, coordinador de los diputados de Morena, en la sesión de Congreso General: “O estamos en la noche de los cínicos o hay partidos que no entendieron el mensaje. Se necesita poca vergüenza para decir aquí que por décadas han servido al país cuando se han servido del país y lo han saqueado. Entregan un país en ruinas.”

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