Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Andrés Manuel en terreno panista

A terreno blanquiazul, a la delegación Benito Juárez –joya de la corona de Acción Nacional en la Ciudad de México- Andrés Manuel López Obrador se presentó ayer acompañado un puñado selecto de ex panistas que hoy están con él:

Germán Martínez, Tatiana Clouthier, Gabriela Cuevas, Bernardo Bátiz, Paula Soto, Manuel Espino y su candidato a la alcaldía del lugar, Fadlala Akabani, quien ya fue delegado de la Benito Juárez del 2003 al 2006 por las siglas del PAN.

Pero ahora todos ellos están con el líder de Morena. Y, como ellos, muchos ciudadanos de la zona parecen estar también del lado del tabasqueño. “¡Se huele!” el triunfo de Morena, aseguran sus vecinos después de 18 años bajo la férula del PAN.

De tres a cuatro mil personas se concentraban en la parte posterior de la explanada de la delegación (la explanada grande se las negaron que por una feria de comercio casero que ni instalada estaba ayer por la tarde y apenas una docena de puestos funcionaba). La avenida División del Norte terminó por bloquearse.

Hasta ahí llegaba la voz y la provocación –con la excusa de un “no me aguanto las ganas para decirles…”- de López Obrador hacia Ricardo Anaya reiterando ante la multitud:

–Anaya dijo que va a bajar el precio de la gasolina…, ¡qué populista! el Anaya, ¿verdad?

La gritería se alzó al instante: “¡Culeeero! ¡Culeeero!”

López Obrador disfrutaba el momento. Y junto con él, Claudia Sheinbaum, Martí Batres, Citalli Hernández, César Cravioto, Leticia Varela, Ausencio Cruz. Seguía el coro bajo el cielo encapotado, hasta que el candidato presidencial interrumpió con una pregunta:

-¿Ustedes le creen?

A lo que el propio Andrés Manuel respondería con un “¡no, no no!”

Luego de ese paréntesis dedicado al Candidato del PAN a la Presidencia de la República, AMLO volvería a lo suyo y a mandar un recado insistente para tratar de calmar ansiedades y temores:

“Tenemos adversarios, no enemigos. Vamos a vencer a adversarios, no vamo0s a destruir enemigos… Vamos a reconciliarnos todos los mexicanos. Amor y paz”.

La gente reía. Disfrutaba la forma de hablar de AMLO. Algunos le miraban con devoción. Había hasta quienes derramaban lágrimas. ¡Impresionante!, lo que provoca hoy en día la figura de López Obrador.

Y él lo sabe, lo percibe. Extiende su discurso. Les cuenta cosas que seguramente ya saben pero que, por lo visto, les encanta escucharlas de viva voz: que se va a reducir el sueldo a la mitad, que les va a quitar la pensión a los ex Presidentes, que no se va a subir al avión presidencial, que ya se lo ofreció a Trump…

Bueno, con decir que además de reiterarles que no vivirá en Los Pinos, sino en su casa en Tlalpan porque, según contó, la escuela de su hijo Jesus le queda cerca; pero cuando termine la primaria (en 2019, porque hoy va en quinto año) va a buscar para vivir una casa cerca de Palacio Nacional.         

En fin, que aún en el bastión panista en la capital del país, Andrés Manuel enamora y da en qué pensar.

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