Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Andrés, no se trata de comprar un coche

Durante dos horas, Carlos Slim evitó mencionar su nombre. Pero todo tenía que ver con Andrés Manuel López Obrador, con su propuesta “alterna” para el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México y la visión del propio Presidente del Grupo Carso al respecto.

Sin embargo, fuimos los periodistas –representantes de 112 medios de comunicación y 55 cámaras presentes- quienes le pusimos nombre y apellido en cada una de las preguntas:

-¿Busca usted convencer a López Obrador de que es mejor el proyecto del aeropuerto ya en marcha?

-¿Convencerlo ahorita? ¡No! Ahorita no tiene por qué meterse, ahorita son candidatos. Esta decisión se tomó hace cinco años. Que hagan sus estudios, tienen que analizarlo más a fondo.

-¿Le teme a Andrés Manuel?

-¿Temor? ¿Miedo? Me preocuparía en adelante, por lo que siga, porque si éste va a ser el criterio para las inversiones…

Poquito antes había mencionado que el criterio para valorar el nuevo aeropuerto “no debe ser si cuesta más o no, porque no es un coche lo que se está comprando, sino ver los efectos que va a tener la inversión

-Del proyecto alterno del tabasqueño, pocos adjetivos endilgaría, pero sí ésta expresión: “No le veo patas…”

Slim Helú iba y venía con el tema del nuevo y del viejo aeropuerto.

Apoyado en las notas escritas a mano –con letra diminuta- en su libreta, describía la “transformación mágica” del terreno del viejo aeropuerto para hacer un área de vanguardia, como Silicon Valley y hacer llegar hasta ahí un nuevo Paseo de la Reforma de 12 kilómetros, más ancho y más grande que el actual.

Su entusiasmo abarca igualmente el proyecto del nuevo aeropuerto ya en marcha: Sería el detonante de una ciudad de cinco millones de habitantes. ¿Para qué llevarla a otro lado (a empezar de cero, pues habría que llevar a la gente ahí), preguntaba?

¿Problemas de corrupción en los contratos? ¡Que se castigue! Pero no por eso se debe parar una obra, sostendría.

Por lo que toca a su caso, al de sus empresas, aseguraría que no tienen un solo caso de corrupción: “Los estándares éticos son estrictos” y pondría como garante el nombre de Felipe Ochoa.

¿Qué se hunde el nuevo aeropuerto? ¡Pues sí! ¡Se hunde el viejo aeropuerto, se hunde Bellas Artes, se hunde todo el Valle de México!, alegaría.

Ahí entraría a lo que considera el verdadero peligro que enfrentamos: La sobre explotación del acuífero del Valle de México. La pérdida que tenemos ya en la calidad del agua y la inminente posibilidad que se rompa el drenaje y contamine el acuífero.

Ah, y antes de concluir, subrayaría que el aeropuerto debería concesionarse, pero que el Grupo Carso no tenía interés en entrar en cosas nuevas.

¿Cuás sería al final de cuentas la razón de la conferencia de prensa del empresario más rico de México? Él mismo nos lo confiaría: “Tres meses de desconfianza no aguantan los inversionistas…, y esta era la manera de dar a conocer lo que pienso. ¿De qué otra manera lo haría?”.

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GEMAS: Obsequio de AMLO: “Si el aeropuerto es buen negocio, que lo haga con su dinero. Si Slim quiere construir el aeropuerto con su dinero, le damos la concesión”.

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