Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Con EU, ni buena relación, ni agradecimiento

En menos de una semana, todos los esfuerzos de Luis Videgaray –meses de trabajo, de picar piedra en la Casa Blanca- para concretar un primer encuentro formal de trabajo entre Enrique Peña Nieto y Donald Trump, se fueron al diablo.

Bastó el diálogo telefónico directo entre los dos mandatarios para que, en cosa de 45 minutos, la tan anhelada (por el mandatario mexicano) reunión se frustrara una vez más.

El muro…, otra vez (o al menos, ese el pretexto).

De un lado, la necedad de Trump en insistir en decir públicamente que le hará pagar a México por el muro fronterizo. Del otro, la posición inamovible de Peña de que hiciera saber la posición de México.

“Irritante”, fue el calificativo que según The Washington Post dieron sus fuentes al diálogo sostenido por ambos Jefes de Estado y que llevó de plano a la cancelación del encuentro.

¿Importante el desencuentro? Sin duda. Se da en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio que ayer inició su séptima ronda.

Pero más significativo aún es que no haya reunión entre los dos Presidentes, estando a cuatro meses de las elecciones presidenciales en nuestro país.

Más aún, cuando el candidato del partido en el poder aparece en tercera posición y quien encabeza la contienda, Andrés Manuel López Obrador, es antípoda del magnate.

¿Habrá algún mensaje implícito en este nuevo desencuentro que llevó a cancelar la reunión (se tenía prevista para el 27 y 28 de febrero?

A saber. Pero para cómo anda el ambiente en México, es mejor noticia el que no veamos Peña –ni siquiera de manera figurada o simbólica- viajando a Washington para hacerle reverencias a Trump.

Y ni modo, Videgaray tendrá que guardar en el álbum las fotografías de su reunión de trabajo preparatoria con Jared Kushner, Rick Perry, H. R. McMaster, Alexander Acosta, Brian Hook, Wilbur Ross, Kevin McAleenan (del lado mexicano estaban Carlos Manuel Sada Solana, Gerónimo Gutiérrez Fernández, Narciso Campos Cuevas y Claudia Algorri).

El “mensaje” de aquellas fotografías tomadas el 14 de febrero pasado en esa pequeña habitación de la Casa Blanca en las que Videgaray lucía como el gran personaje al que sus contrapartes no sólo escuchaban sino reconocían, parecía indicar que la relación entre México y Estados Unidos había entrado en un buen momento.

“Quizá, ha llegado el momento del agradecimiento por parte de Trump. Gracias por la invitación a Los Pinos el 31 de agosto del 2016; gracias por expulsar al embajador de Corea del Norte; gracias por ser claro y contundente en el caso Venezuela; gracias por la abstención en la Asamblea de Naciones Unidas en el caso del “estatus de Jerusalén”. Ahora, llegó el momento. Bienvenido, Donald Trump, a la campaña electoral mexicana. Es el momento de los grandes anuncios”, escribió el internacionalista Fausto Pretelin, luego de ver las fotografías del canciller.

Bueno, pues no hay tal. Ni buena relación, ni agradecimiento.

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GEMAS: Obsequio de Ricardo Anaya, en carta al encargado de despacho de la PGR, Alberto Elías Beltrán: “La institución que tiene a su cargo no debe prestarse, con evasivas ni silencios, a escándalos difamatorios”.

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