Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Vientos de 1994

El sólo nombre de Alfonso Durazo Montaño retrotrae a 1994.
Inevitablemente remite -para quienes vivimos y reporteamos aquella época- a Luis Donaldo Colosio. A su designación como candidato del PRI a la Presidencia de la República. Y a su asesinato en plena campaña, la tarde del 23 de marzo del 94 en Lomas Taurinas, un barrio de Tijuana, en Baja California.
La figura de Durazo, ligada a Colosio –le acompañó desde la oficina particular por la Presidencia del PRI, por la Secretaría de Desarrollo Social y en la candidatura presidencial-, devuelve al ambiente de aquel tiempo atribulado para los priistas.
Más que su colaboración con Vicente Fox -de quien también fue secretario particular y con quien rompió cuando el expresidente intentó impulsar a su esposa Marta Sahagún como candidata del PAN a la Presidencia de la República-, Alfonso Durazo lleva ante todo, herrada en la piel, la figura de Colosio.
Sonorenses ambos, siguen caminando juntos. El de Morena, al lado de Andrés Manuel López Obrador. El priista, desde el otro mundo, como una sombra fantasmal que le persigue.
El que AMLO presentara ayer a Durazo como su posible Secretario de Seguridad en caso de ganar las elecciones, quiérase que no, invocó de nuevo los espíritus de aquel terrible año que, electoralmente, terminó definiéndose con el “voto del miedo” y un candidato sustituto.
Pero esta ráfaga de viento del 94 no es la única que se ha sentido en las últimas semanas.
Del lado del propio priismo se percibe un clima enrarecido. En las mesas, como hace 24 años, se habla de que la campaña de su Candidato (José Antonio Meade) no despega, de que hay en puerta un Plan B (Aurelio Nuño, actual coordinador de la campaña) y de que hay un candidato sustituto presto para tomar la estafeta.
Nadie desea que los malos augurios se hagan presentes, ni mucho menos que la violencia se cruce en el camino de estas elecciones. Pero lo cierto es que están en el ambiente.
Se les oye y se les percibe como en 1994. Eran entonces la comidilla cotidiana en los desayunaderos políticos.
En aquel entonces, no hicimos caso de aquel clima ni de aquellas voces. No nos preocupaban. Simplemente lo vivíamos.
Realmente ni siquiera creíamos en lo que se decía, aunque las palabras salieran de la boca comentando su posibilidad. Hoy, tal vez debiéramos prestar atención. Tomar precauciones para evitar que algo semejante vuelva a ocurrir. Porque el ambiente político, en verdad, recuerda mucho el del 94.
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GEMAS: Obsequio de Alfonso Durazo: “Nadie ha hablado de sentarse a negociar con ‘El Mencho’ ni con ningún otro. A la hora de hablar de amnistía hacen abstracción ustedes de que hay cientos de miles de campesinos que encuentran en el narcocultivo la única opción de sobrevivencia económica. Pensemos en los beneficios de carácter social que podría tener una amnistía pensando en aquellos que han encontrado en la criminalidad una opción de sobrevivencia económica.”

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