Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

¿Por qué fue Meade?

Una de las razones que más pesaron en la decisión del Gran Elector para inclinarse por José Antonio Meade –además, por supuesto, de la voz al oído de Luis Videgaray– fue la aritmética.

Sí, los números. Aunque bien sabemos que estos pueden manipularse al gusto y que encuestas, sondeos, estadísticas bien que suelen convertirse en “la envoltura matemática del error”.

Pero las principales argumentaciones de los priistas para elegir a Meade como su candidato, parten de esa base: de los números, de lo que mostraron las encuestas.

El propio Emilio Gamboa lo comentó ayer, previo a la comida que sostuvieron los senadores tricolores con el ex secretario de Hacienda: “El priismo tomó en consideración y evaluó qué posibilidades de crecimiento podía tener cada uno de ellos (de los cinco aspirantes), qué conocimiento tenían en las encuestas…

-¿Encuestas?

-Sí, se vieron encuestas, estuve yo presente…

Pero no sólo eso, se calculó el apoyo que podría atraer de los panistas.

De hecho, no fue casual que al mismo tiempo que Meade anunciaba su intención de convertirse en el Candidato Presidencial del PRI, en las oficinas de Acción Nacional Ricardo Anaya estuviera reunido, en privado, con los gobernadores de su partido.

Siete de los 12 mandatarios panistas acudieron a la cita –la mayoría, por cierto, bastante lejanos a su actual dirigente nacional- : Francisco Domínguez de Querétaro; Francisco Cabeza de Vaca, de Tamaulipas; Miguel Márquez, de Guanajuato; Carlos Joaquín de Quintana Roo; José Rosas Aispuro de Durango, Francisco Vega de Baja California, y Antonio Echevarría de Nayarit.

Según escribió Cabeza de Vaca en su cuenta de twitter, el encuentro tuvo como marco el proceso electoral (Santiago Creel, titular de la Comisión de Elecciones, estuvo también presente).

Y como bien sabemos, el número de estados gobernados por cada partido es importantísimo en el proceso electoral, por los recursos con que cuentan y por la capacidad de maniobra que el mando les abre en el manejo del proceso electoral.

¿Otras razones del por qué fue Meade, un simpatizante, y no un priista?

De vuelta a las encuestas: Porque los negativos de Meade como persona y como funcionario eran mínimos, frente a los negativos del PRI como marca y del propio Enrique Peña Nieto.

Se requería, pues, alguien aparentemente ajeno a ambos.

¿Que a Meade se le asocia con Videgaray y esto provoca resistencias –sobre todo entre los priistas- y atrae altos negativos por distintos rumbos?

Sin duda. Por ello no sería de extrañar que, en el camino, El Candidato se vea obligado al deslinde de quien lo apadrinó.

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GEMAS: Obsequio de José Antonio Meade: “No me asusta López Obrador; no me asusta la contienda. Traemos propuestas y somos capaces de implementarlas”.

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