Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

¿Y si fuera Videgaray “El Tapado”?

Itamitas y miembros del equipo de Luis Videgaray están metiéndole calambres al tema de la candidatura presidencial del PRI.

En cuanto sale a colación el tema electoral –ellos le llaman “de la sucesión”, como si fuera prácticamente automático el triunfo del Candidato del PRI, como en los viejos tiempos de la hegemonía del tricolor-, sueltan: “No den por muerto a Videgaray…”

Las reacciones inmediatas de quienes escuchamos tal advertencia suele ser de negación inmediata (seguida de una retahíla de adjetivos) e incluso de argumentaciones:

Que si él mismo ha dicho una y otra vez que no busca ser candidato –“no está en mis planes, no voy a participar”-; que su nombre no estuvo entre los cuatro que citó Emilio Gamboa o, más aún, que él no se encontraba presente en la reunión en la que Enrique Peña Nieto confió a varios periodistas que el Elegido estaba ahí presente.

Sin embargo, en el entorno del hoy canciller no dejan de empujar su nombre como posible candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Y sostienen su idea con hechos. La principal: Es el hombre que ha estado detrás de Peña Nieto desde que fue candidato, luego en la hechura y cristalización del Pacto por México, a lo largo de su gobierno y hasta a la fecha.

Incluso, agregan, renunció a la Secretaría de Hacienda en los peores momentos de ignominia (tras la visita de Donald Trump) y  renació a los tres meses (como aprendiz de Relaciones Exteriores) con tanta, o más fuerza aún, ante Peña.

“El poder tras el trono”, es la frase –por más manida que sea- que mejor describe su fuerza en el gobierno del mexiquense.

A partir de ahí, preguntan sus cercanos, ¿por qué Videgaray habría de hacerse a un lado en la sucesión? ¿Por qué habría de figurar meramente como “el hacedor de reyes”? ¿Por qué no podría ser él mismo quien se sentara en la silla presidencial?

A quienes les responden que Videgaray sería incapaz de ganar una elección, ellos devuelven: ¿Y (José Antonio) Meade sí?

Tan sofisticado es su pensamiento que creen que Peña Nieto y el propio Videgaray están jugando al “tapado”, y que Meade funge más bien como el “destapado”, haciendo las veces de cortina de humo.

Bueno, llegan incluso a decir que el actual titular de Hacienda se va a quedar ahí donde está, que ni siquiera le van a dar el banco de México.

Y que en cuanto se declare a Videgaray candidato, entonces sí todos se van a cuadrar: priistas y no priistas, empresarios, religiosos, organizaciones ciudadanas…

La razón es muy sencilla: Le tienen miedo.

(Si se les fue el aliento, no son los únicos. Que es mera especulación…; sin duda puede serlo; pero es algo que se comenta en estos días en las mesas políticas).

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GEMAS: Obsequio de Porfirio Muñoz Ledo: “Confieso que he luchado durante más de medio siglo por la transformación democrática del país, la instauración de una patria latinoamericana y la concreción de la justicia como valor cardinal de la convivencia humana. Tal fue el legado que me entregó -como a un hijo- mi mentor, Mario de la Cueva a quien evoco hoy con emoción”.

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