Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Todos bajo sospecha

A muy pocos convenció el formato que decidieron el PRI-Verde, con un voto ponderado, la forma en que se discutiría hoy la remoción del Fiscal Electoral

Cada uno –tanto los del PRI-Verde como los del frente PAN-PRD-MC-  daba su versión de por qué el voto debía ser secreto para decidir si aceptaban la destitución del Fiscal Electoral, Santiago Nieto, o bien debía ser a la vista de todos: el voto en el tablero, con nombre y apellido.

Y resulta que en el fondo de cada argumentación estaba la sospecha.

Fíjense:  Manuel Bartlett, ex secretario de Gobernación y coordinador del Partido del Trabajo en el Senado, reconocía que el voto es “libérrimo” –cada legislador debe votar en conciencia-y debía privar la responsabilidad del legislador.

Por tanto, apuntaba, el voto no debía ocultarse. “Debe ser transparente y abierto a la ciudadanía, a aquellos que los eligieron y a quienes representa” asentaba.

Emilio Gamboa, coordinador del la bancada priista, alegaba en otro sentido. Consideraba que si llegaba a abrirse el voto, podían darse “represalias”.

Ejemplificaba: Qué tal que la votación final va en sentido de que Santiago Nieto permanezca en el cargo… Bien podría tomar represalias después contra aquellos que votaron porque se fuera.

Carlos Puente, al frente del Verde Ecologista, agregaría: ¡Lo que quieren (los del Frente) es evidenciar a los senadores que voten en contra de su postura, desconfían de su gente… Quieren la rigidez del voto de partido.

Por eso estamos decidiendo (PRI.PVEM) por que el proceso sea como la elección de los Ministro de la Suprema Corte: Voto secreto, votación por cédula.

Luis Sánchez, del PRD, insistiría en que no procede ni se justifica la votación secreta puesto que no se trata de un nombramiento, sino de analizar y decidir si el Procurador en funciones tuvo razón o no en remover a Nieto de la Fepade.

El caso es que como el PRI-Verde tiene mayoría en la Junta de Coordinación Política (48.44% ante el 47.66% del PAN, PRD,PT), decidieron por su cuenta. Ana Lilia Herrera, Presidenta de la Jucopo, señalaría primero: “El voto secreto favorece la libertad…” Luego, ante los cuestionamientos de los periodistas por la falta de credibilidad que esto produciría, saldría con que “la transparencia se va a dar en el debate”.

Gamboa cerraría la discusión con un mero “ganamos que el voto sea cerrado”, pero si logran revertirlo mañana (hoy), se acatará.

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HAY MUCHAS PRESIONES.- Otro de los temas a discusión tuvo que ver con la celeridad del procedimiento. Según Ernesto Cordero, Presidente de la Mesa, había que hacerlo con toda celeridad porque había “muchas presiones”.

Bartlett no tardó en mofarse del panista: “El Senado siempre ha tenido presiones, ¡es un cuerpo político! Qué esperaba. Su argumento es deleznable. Si no fuera Presidente del Senado no tendría presiones… “

Pero Gamboa sí tendría razón en insistir en que todo se llevara a cabo directamente en el pleno.

¿Qué esto podría convertirse en un fast track? Quizás. Sí, pero a quien más dañaría sería al gobierno federal. Su credibilidad (y la de la elección misma del 1018) está en juego.

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GEMAS: Obsequio de Diego Valadés: “La remoción estuvo mal instrumentada pues no se respetó su derecho de audiencia. Lo mejor que podría hacer el PRI es sumarse a la mayoría en el Senado que va a reinstalar a Santiago Nieto”.

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