Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Esperando los 3 mil pesos

En las filas ante el Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (INVI), en la calle de San Borja,  hay no menos de mil damnificados aguardando, papeles en mano, la famosa ayuda de los tres mil pesos para una renta.

De un lado, los adultos mayores:

-¿Arriba de 60, de 65 o de 70 años?, preguntan vecinos que se acercan a las puertas del legar.

-Nomás que se note que no pueden estar parados mucho tiempo…-, responde uno de los encargados de chaleco rosa, distintivo de la Ciudad.

Unos a otros nos miramos. Los de canas y bastón se quedan en la fila de la izquierda (y no se vale enviar a hermanos, hijos, primos, amigos, representantes; tienen que ser los propios titulares).

Ahí, la espera para ser atendidos es aproximadamente de cuatro horas.

Entre ellos está uno de mis vecinos de la Condesa. Él perdió a su esposa en el sismo. Vivían en un quinto piso en la esquina de Sonora y Avenida México. Él, don Jorge, había ido al súper; su esposa –enferma desde hace tiempo y a la que había que cuidar- permanecía en cama-; su hija la cuidaba en lo que volvía su papá.

Comenzó el temblor de tierra. La mujer en cama, angustiada, le ordenó a su hija que se saliera: “¡Vete! ¡Bájate!”

La hija salvó la vida. La madre no sobrevivió. El quinto piso se colapsó. Los topos lograron rescatar su cuerpo la misma noche del 19 de septiembre.

Don Jorge narraba su historia en la fila del INVI. Estrujaba sus papeles. Aguardaba por la ayuda del gobierno…

En la otra fila, la que daba vuelta hacia la derecha, había el doble o triple de gente. Con suerte lograrían ingresar y ser atendidos. Allí, el promedio de espera es de seis horas.

Los primeros que lograron entrar llegaron por ahí de las tres de la madrugada para apartar lugar. La mayoría comenzó a llegar después de las seis de la mañana. A las 12 apenas si lograban cruzar los barrotes de la oficina del INVI

Los encargados del Gobierno sugerían a quienes aparecían en esos momentos, volver mejor al día siguiente, hacia las seis de la mañana, para que alcanzaran a entrar. A fin de cuentas, atenderán hasta el viernes.

El dinamismo de los voluntarios y de los trabajadores a las órdenes de Raymundo Collins, director general del INVI, contrasta con la tristeza y el desánimo de esos centenares que hacen fila, apoyados en bastones, andaderas, o sentados en las banquetas en el mejor de los casos.

Perdieron sus casas, sus espacios, a seres queridos incluso. Y ahí están ahora, haciendo largas filas en espera de un mendrugo de apoyo del gobierno de su Ciudad.

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GEMAS: Enrique Peña Nieto arrancó la entrega de tarjetas para la reconstrucción y reparación de viviendas en Oaxaca tras el sismo del 7 de septiembre: En Oaxaca, quienes perdieron su casa recibirán del gobierno federal dos tarjetas que suman 120 mil pesos, los cuales serán suministrados en cuatro depósitos. Las casas con daño parcial recibirán dos mensualidades de 15 mil pesos cada una.

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