Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Entre líneas de la XXII Asamblea del PRI (II)

Una vez acogidos y reverenciados los deseos del tlatoani mexiquense y el dedo presidencial por los gallones priistas y la mayoría que les acompañó en la Asamblea, militantes de la gradería mostraron distintos humores y estados de ánimo.

Para ello, el aplausómetro sirvió de termómetro.

Por ejemplo, el candado abierto a los simpatizantes para que puedan aspirar a la candidatura por la Presidencia de la República, no les hizo mayor gracia. En ese momento, pesó más el silencio de la mayoría que los aplausos que intentaba provocar Enrique Ochoa Reza.

En cambio, la algarabía resonó en el domo del Palacio de los Deportes cuando Jorge Carlos Ramírez Marín anunció el zapatazo a los chapulines plurinominales que les impedirá saltar, por la misma vía, de una Cámara a otra.

¡Hasta la porra del sindicato petrolero –cuyo dirigente Carlos Romero Deschamps es uno de los principales afectados por esta medida, junto con buena parte de los líderes sindicales y dirigentes de los sectores- celebró el hecho!

Y por cierto, por qué fueron los petroleros los más numerosos invitados a la plenaria. ¿Por qué no los electricistas, si el actual dirigente del PRI fue antes director de la Comisión Federal de Electricidad?

Eso se preguntaban algunos futurólogos que para pronto veían a Ochoa caminando hacia Pemex, en lugar de José Antonio González Anaya (quien iría a su vez a Hacienda).

Pero volvamos al aplausómetro. Por lo que toca a las personas con nombre y apellido, Enrique Peña Nieto ganó de todas-todas. Es más, actuaba como si él fuera a ser el candidato para el 2018.

Claudia Ruiz Massieu, secretaria general del partido, le ganó de calle la ovación a Ochoa Reza. Y es que por más “triunfos” que presuma el Presidente del partido, nomás no acaba de convencer. Incluso cuando Enrique Peña Nieto lo mencionó en su discurso, se alzaron voces en la galería al tenor de “¿Cuándo lo quitas?”

Muy distinto frente a lo que sucede con Manlio Fabio Beltrones. Al sonorense, aunque le pongan el pie para tirarlo, la base militante lo reconoce.

Y al que sí de plano le fue muy mal en esto de las presentaciones, es a José Murat Casab, presidente de la Fundación Colosio. Tan de peso le cayó el recibimiento del respetable al oaxaqueño, que a todo lo largo de la reunión permaneció hosco y sin obsequiar reconocimiento alguno.

Ahora bien, las pinceladas del ambiente y de lo ocurrido durante la Asamblea ¿muestran realmente cómo reaccionará la mayoría de la militancia del tricolor?

Difícil saberlo. Pero van dos opiniones al respecto:

La primera es del yucateco Ramírez Marín: “¡Somos invencibles porque permanecemos unidos”

La segunda, de un priista de larga trayectoria: “El PRI no va a explotar, va a implosionar.”

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GEMAS: Obsequio del politólogo Jesús Silva-Herzog Márquez: “Ya no son tiempos de simulación en el PRI. Son tiempos de cinismo.”

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