Martha Anaya

Martha Anaya

ALHAJERO

Entre líneas de la asamblea del PRI (I)

Comencemos por lo elemental: De entrada, el PRI se da un baño de pureza abriendo las puertas de la candidatura presidencial a un ciudadano simpatizante como José Antonio Meade.

Candado roto, por si se requiere, para enfrentar a su principal adversario en el 2018: Andrés Manuel López Obrador, moreno que viste ropajes de puritanismo.

Sopapo, pues, para los militantes del tricolor (intrínsecamente quedan tachados como figuras impresentables ante el nuevo electorado).

A renglón seguido: Triunfo de los “tecnócratas” sobre los “políticos”.

Emerge por todo lo alto el equipo de Luis Videgaray (aunque él personalmente no haya puesto un pie en los trabajos de la XXII Asamblea Nacional). Léase el ya citado Secretario de Hacienda –por quien se abrieron los candados- pero en especial Aurelio Nuño.

Destacamos el nombre del titular de la Secretaría de Educación porque Nuño fue abiertamente promocionado durante la Asamblea –tanto en su discurso como en el video presentado en la plenaria- por el dirigente nacional, Enrique Ochoa Reza.

Elogios de su labor (el Presidente de la República se sumó a ellos), muy por encima de los otros integrantes del gabinete.

Maltratados, en cambio, dos políticos en particular: Miguel Ángel Osorio Chong y Manlio Fabio Beltrones.

El secretario de Gobernación porque queda relegado –o al menos eso indica el mensaje de la apertura del candado de los simpatizantes- de la carrera presidencial.

El propio Osorio así pareció registrarlo aun y cuando va en punta en las preferencias de los priistas. Llegó a las 12 en punto –sin darse espacio para mayores saludos o apapachos- y se retiró de la Asamblea en cuanto ésta concluyó.

A Beltrones lo boicotearon desde la Mesa de Visión de Futuro que encabezó en Guadalajara. De una gran pasarela de secretarios y funcionarios de primer nivel que tenía prevista, le redujeron –“por órdenes de arriba”- los asistentes a dos: Enrique de la Madrid, secretario de Turismo y Mikel Arriola, director de Seguro Social.

Y aunque Ochoa Reza tuvo un guiño con el sonorense al mencionar en su discurso los gobiernos de coalición, la temperatura del Grupo Pinos en torno al sonorense –incluido el Presidente Enrique Peña Nieto– no se distinguió por su calidez.

Luego, quien vio notoriamente disminuidas sus momios –pasó a un tercer lugar en el ranking del respetable sobre sus posibilidades a futuro- fue el doctor José Narro Robles, secretario de Salud.

El propio ex rector de la UNAM lo detectó. Aunque procuró comportarse jovial y bromista, lo cierto es que se le notaba desangelado.

Así que jóvenes y tecnócratas van de gane por ahora.

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