Mario Arturo Ramos

Mario Arturo Ramos

DESDE EL CALVARITO

Murió un cantor verdadero: Daniel Viglietti.                                                                    

Dale tu mano al indio/ dale que te hará bien/ y encontraras el camino/ como ayer yo lo encontré.    Dale tu mano al indio/ dale que te hará bien/ te mojará el sudor santo/ de la lucha y el deber. “Canción para mi América”. Fragmentos de Daniel Viglietti.

El treinta de octubre del 2017, en la ciudad que lo vio nacer, el catorce de julio de 1939, Montevideo, Uruguay, falleció Daniel Viglietti. La noticia impactó mi recuerdo con la emoción que produce la pérdida de un trabajador de la música popular comprometido con el pueblo y la lucha histórica contra la opresión y la injusticia. Daniel perteneció al movimiento de la canción autentica que algunos llaman “Canto nuevo” o “Nueva canción” y que sólo es una etiqueta para nombrar al histórico canto social; ese que se hace al lado de los trabajadores, de los que llamó su paisano, el recordado Eduardo Galeano.: “Los Naiden”

Paloma blanca/ vidalita/ de ojotos rosados/ antes te cantaba/ vidalita/ como enamorado.  Fragmento “Paloma”, texto de Ida Villarino (poeta uruguaya) música de Daniel Viglietti.

En julio de 1989, invitado por la Asociación General de Autores de Uruguay, AGADU, asistí a una reunión de compositores y autores, en homenaje a Alfredo Zitarrosa, poeta, periodista, compositor y luchador social que había vivido exiliado en México, donde encontró refugio para librar la persecución de los “milicos charrúas”, que perseguían a los libertarios con saña y ferocidad y continuó su tarea artística. Alfredo murió el 17 de enero de ese año y como Daniel, la Camerata Punta del Este, el grupo de teatro El Galpón, Mario Benedetti, Saul Ibargoyen y otros notables que logaros escapar a la represión fascista uruguaya, que como siempre no soporta el arte ni la inteligencia, menos la libertad, encontró morada en otras tierras.

Al recorrer los pasillos de la casona el centro histórico de la capital de la patria de Artigas donde se encuentra la asociación de autores, coincidí con Viglietti, el dialogo fue breve y como dice “El brindis del bohemio” sustancioso. Hablamos de México, de la democracia latinoamericana, de la canción popular, la que escapa al “hit” y los medios masivos de la frivolidad pasajera, de pronto nos llamaron al estrado, Zitarrosa nos convocaba.

Yo pregunto a los presentes/ si no se han puesto a pensar/ que esta tierra es de nosotros/ y no del que tenga más.     A desalambrar, a desalambrar/ que la tierra es nuestra tuya de aquel/ de Pedro, maría, Juan y José… Fragmentos “A desalambrar” … D. V.

El presídium lo compartí con Ariel Ramírez de Argentina, con Roberto Darwin, Daniel y con el frio invernal de la República de Oriente- en julio en Uruguay es invierno- que por sus características húmedas se mete hasta los abrigos. Las anécdotas, las citas del oficio, la admiración y la obra de Alfredo fueron los convidados principales. Las farolas iluminaron la noche de la capital uruguaya, el abogado general de AGADU dijo con voz potente vamos a un asado y un vino tinto que nos espera. En la mesa después de la espléndida cena, salieron las guitarras, las voces roncas, las que son auténticas y que no son vencidas ni por la muerte. El postre no podía tener mejor sabor, Viglietti cantó:

Lo haremos tu y yo/ nosotros lo haremos/ tenemos la arcilla/ para el hombre nuevo.    Su sangre vendrá/ de todas las sangres/  borrando los siglos/ del miedo y del hambre.  Por hambre un fusil/ por luz la mirada/ y junto a la idea / una bala asomada.  Fragmentos de “Canción del hombre nuevo” D.V. 

La última vez que lo vi y escuché fue el 26 de septiembre de 2014, en el Jardín Hidalgo de Coyoacán, al término de su recital pasé a saludarlo, quedamos de reunirnos para tomar café, la cita no se logró sus compromisos y los propios lo impidieron. Al año siguiente, un 10 de junio se presentó en la Delegación Cuauhtémoc, pensé en buscarlo, pero…

La noticia de su partida me causó un vacío especial, desaparecía este otoño un cantor y nos dejaba su repertorio de calidad, entre los que debo mencionar sus musicalizaciones a poemas de Federico García Lorca que ocupan en la memoria canora un sitio único, su posición política a lado del pueblo y siempre lo recordare expresando:

“Exigir justicia y memoria no es nostalgia”

QEPD un cantor verdadero.

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