Maricruz Ocampo

COLUMNA INVITADA

Consejo no solicitado para Nava

Concluyó por fin el proceso electoral más largo en la historia del municipio de Querétaro. El resultado llegó por la noche, apenas a unas horas de que iniciara formalmente la nueva administración. El resultado deja a algunos satisfechos a otros un muy mal sabor de boca, a otros nos deja un gran agotamiento electoral como hacia mucho no sentíamos. Creo sin embargo a una gran mayoría de queretanos nos tiene sin cuidado quien quede porque hemos desarrollado como mecanismo de defensa la indiferencia política ya que la alternancia, hasta la fecha nada más ha traido nuevos logotipos pero no nuevas ideas.

Me explico, por años, no importa cuantos millones se han gastado tanto la federación como los estados en “transparentar” los procesos electorales las acusaciones, señalamientos, amenazas, acarreos, gastos rebasados de campañas, uso de recursos públicos y compra de votos siguen siendo la norma. Los actores políticos se han encargado no solo de enlodarse mutuamente, sino de enlodar a los árbitros que sancionaran y en muchos casos resolverán las contiendas, como fue el caso de Querétaro donde un día se mostraban “respetuosos” con el resultado y al siguiente arremetín en contra de las resoluciones “corruptas” de los jueces.

El caso del municipio de Querétaro se suma a los cientos de elecciones que han tenido que resolverse en tribunales y que sumergen al vencedor en la sospecha de ilegitimidad. Atrás quedaron las elecciones con claras diferencias en los votos que las queretanos y queretanas presumían, atrás quedaron las elecciones entre dos jugadores claros PAN y PRI donde la chiquillada era comparsa; atrás quedaron los márgenes dos dígitos que permitían a los ungidos dilapidar capital político porque tenían asegurado el triunfo.

Luis Bernardo Nava tomó protesta como Presidente Municipal de Querétaro después de que la Sala Superior del Tribunal Electoral desechara la conclusión de la Sala Monterrey. Luis Nava llega con una diferencia de sólo 1,513 votos contra Adolfo Ríos, muy lejos de los más de 60,000 votos de diferencia con los que cómodamente llego su antecesor. Luis Bernardo enfrenta una oscura nube de legitimidad que le hará sombra durante todo su gobierno a menos que desde el principio esté dispuesto a dar un giró de timón y dejar muy atrás su desafortunado eslogan de campaña “Mejor todavía.” Porque no solo es la diferencia mínima de votos lo que ensombrece su toma de protesta o que la decisión final haya sido en el último minuto en lo que los morenistas ven como un “penalti anulado”, lo que ennegrece aun más esa sombra es el desastroso desempeño del ahora diputado federal plurinominal Marcos Aguilar y de su compinche Enrique Correa Sada.

Mi consejo no solicitado para Luis Bernardo: debe desmarcarse con claridad y contundencia de Marcos, estrechar la mano de Adolfo Ríos y actuar de manera verdaderamente transparente. Sus primeros actos de gobierno deberían ser la exhaustiva investigación de todas las concesiones y contratos otorgados por la administración de Aguilar;  la expulsión de aviadores de la nómina,  la suspensión de cambios de uso de suelo hasta que no se verifique que se realizaron conforme a derecho y la sanción ejemplar a servidores públicos corruptos, incluso con denuncias penales. Pero sobre todo Luis Bernardo debe buscar un acercamiento con toda la ciudadanía, principalmente con aquellas organizaciones que tienen posturas diferentes a las suyas para lograr consensos que realmente hagan ver que ha escuchado sus reclamos porque él no puede, como hizo Marcos, darse el lujo de dilapidar su mínimo margen de apoyo ciudadano si pretende continuar participando por vía de las urnas en la vida política de Querétaro.

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