MARICRUZ OCAMPO / COMO NIÑA

VOCES DE MUJERES

Hace unos días las jugadoras de la selección nacional de futbol soccer de Estados Unidos se coronaron campeonas del mundo por 4a ocasión. La foto de su capitana de cabello morado, Megan Rapinoe, levantando la copa ocupó las principales páginas de los diarios mundiales. Ese mismo día por la noche, la selección nacional varonil de México ganó la Copa Oro en contra de Estados Unidos. Su triunfo ocupó las primeras planas de los diarios nacionales y gran parte del tiempo de los noticieros locales se designó para hablar de Memo y Giovanni y se dejó rápidamente de lado el Mundial de Futbol Femenil. Ambos fueron acontecimientos deportivos importantes, uno regional contra los países de Norte América y el Caribe jugado por hombres que cobran cientos de miles, incluso millones de dólares y el otro un campeonato mundial, jugado por mujeres que en muchas ocasiones no reciben ni patrocinios y mucho menos un sueldo. Las jugadoras utilizaron para hacer una expresión política en favor de la igualdad sustantiva y el cierre de la brecha salarial, sin embargo la selección Mexicana desaprovechó la oportunidad de emitir un pronunciamiento por la situación de persecución que están sufriendo nuestros co-nacionales en ese país.

En la historia de México en Juegos Olímpicos, del año 2000 a la fecha las atletas mexicanas han ganado 14 medallas contra 13 de los hombres, sin embargo, poco se sabe de los logros de ellas, que se ven opacados constantemente por las proezas varoniles, como ocurrió en 2012, cuando la selección masculina ganó la medalla de oro en soccer. En los juegos Panamericanos de 2015 y en los juegos Centroamericanos y del Caribe de 2018 las atletas mexicanas nos obsequiaron un mayor número de medallas que sus compañeros hombres.

La diferencia en la cobertura que se da a los deportes protagonizados por mujeres con respecto a los deportes varoniles y la falta de reconocimiento a sus logros no es algo nuevo. Según la Fundación Deportiva de Mujeres de España a pesar de que aproximadamente un 40% de las personas que practican un deporte son mujeres, sólo se asigna de 6% a 8% del tiempo de los medios de comunicación deportivos a dar cobertura a las competencias femeniles.

Es notable como las deportistas mexicanas y mundiales cada vez conquistan más podios y en algunos deportes como el golf y el tennis reciben premios millonarios, como ha ocurrido con Venus Williams y Lorena Ochoa, sin embargo sus compensaciones monetarias siguen siendo menores a las de sus contrapartes. Por años los eventos deportivos de mujeres han sido invisibilizados y su participación desalentada por un gran número de personas que aun considera que las mujeres no deberían participar en actividades deportivas de competencia. Sin embargo, un estudio de Nielsen Sports, mostró que aun cuando en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España, Australia y Nueva Zelanda, 66% del total de la población está interesada en al menos un deporte femenino la inversión en patrocinios a mujeres representa menos del 1% del gasto total.

En México, por años, las mujeres han sido excluidas de la práctica de ciertos deportes porque no encaja con roles de género estereotípicos ya que muchos padres de familia y educadores consideran que las niñas no reunen las características que se requieren para practicar un deporte tradicionalmente asociado a los hombres. Es común inscribir a los niños en equipos de futbol o tae kwon do y a las niñas en gimnasia o ballet. Esto se suma a que, desde muy pequeñas, las mujeres escuchamos en los patios de recreo, en los clubes deportivos o en nuestras mismas casas frases como “lloras como niña”, “corres como niña” y “pegas como niña” como insultos que equiparan ser niñas con ser débiles, inútiles, incapaces o ineptas. Frases que lastiman a las niñas y que las convencen de no participar en deportes organizados o actividades físicas por miedo al ridículo. Además, desde la infancia, las mujeres que eligen dedicarse al deporte de competencia amateur, no se diga de manera profesional, enfrentan duras críticas y obstáculos tan sencillos como verse obligadas a portar un uniforme escolar inadecuado, como el de la mayoría de las primarias y secundarias en México que les dificulta la práctica del deporte lo que no ocurre con sus compañeros hombres.

Afortunadamente cada vez más jóvenes mujeres nos sirven de ejemplo para empoderar a las niñas y motivarlas a participar en deportes organizados y en competencias. Aida Román, Paola Espinosa, Mariana Avitia, Iridia Salazar, María del Rosario Espinoza, Paola Longoria, Belem Guerrero, Samantha Salas, Brenda Flores, Karla Urrutia, Madai Pérez y Alexa Moreno, entre muchas otras, hoy llenan el imaginario de miles de niñas mexicanas. Todas ellas nos han enseñado que correr como niña, saltar como niña, pelear como niña, gritar como niña y llorar como niña no son un insulto, sino el mejor de los cumplidos, porque al hacerlo nos han traído medallas, trofeos y triunfos inovidables a todas y todos en México. Para celebrarles a ellas y a otras deportistas internacionales hace unos días incluimos la frase “Como Niña” en una sencilla campaña en facebook. Para nuestra sorpresa esas imágines han alcanzado cerca de 4.8 millones de personas y se han compartido más de 40 mil veces en menos de una semana. La mayoría de los comentarios que se publicaron han sido positivos y muchos de ellos fueron de niñas y jóvenes que nos compartieron sus fotos realizando actividades como ciclismo de montaña, boxeo, escalada en roca, judo, boxeo, nado sincronizado, tiro con pistola, todas a nivel competitivo, todas orgullosas de hacer las cosas como niñas.

Por eso, cuando escuches a alguien decir que hacer las cosas como niñas es malo; cuando a una niña le digan que no puede, que no debe, que no es, muéstrale fotos de Paola Espinosa, de Alexa Moreno y de Aida Román. Muéstrale como, al final del encuentro, las competidoras se abrazan llorando, como entre ellas se piden autógrafos e intercambian mensajes de aliento en redes sociales en un ejemplo maravilloso de sororidad; muéstrale el discurso extraordinario que Megan Rapinoe pronunció ante miles de personas a favor de la igualdad y la inclusión. Repite sus palabras:

“Haz lo que puedas. Haz lo que tengas que hacer. Sal fuera de ti. Se más, se mejor, se más grande que nunca. Tenemos el cabello rosa y el cabello morado. Tenemos tatuajes y rastas. Somos chicas blancas y chicas negras y todos los colores intermedios. Somos chicas heterosexuales y chicas lesbianas. Aquí cabemos todas.”

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