Maricruz Ocampo

VOCES DE MUJERES

 

Entonces ¿que chi#$* es el feminismo?

Vamos a comenzar con lo que no es el feminismo. El feminismo no es el odio de las mujeres hacia los hombres; el feminismo no es la lucha de las mujeres para ser hombres o el querer ser hombres; el feminismo no es la contraparte del machismo; el feminismo no busca quitarle sus derechos a los hombres; el feminismo no es la negación de que los hombres también sufren violencia; el feminismo no es un permiso para que las mujeres actúen de manera violenta; el feminismo no es una ideología. El feminismo no es monolítico, hay muchos feminismos.

El feminismo es un movimiento social y político que supone la toma de conciencia de las mujeres de la opresión, dominación y explotación de que han sido y son objeto con el fin de realizar todas las acciones para transformar a la sociedad y garantizar sus derechos. La palabra feminismo se utilizó por primera vez en Francia en 1880 y en Estados Unidos en 1919. La RAE lo define como “Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.”

La historia del feminismo nos cuenta de mujeres que pugnaron por el reconocimiento de sus derechos desde el siglo XV, como Christine de Pizan en Francia. En México en el Siglo XVII, Sor Juana Inés de la Cruz, quien reivindicó los derechos de las mujeres a la educación, fue duramente censurada por Manuel Fernandez de la Cruz, obispo de Puebla, escondido cobárdemente bajo un seudónimo. En su poema “Hombres Necios”, Sor Juana expuso los temas de la desigualdad y la injusticia de los cuales es víctima la mujer a través del machismo y la discriminación femenina. El feminismo inicia formalmente a finales del siglo XVIII en Inglaterra cuando Mary Wollstonecraft publica, en 1792, el libro “Vindicación de los Derechos de la Mujer” que pedía la igualdad de derechos en un tono revolucionario y que es considerado el primer libro feminista. Poco después en 1791 en Francia, Olympe de Gouges escribe la “Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana” en la que propone la emancipación femenina en el sentido de la igualdad de derechos y la equiparación jurídica y legal de las mujeres en relación a los varones. El prólogo dice “Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta; por lo menos no le privarás ese derecho. Dime, ¿qué te da imperio soberano para oprimir a mi sexo? ¿Tu fuerza? ¿Tus talentos?”

En 1848 en Seneca Falls, Nueva York, en la primera convención sobre los derechos de la mujer dirigida por la abolicionista Lucretia Mott y la feminista Elizabeth Cady Stanton, más de 100 personas solicitaron la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, incluido el derecho al voto, y el fin de la doble moral. Las feministas británicas se reunieron por primera vez en 1855 y en 1869, John Stuart Mill, esposo de Harriet Taylor Mill, publicó “Sobre la esclavitud de las mujeres”, lo que atrajo la atención del público hacia la causa feminista británica, sobre todo en lo relativo al derecho de voto.  En México el Primer Congreso Feminista y segundo en Latinoamérica se llevó a cabo el 13 de enero de 1916 en Mérida Yucatán. En su mayoría, las asistentes al congreso eran maestras, ya que la enseñanza era prácticamente el único estudio legítimo al que tenían acceso las mujeres y, por lo tanto, casi el único trabajo remunerado que les permitía la sociedad. La convocatoria original decía “a todas las mujeres honradas que posean estudios de primaria”, después cambió a “todas las señoras y señoritas que posean cuando menos educación primaria”. Se destacan las participaciones de Elvia Carrillo Puerto y Hermila Galindo, quien no pudo asistir pero envió su ponencia “La mujer en el porvenir” en la que planteó la igualdad intelectual entre el hombre y la mujer, por lo que demandó la inclusión del derecho al voto de las mujeres y la educación sexual obligatoria en el texto constitucional, lo que causó un gran escándalo; sin embargo, los Constituyentes de 1917 votaron en contra del voto de la mujer por que consideraron que, además de ser inmoral, las mujeres estaban bajo el dominio del clero.

Como podemos ver, una de las principales exigencias feministas ha sido el reconocimiento del derecho al voto. En Inglaterra se reconoció en 1918; en EEUU en 1920; en España en 1932 durante la II República; en Francia, 1944;  Argentina, 1947; México, 1953; Paraguay, 1961; Suiza, 1971; Portugal, 1974; Liechtenstein, 1984; Kuwait, 2005 y en Arabia Saudí en 2015. Actualmentr el voto de las mujeres es restringido en paises musulmanes como los Emiratos Árabes Unidos y el Vaticano es el único país que no es una monarquía absoluta que no permite votat a las mujeres.

En 1948 bajo la dirección de Eleanor Roosevelt se promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En ella se reconocen los derechos inherentes a todas las personas sin distinción, incluidos por supuesto los derechos de las mujeres a la igualdad jurídica, a no ser discriminadas y a vivir libres de violencia. En 1949 Simone de Beauvoir publica la que es tal vez la obra más importante del movimiento feminista “El Segundo Sexo”.

No es sino hasta el 1 de enero de 1975 con la reforma al artículo 4o constitucional que nuestro país reconoce la igualdad jurídica a mujeres y hombres. Ese mismo año, el 19 de junio se realiza en Ciudad de México la “Primera Conferencia Mundial de la Mujer” y para nuestra vergüenza, el presidente de México decidió que la persona idónea para representar a las mujeres en la reivindicación de sus derechos era Pedro Ojeda Paullada entonces Procurador General de la República. En el Plan de Acción de la Conferencia se contemplaron tres puntos 1) La igualdad plena de género y la eliminación de la discriminación por motivos de género; 2) La integración y plena participación de la mujer en el desarrollo; 3) La contribución cada vez mayor de la mujer al fortalecimiento de la paz mundial y se establecieron un mínimo de metas, para alcanzarlas en 1980, que se centraban en garantizar el acceso equitativo de la mujer a los recursos como la educación, las oportunidades de empleo, la participación política, los servicios de salud, la vivienda, la nutrición y la planificación de la familia. Sin embargo, no se hizo referencia explícita a la violencia contra mujer.

En 1995 se realizó la “4a Conferencia Mundial de la Mujer” en Beijing donde 189 paises adoptaron la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, sin embargo, a la fecha, ningún país ha alcanzado la igualdad para las mujeres y las niñas y persisten significativos niveles de desigualdad entre mujeres y hombres. Entre los insuficientes progresos en materia de igualdad se incluyen el acceso al trabajo digno y la eliminación de la brecha salarial por motivos de género; el equilibrio del trabajo de cuidado no remunerado; el fin a la violencia contra las mujeres; reducir la mortalidad materna; el respeto a los derechos de salud sexual y reproductiva; y la participación en el ejercicio del poder y la toma de decisiones en todos los niveles.

Apenas en 2008, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la Resolución 1820, que señala que “la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o un acto constitutivo de genocidio”. Previamente la violación de mujeres se veía como una consecuencia natural de los conflictos armados. En Rwanda, entre 100.000 y 250.000 mujeres fueron violadas durante los tres meses de genocidio en 1994. Los organismos de las Naciones Unidas calculan que más de 60.000 mujeres fueron violadas durante la guerra civil en Sierra Leona, más de 40.000 en Liberia, hasta unas 60.000 en la ex Yugoslavia y al menos 200.000 en la República Democrática del Congo. En 2018, 9 mujeres fueron asesinadas en México todos los días, la mayoría de ellas por sus parejas y al interior de sus hogares y en Querétaro de enero de 2015 a diciembre de 2018 la OSCs hemos contabilizado entre 90 y 100 asesinatos de mujeres por razones de género.

Si bien México ha adoptado e implementado acciones para cumplir con sus compromisos de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos de mujeres y niñas, como la importantísima reforma del 10 de Junio de 2011; la reforma Constitucional al artículo 41 que obliga a los partidos políticos a postular 50% hombres y 50% mujeres en las candidaturas a legisladores y munícipes; la promulgación de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la implementación de protocolos para investigar feminicidio con perspectiva de género, falta muchísmo trecho por recorrer.

El feminismo se refleja en la lucha cotidiana por cerrar esas brechas de discriminación y desigualdad. Eso es el feminismo. Y es una lucha que pueden y deben dar hombres y mujeres. Figuras públicas como Justin Trudeau y Barak Obama se nombran a si mismos feministas, también Mark Ruffalo, John Legend, el Príncipe Harry, Ryan Goslin, Joseph Gordon Levitt, Andy Samberg y Daniel Craig. Lo mismo hacen Beyonce, Madonna, Ellen Page, Emma Watson, Angelina Jolie, Emily Blunt, Ariana Grande, Ellen Degeneris, Michelle Obama, Hillary Clinton, Angela Merkel, Isabel Allende, Patricia Mercado y Olga Sánchez Cordero, entre muchas otras. La lucha feminista de Malala Yousafzay, por ejemplo ha permitido la educación de millones de niñas en paises musulmanes; Nadezhda Tolokonnikova, integrante de Pussy Riot, ha sido encarcelada por el gobierno de Vladimir Putin por oponerse a la violación de derechos humanos de las mujeres LBGTTTIQ+; en EEUU un número sin precedente de mujeres se postularon y ganaron curules en la Cámara de Representantes para oponerse al gobierno de Donald Trump; la tenista Serena Williams lucha por demostrar la capacidad de las mujeres de competir en deportes profesionales donde deben ganar lo mismo que sus contrapartes hombres; Reshma Qureshi la modelo que fue atacada con ácido sulfúrico pelea por impedir la venta de químicos sin control que son utilizados para causar heridas a las mujeres como venganza; Ro Ferrer la caricaturista promueve con su trabajo los derechos de las mujeres en Argentina y America Latina; la joven mexicana Olimpia Coral Melo quien sufrió de acoso cibernético, hoy lucha por tipificar como delito la difusión de imágenes, vídeos y textos de contenido sexual sin autorización. Miles han perdido la vida como Digna Ochoa, Emilsen Manyoma, Shifa Gardi y hace unos días Marielle Franco.

El feminismo no es uno. Igual que la mujer no es una. Existen muchos tipos, teorías y corrientes dentro del feminismo: el feminismo de la igualdad; el feminismo de la diferencia; femismo liberal; feminismo moderado; transfeminismo; lesbofeminismo; ecofeminismo; feminismo radical; feminismo filosófico; feminismo separatista; ciberfeminismo; feminismo antiespecista; afrofeminismo; etc, etc. Como bien señala Patricia Aguilar Medina “el feminismo no se agota en el derecho. Es una práctica transformadora que va muchísimo más allá del marco de los derechos.”

Sencillamente, para mi EL FEMINISMO ES LA LUCHA POR LA  DEFENSA DE TODOS LOS DERECHOS DE TODAS LAS MUJERES SOBRE LA BASE DE LA IGUALDAD POLÍTICA, ECONÓMICA Y SOCIAL DE LOS SEXOS.

Eso es el feminismo.

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