María Idalia Gómez

COLUMNA INVITADA

Barreiro, el seductor

Al empresario Manuel Barreiro le gusta la comida de autor, los buenos vinos y el arte. Estudió en la escuela marista de Querétaro, desde donde construyó su círculo de amigos de entre las élites de la ciudad.

Aunque pertenece a las familias más o menos adineradas queretanas, que se dedicaban a la producción de leche en los años 60, los que le conocieron desde joven aseguran que desde entonces se propuso hacer fortuna y comenzó por el ramo inmobiliario.

Lo describen también como un hombre metódico e inteligente. Un seductor en los negocios, audaz y arriesgado. Viste impecable y tiene tres pasatiempos: los superhéroes, pilotear aviones y las motocicletas Harley Davidson, afición que le ha retribuido en relaciones de negocios con políticos y empresarios de la región.

Durante el cateo a su oficina principal, la Procuraduría General de la República encontró más de cinco cuadros originales, la mayoría de Botero; cajas de puros diseñadas por Pineda Covalin, vinos en edición limitada y libros certificados que en el mercado superan los cinco mil dólares. Este escenario no sólo respondía al buen gusto de Barreiro, sino que era parte de la escenografía que permitía seducir a potenciales socios y clientes, que eran atraídos por la información que poseía el empresario sobre los planes de desarrollo en el estado, que desde 2008 atrajo la inversión de grandes industrias.

Las investigaciones de la PGR plantean que Barreiro tiene socios en Canadá y Estados Unidos, además de acuerdos con empresarios españoles y de otros países europeos.

Una parte central de las investigaciones de la Procuraduría es determinar el origen del dinero de Manuel Barreiro, que si bien siempre gozó de una posición acomodada, su crecimiento comenzó en 2010 y cuatro años después fue exponencial. El problema para la PGR es que para escarbar en el origen de los recursos de Barreiro tendrían que investigar también las administraciones de Francisco Garrido Patrón, actualmente viviendo en Canadá, y de José Calzada Rovirosa, actual secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, porque fue durante sus gestiones que se diseñaron los planes de desarrollo e inversión del estado, y es cuando Barreiro, como algunos otros pocos empresarios, compraron oportunamente terrenos muy baratos que en pocos años se convirtieron en puntos estratégicos para las industrias y su precio creció.

La PGR presume que el origen de la fortuna de Barreiro no sólo fueron los engaños al fisco, ni las inversiones de socios amigos, de familias de abolengo queretanas vinculadas a consorcios como Alpura, el Tec de Monterrey y varias inmobiliarias, sino que existe dinero procedente del crimen organizado que, al mismo tiempo que las inversiones legales llegaban a Querétaro, ellos también, para convertir la entidad en un centro de resguardo de familias y lavado de dinero.

Manuel Barreiro cuidaba todos los detalles. Por ejemplo, contrató los seguros de su esposa, sus tres hijos y de él, no sólo por protección familiar, sino porque era una forma adicional de deducir impuestos y también abrió varios fideicomisos para garantizar a toda su familia el acceso a recursos sin que éstos fueran congelados.

Incluso protegió a su familia. Su esposa sólo aparece en empresas con operaciones comprobables y sin problemas fiscales. Pero no contó con un pequeño detalle: la PGR encontró ya documentos y libretas que exhiben registros detallados de compra y venta de inmuebles e inversiones que aparecen registradas, no todas a su nombre, pero que a los investigadores no les cabe duda que forma parte de la compleja red que armó Barreiro.

Un personaje que a las autoridades les urge encontrar y ya siguen de cerca sus pasos es Humberto Hernandez Pérez, el hombre de todas las confianzas de Barreiro, con el que operó todos sus negocios y que conoce a los socios y prestamombres que, supone la PGR, incluyó el empresario para beneficiar a políticos y amigos, y es en esta categoría en la que presume se encuentra Ricardo Anaya, quien no sólo sería dueño de los terrenos en la zona industrial, sino socio del propio Barreiro. Falta probarlo y esa es la misión de Alberto Bazbaz, ahora titular del Cisen, pero que antes, desde la Unidad de Inteligencia Financiera, y en PGR, áreas en las que ahora se ubican personas de su confianza, se trabaja en este caso intensamente desde hace dos meses.

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