MARCO ANTONIO LARA / “LA MOVILIDAD COMO DERECHO HUMANO”

POLÍTICA Y FICCIÓN

“Los derechos humanos se erigen como la expresión de necesidades básicas, defendibles frente al poder y otorgan a las personas un papel emancipador frente al Estado”

María José Añon Roig.

Desde que el crecimiento de la zona metropolitana de nuestro estado, se detonó al amparo de la llegada de la industria manufacturera, el tema de la movilidad y su acceso de forma eficiente comenzó a estar presente en los discursos de los gobernantes, mismo que por lo menos en las dos últimas administraciones estatales, se integro en los mensajes discursivos para obtener el voto de los electores, y mismo  que centró el debate entre los principales contendientes en ambos procesos electorales, es decir entre José Eduardo Calzada Rovirosa, y Manuel González Valle, y entre Roberto Loyola Verá y Francisco Domínguez Servien. En lo que a la movilidad se refiere  con Calzada Rovirosa nos queda claro que no resultó o por lo menos así lo declaró de forma triunfal Domínguez, al momento de dirigir su primer mensaje en un evento masivo, en aquella mañana del jueves primero de octubre del año dos mil quince, en donde determino la desaparición del sistema del transporte denominado por su antecesor como “Redq”, y en lo que nuestro gobernante actual se refiere, tal parece ser que de igual forma, será un resultado no logrado, o tal vez un rotundo fracaso al final de su sexenio. ¿Pero cuál es en realidad lo que nuestros mandatarios no han entendido de la movilidad?, lo que no han comprendido y no han materializado en políticas públicas, es la siguiente definición de derecho humano a la movilidad, entendido este como: “Toda persona tiene derecho a un tráfico ordenado y respetuoso con el medio ambiente y a moverse con facilidad por la ciudad metropolitana. Toda persona discapacitada  tiene derecho a que se facilite su movilidad y a la supresión de todas las barreras arquitectónicas”, conceptualización que se realizó en el año 2007 en México, en el marco, de la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos emergentes, y que es retomada en el Informe especial sobre el derecho a la movilidad en el Distrito Federal 2011-2012, elaborado la Comisión de Derechos Humanos, de la hoy Ciudad de México, continua señalado en el ya referido informe, que al ser identificada la movilidad como un derecho humano, debe abarcar elementos esenciales e interrelacionados entre sí, tales como disponibilidad, accesibilidad, y calidad entre otros, entendido la calidad como: “los diversos medios de transporte –vehículos o unidades utilizados–, la infraestructura vial y de apoyo –calles, vías, paradas, puntos de intercambio modal, etc.– y el espacio público deben ser adecuados; diseñados para permitir la movilidad en condiciones de igualdad y sin discriminación a todas las personas; producir el menor daño ambiental; ofrecer un espacio apropiado para las personas; y encontrarse en buen estado, con condiciones higiénicas y de seguridad, en mantenimiento regular”, esto, es tan solo partes medulares del derecho humano al que nos hemos referido en esta aportación, y no comprendido por los representantes populares; por muchas razones, entre ellas, la de privilegiar el negocio para unos cuantos a costa del ciudadano, al solapar y ser participes de mecanismos que permiten incrementar la tarifa pública, al impulsar desde la opacidad ejecución de obra pública dirigida a la movilidad sin un beneficio real para el usuario, es dotar de mayor jerarquía al dinero que al derecho humano a la movilidad.

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