LUTO EN LA MARIPOSA POR MARÍA DE LA LUZ

Cientos de familiares y amigos acudieron a la misa de cuerpo presente de María de la Luz de la Vega. FOTO: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN
Cientos de familiares y amigos acudieron a la misa de cuerpo presente de María de la Luz de la Vega. FOTO: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN

Tan buena como el pan de La Mariposa, así fue recordada este sábado la gerente de esa cafetería icónica de Querétaro, María de la Luz de la Vega, fallecida a los 88 años tras una vida de hacer el bien.

Así lo dijo el sacerdote oficiante en la misa de cuerpo presente, celebrada en el templo del Carmen, Flavio Chávez García. “Fue piedra vida de la Iglesia y organizó su vida desde la fe”.

Alegre, consentidora, amable y trabajadora la definió su sobrina la profesora María Teresa de la Vega Macías.

María de la Luz fue una de ocho hermanos: José, Lupita, Tere y Jesús, ya fallecidos, sobreviviéndole la madre Francisca Teresa, Pedro y Rosario.

Estos últimos y sus descendientes permanecen al frente de la cafetería más antigua y querida de la ciudad, creada por sus padres en 1940.

Devota, María de la Luz, acudía cotidianamente a los servicios religiosos, porque creció en la fe, advirtió el padre Flavio, cercano a la familia, hoy guardián del Templo de San Francisco, en Celaya Guanajuato, pero formado en Querétaro.

Fue una mujer valiosa para la Iglesia, luz resplandeciente y gran ciudadana, apuntó.

Por eso se llenó el templo del Carmen, en el Centro Histórico, durante la misa concelebrada por el padre Flavio junto con el guardián de San Antonio, José Luis Arellano y el de Santiago, Mauricio Ruiz Reséndiz.

La queretanidad estuvo representada en la misa de la señorita De la Vega, gerente de La Mariposa, tanto que el coro fue dirigido por el maestro Aurelio Olvera Montaño, recientemente dado por muerto y que ayer cantó a todo pulmón.

Se están yendo los queretanos de tradición, comentó Natalia Carrillo García, vecina de las calles de Morelos y contemporánea de María de la Luz, a quien todos los que la conocieron elogian como una magnífica mujer.

Tan buena como el pan de La Mariposa, cafetería que ayer estuvo cerrada, con un crespón de luto en sus puertas.

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN

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