LUIS NÚÑEZ SALINAS / LA PELEA QUE DIVIDIÓ A LOS QUERETANOS

LA APUESTA DE ECALA

La flamante oficina de presidencia, en Los Pinos, le daba la llegada a la avanzada del gobernador de Querétaro Manuel González Cosío Díaz —que, en sus años de estudiante de Química de la UNAM, demostró gran liderazgo siendo presidente de la sociedad de alumnos de la máxima casa de estudios— y el presidente que pensaba que iba a llegar al gobernador, saludó de mala gana a quienes de inmediato se pusieron de pie para darle noticias:

—El Sr Gobernador viene en camino Sr. presidente.

—¡Lo cité a él no a Ustedes!

Se dio la vuelta y regresó a su despacho.

A la llegada del químico Gobernador su avanzada le dijo que el presidente Adolfo López Mates estaba molesto:

—¡Ahorita lo contento al cabrón!

La reunión estaba programada para ver cuáles serían los procedimientos para capacitar a los obreros que comenzaban una larga estadía en el estado —por la llegada de grandes empresas a los recientes corredores industriales en Querétaro— y era de interés del gobierno federal que se crearan centros de adiestramientos y capacitación, con el fin de que las empresas no tuvieran que obtener mano de obra calificada que se traían principalmente del norte del país.

El ingreso del gobernador a la oficina del presidente no se contuvo más e ingresó Manuel González, solo que esta vez el guardia militar que custodiaba la oficina le dijo:

«solo entra Usted, sus lambiscones se quedan afuera»

El presidente ya tenía en sus manos el reporte de las empresas asentadas en el Estado de Querétaro, quienes las dirigían, de dónde salían las inversiones y cuáles serían los productos que ofertarían y a quien —todo un trabajo de inteligencia federal— así que no tenía problema alguno en designar qué hacer —después de recibir la federación y el propio estado más de ocho millones de dólares para infraestructura de parques industriales, por parte del banco interamericano de desarrollo—.

—Dime Manuel ¿quién va a capacitar a los obreros? las empresas exigen mano de obra calificada y enseñarles todo el proceso te llevará años ¿qué te parece si le vamos adelantado a este proceso?

—¡Diga Usted Sr. presidente!

—Tenemos en mente un centro de capacitación técnico industrial, en donde bajo un modelo de aprendizaje podremos adelantarnos a las exigencias de quienes comprarían las piezas a fabricar, Detroit es demasiado exigente para recibir las piezas, y si estos cabrones de los industriales no tienen la calidad, de nada sirve las grandes empresas y Monterrey nos puede comer el mandado.

—¿Un centro de capacitación? eso me costaría mucho tiempo armarlo.

—Para eso quería que vinieras ¡ya lo tengo! solo que necesito el terreno para que lo construyas, yo pondré todo el presupuesto y tu pagarás a los maestros, no es una universidad, de tal forma que recién salidos de la secundaria o sin secundaria, los obreros pueden calificarse y seguir las normas que los industriales ya tienen, por eso necesito que lo pongas frente a la Industria de Hierro, allá en tus tierras.

—Pero ese terreno pertenece a los Ruiz Obregón, los cocacoleros.

—Ya lo tengo apalabrado, así que solo es cuestión que te acerques con Roberto, me debe unos favores y quiero tomar ventaja.

—¡Así lo haré!

El primer CECATI en Querétaro es inaugurado en 1964, le correspondía el número 17, debido a que el los demás serían inaugurados a la misma vez, en otros estados industriales como Monterrey y estado de México y en la misma fecha: 18 de abril, como un signo de poderío del gobierno federal.

Así los siguientes inversionistas estarían seguros de contar con mano de obra capacitada, y cumplir la promesa de Manuel González de que el estado tendría lo necesario para el desarrollo de sus empresas.

Para CANACO nacional la apuesta de que Querétaro sea reconocido como un centro de atracción de inversión en 1965, es un aliciente para lograr colocar empresas importantes afuera de la zona metropolitana de la ciudad de México, debido a que se ahorrarían con el envío de piezas al norte, aproximadamente 3 horas por viaje.

No fue suficiente la promesa del CECATI de capacitar a los obreros, se requerían ingenieros y profesionistas especializados, así que la promesa del gobernador del estado podía caerse, y eso no lo iba a permitir, así que visitó al recién presidente Díaz Ordaz para que le diera instrucciones dos ideas que se le venían a la mente:

«que llegara la UNAM a Querétaro o atraer al Tecnológico Regional, una institución especializada en ingenieros»

Hizo su cita y le atendió el propio presidente, quien ya tenía varios asuntos pendientes con el estado de Querétaro y nadie aún le había informado la situación.

—Sr. presidente vengo a rendirle el informe de Querétaro.

—Pues vienes tarde Químico, no sé nada y te tengo a tiro de piedra.

Le informó acerca de las empresas en el estado, el futuro industrial que se vendría, el aumento de las inversiones y de empresas que prometen llegar, pero solo si se tuviera un lugar de estudios para preparar a ingenieros, un tecnológico en sí.

—¿Quieres que autorice un tecnológico de región en Querétaro?

—Sí Sr. presidente, nos ayudaría en mucho para lograr cerrar los contratos a nivel internacional de atraer empresas.

—¿Tienes universidad en el Estado no?

—Sí la Universidad de Querétaro, con presupuesto estatal claro, no me alcanza a cubrir los requerimientos de los industriales.

—Entonces dirígete con Rosendo Ortiz, quien es el encargado de tecnológicos a nivel nacional, y el te dará instrucciones, pero no olvides que ustedes ponen todo, el terreno, la construcción y yo solo te daré los registros y los sueldos de los maestros.

El gobernador Manuel González instruyó a Hipólito Ruiz Ramos, ingeniero, para que lograra hacer las gestiones y que el estado contara con un Tecnológico Regional, mismo que a su vez estaba peleado por Celaya, Irapuato y León.

Pero el presidente Díaz Ordaz decidió fuera Querétaro por acoplarse al plan nacional de desarrollo industrial del propio gobierno federal, que marcaba al estado como prioridad, y las inversiones del BID que ya eran cobradas —varios años— a los habitantes del estado por concepto de “alumbrado público”

Así nace el Tecnológico Regional de Querétaro con las carreras de Técnico Industrial, Técnico Ingeniero Industrial con especialidad en electricidad, mecánica y química, y la carrera de Auxiliar Técnico, en 1966.

De inmediato el rector de la UAQ Hugo Gutiérrez Vega alzó la voz en contra de la apertura del Tec Regional —como se le conoció durante décadas— y solicitó una cita con el gobernador Manuel González, la cual por meses se le aplazó, debido a la agenda.

Cuando se le concedió la audiencia, el tono ya era menos enfático y quedaron en excelentes términos, siempre y cuando el Tec no ofertara las carreras mismas que la UAQ, así que en este acuerdo entre las instituciones la UAQ decide cerrar la carrera de Ingeniero Industrial bajo la premisa del rector Hugo Gutiérrez:

«ninguna institución en Querétaro por encima de otra, ni ofertando carreras que otra tenga, en estilo de la ética y la pronunciación de la concordia de coexistir»

Esto fue aplaudido por el primer director del Tecnológico Regional Ing. Rodolfo Vera Zapata, el Director General de Enseñanza Tecnológica Federal Dr Héctor Mayagoitia Domínguez dejando un clima sano de interacción entre ambas instituciones.

Cabe señalar que el gobernador Manuel González Cosío presionó a la UAQ para que saliera el rector fundador Fernando Díaz Ramírez —años antes— y colocó al entonces asesor jurídico de Purina —empresa dedicada a alimentos para mascotas— el Lic. Alberto Macedo Rivas, quien había sido también director académico de la propia institución universitaria.

Con esto se logró un monto histórico para la UAQ con un subsidio por parte del estado y otro por la federación, juntándolos, se obtuvieron 2 630 000 pesos —cifra histórica para aquellos años—.

La orden del gobernador fue que Macedo alineara a la UAQ al plan nacional de desarrollo industrial, pero el consejo universitario —de visión social— no encontraban que la universidad coincidiera en un tenor capitalista, así que Macedo estuvo al tanto de pasar informes al gobernador con cautela.

Sin más el Lic Macedo se atrevió a abrir la carrera de técnico en contabilidad, que establecía la oportunidad de que la UAQ fuera la punta de lanza en las carreras económico-administrativas, dejando claro que esto representaba una afrenta al consejo universitario, un beneficio al gobernador y como diría después Bernardo Quintana:

«Es la jugada más inteligente que hizo el rector Macedo, debido a que esto les dio certeza a las industrias de contar con los mejores contadores de la región»

La preocupación de la UAQ no paraba en lo que a carreras se establecía, a la llegada del rector Hugo Gutiérrez fue sensible en establecer dos criterios laborales: la psicología del trabajo y las jornadas que deberían existir en el estado, creciente en industrial.

Funda la carrera de Psicología y establece como obligatorio que los docentes tengan un salario de Maestros de Tiempo Completo, y dejó claro que sería la única acción para realizar, en lo concerniente a apoyar el plan nacional del desarrollo

A partir de ese momento, el rector marcó a la UAQ netamente humanista, poniendo atención a los eventos culturales, artísticos, literarios y de salud, por ello hace las gestiones para lograr aperturar la carrera de Medicina —algunos dicen que presionado por su gran amigo el Dr. Sergio Núñez Olguín, quien había tenido que salir del estado para estudiar medicina en la UNAM—.

Recordemos que Agapito Pozo Balbás regresó el patio barroco al templo de Santiago Apóstol, debido a que hasta 1945 había sido del Colegio Civil, lo que buscaba Hugo Gutiérrez era que se lo regresaran, a la ahora UAQ, como parte de que el gobernador lo otorgó como “préstamo”

Se enfrentaron en una pelea de discursos el rector Hugo Gutiérrez —acusado de comunista, hereje y ateo por el párroco Monroy— y la sociedad queretana, que se dividió en dos, unos a favor de que regresaran el patio barroco a la UAQ y otros que se quedara a disposición de la diócesis.

Para evitar que el problema escalara a una confrontación física entre fieles y universitarios, a escondidas y abriendo un boquete en una de las puertas del patio barroco —y pasando por ahí el subjefe de hacienda federal y el secretario de obras públicas del estado y el propio rector Hugo Gutiérrez — se hace entrega del patio a la UAQ.

Y al párroco Monroy se le hace saber por medio de un escrito de Monumentos Nacionales que se devuelve el acervo arquitectónico a la UAQ, a lo que el párroco se desmaya.

Debió haber sido desgastante esta parte en la vida del rector de la UAQ debido a que al culminar esta etapa renuncia al puesto y en su lugar llega Enrique Rabell Trejo, como nuevo rector, las promesas de mejores subsidios para la universidad —habiendo suspicacia de que el gobierno federal no quería dar presupuesto a la UAQ por no alinearse al plan nacional de desarrollo— le daría hasta aproximadamente 1971 la oportunidad de crecer.

Gracias a las gestiones de Bernardo Quintana y donando los terrenos del cerro de las campanas —sin incluir un terreno en la punta— se logran tener los espacios suficientes para que se construya la Ciudad Universitaria de la UAQ y sacar a la universidad de sus construcciones antiguas del centro de la ciudad.

En toda ocasión presionando Bernardo Quintana a la UAQ — de varias formas y nunca condicionando— de que se alineen al Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno Federal.

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