Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

Reflexión de lo sucedido en 2018

En estas fechas estimado lector, en donde nos hemos propuesto dar por terminado los ciclos, y en los cuales, al pasar de las horas, nos adentramos en la reflexión de las pequeñas cosas que nos sucedieron, y parar en aquellas que nos cambiaron el año, en la medida de darles la justa dimensión.

Ya hemos platicado varias veces en este espacio, acerca de considerar la perspectiva de nuestras vidas, desde tres grandes y lustrosas ideas: la científica, la filosófica y la teológica –no importa el orden-

La perspectiva científica, es aquella en donde la metodología y las ciencias, nutren nuestro pensamiento hacia la realidad que vivimos, un forma de ver bajo la lupa de la causa y la consecuencia, fuera desde la manera biológica – inamovible- fuera la causa de la observación y al final – la mayoría de las veces- tomamos una conclusión de lo ya hecho-

Cuando Usted se enferma amigo lector, y va al servicio médico, está haciendo uso de la perspectiva científica, buscando el origen de lo que le afecta, y haciendo caso a los tratamientos, sin lugar a dudas vendrá la mejora, la recuperación.

La perspectiva filosófica de la vida, es cuando nuestro pensamiento lo acercamos hacia lo que ya algún escritor – el que Usted guste- permea nuestra vida.

¡algunas personas lo hacen sin darse cuenta! piensan y dicen cosas como Descartes: primero me fijo y luego lo hago,  o como Freud: quisiera ser una flor sin emociones ni instinto…

Si alguna abuela o papá marca a la familia con frases – aunque usted no lo crea- está teniendo una perspectiva filosófica de la vida, porque recrea el pensamiento de alguien más – esté con nosotros o no- ¡pero se vive una perspectiva!

Cuando hablamos de la perspectiva teológica, que está profundamente ligada a nuestras creencias – en veces de raíz- estamos ante la presencia de la religiosidad de la personas, de su Fe y de cuanto en la vida pasa bajo esta verdad.

Las creencias de la personas – a diferencia de las científicas y filosóficas que se aprenden- son desde que nacemos – o antes, cuando se anuncia que se está embarazada- son las raíces que inclusive como pueblos nos diferencian.

La Fe es la que nos da la vida, la perspectiva de la esperanza nace de la propia fe,  el caminar todos los días con la creencia que mejoraremos en la salud, es fe – aunque ya haya intervenido la ciencia-

¿hacia dónde vamos? se preguntan algunos, ¿porqué nos pasó esto? otros más lo hacen, ¡busquemos una segunda opinión! los más científicos.

¡en este tiempo de reflexión del fin de año pongamos atención a la perspectiva que nos regaló este año!

¿vemos al año que pasó bajo la mirada penetrante de la ciencia? ¿o somos más filosóficos en lo que ocurrió?… ¿tal vez nos hemos hechos más creyentes?

¿se puede tener las tres perspectivas a la misma vez de un mismo evento? ¡sí claro!

Lo importante es ¿dónde ponemos nuestro corazón?

Si Usted amable lector pone su corazón en la ciencia, será un estricto vigilante de la perspectiva de que “todo tiene una causa y una consecuencia”  ¿cómo le fue este año? ¡todo digamos  muy biológico!

Si por otro lado se me vuelve filosófico en lo ocurrido este año, tendrá la oportunidad de saber que hubo a lo largo de los siglos, quien se preocupó exactamente por lo que usted lo está haciendo, ¡irónico tal vez! pero cierto.

¿la recomendación de un servidor? ¡ver la perspectiva de la vida bajo el corazón puesto en la teología! en las creencias que nos heredaron nuestros padres… ¡en nuestra religión!

¡y no deseamos que estudie la teología a fondo! – que ya lo hizo al hacer su primera comunión con la lectura del catecismo, si católico fuera- ¿está su corazón en lo que cree?

¡déjeme le doy alguna explicación! – creo se merece por este fin de año.

Para los católicos el fin de año representa una nueva oportunidad – creo que para los ateos también- pero con la diferencia que nos llenamos de la esperanza de una nueva oportunidad de la opción de comenzar un nuevo ciclo- aunque en este año hubo quien no llegó a culminarlo-

Los católicos hacemos un examen de conciencia acerca del año que terminó, e invitamos a los demás a hacerlo.

Desde lo más básico: ¿qué tal me porté?, hasta lo más complicado: ¿qué cambios tuve y cómo los acepté? nuestro año se construyó de lo que vivimos y de las pruebas que Dios nos puso.

¡sí! los católicos nos sabemos acompañados, ¡no vamos solos!

El año se termina y con ello lo que vivimos nos hace ver la vida desde una perspectiva mejor.

¡existe quien se pasa el año completo preocupado por lo que vendrá! y no vive su presente.

¡otros más! esperan con cautela un golpe de suerte de la vida y que los saque de pobres ¡sin darse cuenta que su riqueza radica en sus propias habilidades y virtudes! para saberse útiles en la construcción de nuestra sociedad.

¿quién espera con esfuerzo y trabajo que el año que entra sea mejor que el que se está terminando? ¡gracias a su tenacidad y creatividad! entonces está bajo un perspectiva de proponer y no esperar.

¡amigo lector! infinidad de personas piensan que por arte de magia el año que entra será mejor, pero no desean trabajar, no desean esforzarse, no desean realizar un empeño más…

¡la vida no es así! y tampoco nos pondremos regañones a estas alturas.

Pero sí deseamos que el año que entra, esté lleno de retos y de camino sinuoso, porque es el que nos hace mejores personas, aquellos que viven en la expectativa de que el año que entra será mejor, debe saberse agraciado con un sin fin de retos… ¡porque solo así logramos ser mejores personas!

A un servidor, que logramos descubrir algunas cosas de la historia de México, en sencillos y sostenidos relatos de lo que haya sucedido, bajo una perspectiva histórica, nos hicieron el favor de preguntarnos, en una cena de esas decembrinas:

¿ha existido algo similar a López Obrador en la historia de México?

¡las personas de la mesa se quedaron expectantes! ¡como si un servidor fuera a dar una explicación que aminorara sus preocupaciones… y muy valiente le dije:

En la historia reciente de México han existido infinidad de políticas populistas, en las cuales, en ocasiones hemos salido victoriosos y otras tantas más ¡en la ruina!

El mundo en este momento ha dejado de ser el mismo, ¡a tan solo hace unos 5 años!

Y les reviré bajo la perspectiva de contestar una pregunta con otra pregunta – algo socrático- ¿qué hacemos nosotros como parte de la toma de decisiones que nos toca?

¿en nuestra familia hemos inculcado no solo los valores morales sino aquellos que tienen que ver con ahorrar, fomentar el trabajo en equipo y hacernos responsables de nuestros actos?

Sin el afán de ser insistente – les dije para parecer interesado en sus preocupaciones- ¿nos seguimos pasando el alto del semáforo?

El año que comienza estará lleno de retos, dejaremos a un lado las preocupaciones y nos pondremos a trabajar, a hacer lo que nos toca hacer y todo marchará en perspectiva segura de tener resultados de trabajar arduamente.

¡por ello escribir un mensaje de año nuevo es complicado!

Porque debemos dejar claro una cosa…

¿estamos dispuestos a cambiar y ser mejores el año que entra? ¿o seremos los mismos y resolveremos las cosas de la misma manera para tener los mismos resultados?

¡vaya que reto el que viene!

Deseo agradecer en esta participación, los correos y los mensajes personales acerca de las entregas semanales de este año que culmina – a quienes me hacen el favor de leerme- agradezco al Periódico de Querétaro el Plaza de Armas, por dejarme continuar en esta exploración de la narrativa y que han permitido que exponga a mis lectores, una perspectiva de los hechos que nos preceden.

¡un feliz año nuevo lleno de retos que nos hagan crecer!

Y aquí seguimos… ¡al pie del cañón!

p.d. ¡Que Dios nos bendiga a todos!

Comentarios

Comentarios