Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

El Maestro Leopoldo Solís Manjarrez

En la facultad de Economía de la UNAM, uno de los maestros de mayor impacto era el ya en años Leopoldo Solís Manjarrez, un acreditado docente -que recién llegaba de su maestría en Yale- vestía finos casimires, corbatas de colores y lustrosos calzados negros – nunca de otro tono- y estaba platicando en la sala de docentes, con otro acreditado economista, Francisco Gil Díaz, un egresado del ITAM y con doctorado en Chicago, la visita del último era para un caso en particular.

Cuando Ernesto Zedillo Ponce de León, fue estudiante de Polo Solís, había sido catalogado como el mejor de su carrera, inclusive participó en proyectos de análisis económicos, para establecer estrategias de control de la deuda externa, así como de tajo, lograr pagarla.

Carlos Salinas, Jaime Serra Puche, Manuel Camacho y Zedillo – siendo estudiantes- los trasladó Polo a la Secretaria de Presidencia, que después se llamaría Programación y Presupuesto, y en ese lugar se gestaron los grandes acuerdos de las nuevas políticas económicas, así como el lograr implementarlas, en contra de un sistema populista y paternalista… ¡las políticas del PRI!

Es en este mismo tiempo, que Zedillo logra fama en Estados Unidos, por publicar una serie de ensayos y libros, acerca de la economía de México y las nuevas líneas de la internacionalización – globalización- para lograr salir de las deudas recurrentes, no solo cíclicas, sino brutales.

El joven Zedillo sabía muy bien como sacar una economía debilitada, en crisis, había estudiado su doctorado en ese tema y varios más… ¡llegaría el momento de ponerlo a prueba!

Tomando una cajetilla de largos Raleigh – de esos blancos llamados “cien”- y pegándose en la palma de su mano – que para apretar el tabaco- Polo Solís le extendió la mano para ofrecerle a Paco Gil uno de estos, quien rechazó, debido a que fumaba delicados… ¡sí!, ¡tanto dinero y fumar delicados…¡- pensó Polo.

-¡Dime Paco! ¿crees que saldremos de este atorón? – refiriéndose a la crisis llamada del Tequila, que llevó a la ruina a México en diciembre de 1994.

-¡difícil no está! Ernesto es un experto en esto, lo que preocupa son los levantamientos zapatistas y la falta de dureza de la mano del gobierno por no hacer nada.

Polo aspiró fuertemente su Raleigh largo y pulcramente blanco, dando una entonada bocanada, y al expulsar el humo, hizo una dona, a la cual atravesó con su otra mano – como un chiquillo- demostrando que no era solo el vicio, sino un verdadero y suculento manjar de la planta de Virginia.

-¡mira Paco la situación es grave!, vamos a tener que buscar a toda costa a los inversionistas en el mundo, no importa cuáles, y les invitaremos a que vuelvan a confiar en nuestro país, para lograr reestablecer las cadenas de producción.

-¿y si no quieren venir los inversionistas?

-¡a pedir dinero a los gringos…! ¡no hay otra!

La plática se vio interrumpida cuando llegó Zedillo -a dar las clases de las siete de la mañana, a la facultad de economía de la UNAM- siendo su escolta quien les avisó con los ojos que ya estaba el presidente.

¡inmediatamente apagaron su cigarro no sin antes darles otra fumada!…

-¡vamos si hasta allá huele!… ya les he dicho que no apaguen sus cigarros ¡no fumo! pero me gusta el olor a tabaco, me recuerda a mi padre.

China, departamento de comercio exterior 1 de julio de 1997.

Cuando le avisaron al primer ministro de China Vincent C. Siew de la devaluación de la moneda Bath, de Tailandia, que había llevado a la banca rota al país, fueron precavidos con la información.

-¡si damos a conocer esta noticita, el mundo entero desconfiará de nuestra economía!

-¡pero el Fondo Monetario Internacional nos podría ayudar…!

-¡no creo! no pertenecemos a la Organización Mundial del Comercio…¡primero debemos saber que pasó!

Los inversionistas vieron que Tailandia tenía grandes rendimientos, hasta del 100 % de ganancias en sus inversiones, debido a la confianza alta del consumidor ¡pero se dejaron llevar! observaron que los préstamos podían ser solventados por gran parte de la población y accedieron a un mercado que no reaccionaría.

¡prestarle dinero a quienes no pueden pagar!

Se hicieron préstamos para vivienda, comercios e infinidad de créditos perdidos para incentivar a los microempresarios, realizando estudios ¡parecieran las ganancias para los apetitosos inversionistas serían formidables.

¡la economía colapsó! y desencadenó una de las crisis más fuertes del mundo contemporáneo, la caída económica de Asia, que incluía a la poderosa China, en 1997.

¡Era la oportunidad del presidente Zedillo de volver los ojos financieros mundiales a México!

En enero de 1997, había pagado Zedillo a Clinton en su totalidad – 3 500 millones de dólares- la deuda extraordinaria que se había generado por la crisis de 1994, dejando a México en un balance cómodo de la deuda mayor.

Palacio de Gobierno Federal, reunión de gabinete, mayo de 1998.

Para la llegada del informe de la situación económica, el primer cuadro del presidente Zedillo, estaba plagado de académicos, y sorpresivamente, algunos de ellos miembros directos al PAN, cosa que al PRI no le parecía de su agrado.

El periodo presidencial comenzó con un déficit en la balanza comercial, debíamos 18,464 millones de dólares, por haber “sostenido” un tipo cambiario durante el sexenio de Salinas, y al liberarlo, se soltó la fuerza económica… informaba Miguel Mancera.

Y continuaba…

El siguiente año el dólar costaba 43.52% más, de lo previsto, se dejaron de importas varios productos, por caros, y quienes ganaron fueron los exportadores, porque obtenían mejores ganancias, porque salieron con precios más baratos al mercado mundial.

-¡continua!- le indicaba Zedillo.

Para el año pasado, el dólar solo subió 2.96%, que permitió un balance cordial con los mercados… y recuperamos 623 millones de dólares, dejando el déficit, atrás.

-¿entonces Mancera? ¿qué sigue? – increpó el presidente.

Continuar así y hacer uso del Tratado de Libre Comercio y explorar a las franquicias, que son negocios que incentivan las cadenas de producción… pero que tienen un problema serio… ocasionan obesidad…

-¡los ponemos a hacer ejercicio- recalcaba Zedillo.

Si logramos que esto avance, para el próximo año podemos tener un crecimiento del 14.17%, si logramos cerrar estas cadenas y certificar a los proveedores de estas marcas.

-¿me hablas de un México con centros comerciales? ¿marcas internacionales, cafés de los norteamericanos, restaurantes y todo un esquema de producto final?

-¡así es presidente! con sus respectivas diferencias.

-¡pues adelante! no se diga más.

A partir de 1998, Ernesto Zedillo Ponce de León, logró lo que nadie había podido en un tiempo récord ¡estabilizar al país económicamente! aplicando justo, lo que le había hecho famoso en Norteamérica, sus libros y ensayos acerca de cómo recuperar un país en quiebra.

¡y prosiguió el crecimiento!

La industria creció de 1998 a 1999, 6.6%, la construcción 4.6%, la industria manufactura 4.7% y así todos los sectores internos y externos.

Exportaciones 6.4%, importaciones 14%, la deuda pública la bajó a 27.7% y la inversión extranjera la elevó a 57 mil millones de dólares…

¡todo esto gracias a la globalización! y a los que estaban en su contra, por estas políticas, los bautizó como antiglobalifóbicos.

2 de julio de 2000

La contienda para presidente de la república estaba al calor y marcha.

Por un lado, las televisoras le daban una “equidad” de participación a todos los candidatos, pero de quienes más se sabía era de Labastida y de Fox.

¡hasta Juanga le cantó a Labastida a favor!… bajo sospecha de que le perdonaran algunos impuestos.

Labastida que representaba el tapado del PRI y por Fox, que era el cambio, la nueva ruta, el nuevo rumbo de México.

Salieron a votar los mexicanos en la segunda más concurrida participación de la ciudadanía, con un 71 % aproximado del total del padrón electoral.

En la sede el PRI, a Francisco Labastida le indicaban sus equipos de campaña que ya saliera a dar un discurso para proclamarse ganador… pero cauto, el candidato, esperaba instrucciones de presidencia.

Presidencia de la República, despacho del Dr. Ernesto Zedillo, 2 de julio de 2000, 10:31 pm.

Al sonar el teléfono, el asistente de Zedillo tomó la llamada, ¡era nuevamente Labastida! ante la insistencia de qué noticias había.

Zedillo con un gesto le indicaba a su asistente, que le dijera que no sabía nada.

-¡sr Labastida que aún no hay noticias!

Por otra línea, Zedillo le indicaba a Emilio Azcárraga que no diera televisión abierta a Labastida hasta que él le indicara, y que por favor estuviera todo enfocado al mensaje del propio Zedillo.

-¡así lo haremos presidente!

10:34 pm, presidencia.

¡vuelve a sonar el teléfono! ¡era Labastida!

¡no le tomaron la llamada!

10:48 pm, presidencia.

¡nuevamente Labastida!

Pero esta vez, lo bloquearon

11:06 pm, presidencia.

¡Le avisan a Zedillo que Labastida desea dar madruguete y proclamarse ganador de la contienda!

11:08 pm, presidencia.

-¡voy al aire!- indica el presidente.

11:09 pm, sede del PRI.

Labastida se levanta de su asiento, y hace el gesto de que se autoproclamará ganador de las elecciones… ¡el auditorio completo le ovacionaba…! se arregla el saco… su equipo le enfoca bien en señal, el floor manager le da el conteo… al aire en 5… 4… 3…

¡pero entra la señal de presidencia a nivel nacional! ¡Zedillo a cuadro!

-¡El próximo presidente de la república, será el licenciado Vicente Fox Quezada!

Cuando terminó el mensaje, Zedillo le marcó a Azcárraga…

-¡ahora sí dale Emilio aire a Labastida!…

¡y rio!

¿Qué me cuentas a mí que se tu historia?

Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

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