Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

¡Fuego en San Cristóbal!

Uno de los momentos de mayor incertidumbre fue el ver a tantos indígenas fallecidos con armas de madera -talladas eso sí, con lujo de detalle- pero que les daban a los militares un sin sabor, debido a que consideraron – de inicio- que las armas eran de grueso calibre… ¡no al menos para los indígenas que defendieron las ciudades!

¡los de la selva estaban fuertemente armados!

-Aquí halcón de jade a móviles de plaza… ¡contesten!

-¡aquí líder jade…! el enemigo está controlado y a los alrededores de la selva observamos caídos guerrilleros, algunos que han sobrevivido tienen acentos guatemaltecos y nicaragüenses… ¡no son todos mexicanos!

-¡prosiga con la inspección! ¡capturen y entrevisten!

La patrulla de “humys” que rodeaban los sitios del primer ataque, iban hasta cierto punto confiados ¡pero alertas! de que en la espesa selva aún había guerrilleros que replegaron los embates de los pumas.

Al ir por los caminos de la selva se detonaron las alarmas de ataque y de inmediato regresaron por el camino hacia San Cristóbal de las Casas…

-¡fuego en el cuartel de San Cristóbal!

Informaba comunicaciones a las patrullas de circunscripción.

¡la velocidad era extrema! a pesar de que no son unidades de velocidad, los “humys” alcanzaban fuerza en terreno por sus condiciones… ¡los artilleros y equipos de reconocimiento se tomaban con fuerza de donde pudieran para no caerse!

¡un grupo perfectamente armado con fusiles FN FAL de manufactura Belga ingresó a la XXXI zona militar!

¡más de trescientos del EZLN! ¡corrían entre las murallas y los campos de entrenamiento! agazapados y disparando de vez en cuando a los vigías que sostenían el cuartel, todos uniformados de guerrilla y bien adiestrados, así como manchas blancas y azules en sus uniformes… ¡distintivos!

Cuando llegaron loa “humys” – ¡más de veinte! fueron recibidos a disparos de los rifles semiautomáticos checoslovacos.

-¡informen halcones de la situación!

-¡metralla y disparos por toda partes!

-¡tratan de asaltar la plaza!

-¡sostengan la plaza…! ¡va el apoyo!

Cuando los vehículos, desde diferentes patrullajes, venían desplazados a toda velocidad… ¡minas explotaron en el camino y volcaron a más de la mitad de los “humys”!

¡varios efectivos perdieron la vida en la maniobra…!

-¡móviles de patrullas alfa y centauros fueron repelidos…! ¡hay caídos!

Desde el fondo del horizonte de San Cristóbal, una hermosa ciudad colonial rodeada por la maleza de la selva chiapaneca, 957 240 hectáreas de un inexplorable y espesa naturalidad, y más de doscientos mil indígenas que rodean esta ciudad, repartidos en diferentes poblaciones y comunidades… ¡ahora estaban armados!… y lo que más peligro daba a comandancia suprema del ejército nacional, era la situación de tenerlos organizados… ¡y con rango!

La toma de la zona militar de San Cristóbal fue inminente el 8 de enero de 1994; después de haber tomado Rancho Nuevo el EZLN el 4 del mismo mes, la comandancia suprema del mando militar nacional envía a las patrullas de inteligencia a dar un repaso a todas las zonas en conflicto, ¡perder San Cristóbal! es el bastión más importante en la estrategia de tomar toda la zona selvática.

Un avión monoplaza Pilatus PC-7, piloteado por el experto de aviación mejor entrenado en ese momento: ojo de jaguar – nombre clave- arremete contra la base de San Cristóbal con misiles de manufactura norteamericana – aunque el avión es de diseño suizo y tenía estrictamente prohibido México utilizarlo como avión de combate, ¡porque era solo de entrenamiento!…

El FZ 22 – su clave de vuelo- piloteado por ojo de jaguar, hacia maniobras para evadir los antiaéreos que salían de la selva, y así lograr establecer las coordenadas del punto del enemigo…

Las fotografías que enviaba el satélite Morelos I a comando militar nacional permitían establecer bien la ubicación, y cerca del golfo de México, misiles de teledirección y termo dirigidos, salían de las bases militares secretas, hacia los destinos perfectamente coordinados… ¡dando en el blanco!

¡los guerrilleros quedaron absortos al poderío y las maniobras del Pilatus FZ 22 y la rapidez del contraataque!

¡un comando antiaéreo del EZLN tuvo en tiro al Pilatus FZ 22… lo midieron… observaron sus maniobras…! ¡y le dispararon!

¡ojo de jaguar observó la línea de nube que dejó el misil que venía directo hacia él… había salido del corazón de la selva, también llamada: el desierto de la soledad… ¡en un suspiro recordó a sus hijos!… ¡no se inmutó y lanzó el último misil dirigido a la base de armamentos del EZLN…!

-¡disparo misil de línea al blanco…

Fue el último mensaje -del piloto- con torre de base de control de la fuerza aérea mexicana.

-¡derribaron al Pilatus! ¡el piloto no pudo activar la eyección!… ¡perdió la vida!

Informaba torre de control a comando uno.

-Pero destruyó más del ¡45% del armamento de grueso calibre del ejército de liberación!… cambio.

¡los vítores no se dejaron de escuchar!

El teléfono del cuarto 14, del Hotel Ejecutivo de Culiacán, Sinaloa, ¡sonaba demasiado fuerte!… ¡no solo despertó al candidato!, sino que los vecinos del cuarto contiguo le pegaron a la pared para que lo contestara rápido:

-¡ya voy!… ¡ya voy…!

¡El cuarto más que de lujo pareciera de camino!

Un hediondo baño a orines, una cama ¡limpia sí!, pero la alfombra manchada, como si fuera el lugar de fiestas clandestinas, un pequeño buró de color blanco perlado, un clóset grande de color claro ya roído por el uso, y una televisión de pantalla grande, le daban al lugar un sabor a hotelucho gringo, de película barata.

-¡bueno…! ¿quién madres habla a esta hora?

-¿el señor Colosio?

-¡sí cabrón! ¿eres tú Alejandro?… ¿ya es la hora?

-¡le pedimos de la manera más atenta que decline de ser presidente…! ¡o se va a arrepentir…!

-¿pero que chingados?… ¡bueno!… ¡bueno!… ¡puta madre!

¡de inmediato el candidato se paró, se dio un baño y bajó al desayunador! ya lo esperaban Ernesto Zedillo -un académico y ex secretario de programación y presupuesto del presidente actual, el único que también había renunciado a su cargo, para dirigir la campaña- así como su escolta personal.

-¡buenos días Donaldo!

-¡buenos días Ernesto…! ¡otra vez el cabrón del teléfono!

-¿cuántas van?

-¡como seis llamadas!

-¡no hagas caso!

Se sentaron a desayunar, mientras que Donaldo leía las páginas de los periódicos nacionales.

-¿a que hora partimos a Tijuana?

-¡en unos minutos candidato!

-¡bien!, me da tiempo de afinar el discurso!

Lomas Taurinas -una barranca demasiado cerca de la frontera con los gringos- es uno de los barrios mas populares de Tijuana, y tal vez, ¡el nido de delincuencia y picaderos más famoso del país! así como el de trata de mujeres y niños.

Esperaba con ansiedad, al primer candidato a la presidencia, que no venía de una escuela pública, que tenía estudios avanzados a sus similares, y contaba con las cartas credenciales, para lograr un México de transformación y cambios, que la gente anhelaba.

Con su lema ¡veo un México con hambre de justicia! tenía en la bolsa a los electores, a los medios de comunicación nacionales y a ¡todo el campo internacional! que deseaban lo mejor, para estas tierras aztecas, de gran historia y de saqueos políticos contantes.

En una fonda mal limpiada, un joven llamado Mario, de complexión normal y con un alto sentido de fanatismo interior, hacia lograr, un mejor México a punta de golpes y violencia -porque así fue enseñado- recibía las órdenes de un par, que, a primera vista, ¡parecían los famosos judiciales!

Pantalones de mezclilla cafés, camisas de estampados de fuego rojo y azul, lentes oscuros, unas cadenas de oro con sus nombres inscritos en diamantes ¡una en cada mano! unos anillos con un escorpión, y un centenario colgado en el cuello… ¡donde les faltaban dientes, los suplían de oro!

¡aún olían a la fiesta anterior y no precisamente solo a wiski…!

Le dieron las indicaciones a Mario, quien esperaba nervioso las instrucciones.

Cuando se retiraron el par de malandros -a la señora de la fonda- le regalaron unos fajos de dólares de a cien.

-¡arregla esta pocilga!… ¡nos vas a enfermar!

¡La señora les mentó la madre cuando se dieron la vuelta! Cuando la camioneta que llevaba al herido candidato, hacia el hospital – que ya se había marcado ruta para sacarlo de México- un grupo del grupo táctico de la policía de Tijuana, les hizo el alto…

-¿qué traen allí?

-¡quítate cabrón! ¡traemos un herido!…

-¡acredítense…!

A la vez que el grupo táctico les mostraron las armas de grueso calibre, unos apuntado a los escoltas, y otros hacia las llantas de la lujosa camioneta…

-¡déjense de pendejadas!… ¡den paso! ¡qué vamos con el candidato herido!

-¡deja pido autorización…!

¡Ya el candidato en ese tiempo era difícil que aún siguiera con vida…!

¡los escoltas se desesperaban y se miraban entre sí!…

¿Qué me cuentas a mí que se tu historia?

Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

Comentarios

Comentarios