Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

El apoyo del General Cárdenas a España

Estamos en España de 1936, en específico el mes de mayo, el presidente Manuel Azaña Díaz, quien era amigo del General Lázaro Cárdenas, funda el partido de izquierda Frente Popular, que, gracias a una coalición de partidos socialistas, logra ganar las elecciones democráticas en aquel país.

España venía de una etapa de corrupción inimaginable, ocasionada por el antecesor Lerroux.

Un grupo de generales asentados en Marruecos, se logran hacer de hombres, municiones y servicios militares de inteligencia, y los dirige el General Francisco Franco Bahamonde, quienes conspiraban con hacer un levantamiento nacional, para evitar que los socialistas llegaran al poder.

Así, en julio de 1936, en las Islas Canarias, Melilla -Norte de África-, el estrecho de Gibraltar, Sevilla, Andalucía, Castilla, Galicia, País Vasco, Rioja, y varios territorios más, caen en el golpe de estado, pero no cae Madrid.

Madrid fue resguardada por obreros y campesinos, que fieles a la tendencia comunista internacional defendieron la ciudad, punto neurálgico de España y al soportar los embates, comenzó lo que la historia llamará: Guerra Civil Española.

Que duró de 1936 a 1939, con el triunfo de Franco, que le daría a España 36 años de fuerza bajo un régimen militar, hasta la muerte del propio general en 1975, ocasión que devolvería el poder a la monarquía, al Rey Juan Carlos, quien una vez vuelto a coronarse, restablece la democracia.

En aquellos años Estados Unidos estaba molesto por el tráfico de armas que se suscitaba en España, durante la guerra civil, y logró un embargo internacional, que le permitiera solo a los gringos, vender estas armas al país ibérico.

Molesto el republicano John Q. Tilson, egresado de Yale y contraparte de México, acusó en un discurso ante el propio Roosevelt, del apoyo que otorgaba Cárdenas al presidente socialista de España Azaña, es Washington de 1937.

Cárdenas por su parte ya en comienzos de la guerra civil española, le había mandado al presidente Azaña, veinte mil fusiles Mauser de 7 mm y veinte millones de cartuchos para la misma arma, vía Veracruz.

Los gringos se molestan y ante la solicitud del propio Cárdenas de que le vendieran más armas a México, para luego vendérselas al gobierno socialista de España – cosa que parece los gringos no sabían- le responde Washington que no es posible vendérselas.

Las habilidades del entonces embajador español ante México, Félix Gordón Ordás, logra que una pequeña empresa mexicana comprara aviones a los gringos, y nuestro país le revendiera a los ibéricos sin problema alguno.

Otra vez Tilson, acusa al gobierno de Cárdenas – chismoso-  ante Roosvelt de la venta, y se genera una fricción entre los dos países, así que el presidente manda un aviso a nuestro general Lázaro, de que no volviera a hacer esta jugada o de lo contrario tendría que finiquitar los tratados comerciales entre nuestros países.

Cárdenas fue a partir de este aviso, cauto y respetuoso de esta agenda bilateral, pero no dejó de apoyar a los socialistas en España, para lograr terminar y ganar a Franco a como diera lugar.

Franco era apoyado por Alemania e Italia, y los norteamericanos descubren que existía evidencia contundente para que estos dos países, lograran hacer lo mismo en América Latina, en especial, lograr financiar movimientos de golpe, para establecer algunas dictaduras fascistas, en contra de países democráticos que habían logrado hacerse de presidencias socialistas.

Un temor grande cernía a Washington, el país de América Latina que mayormente veíase cómo socialista, por sus políticas y acciones contundentes, era ni más ni menos que México.

Y en ello el apoyo de Cárdenas a España socialista, que le hacía ver a México en el mapa internacional, como el posible candidato de tener un golpe de estado por parte de los alemanes e italianos.

¡Causó una alta tensión en la Casa Blanca!

Cárdenas en 1938 manda a su embajador económico Eduardo Villaseñor, que era director general del Banco Nacional de Crédito Agrícola, a España para ofrecer las reservas de petróleo a favor de la lucha socialista del presidente Azaña, el cual le informa al propio Villaseñor que no contaba con el dinero para lograr pagar estas reservas, debido a que la República no tenía ya fondos.

Cárdenas se basaba en su discurso de Expropiación Petrolera:

… el petróleo… al mejor postor, sin tomar en cuenta las consecuencias que tienen que reportar las masas populares y las naciones en conflicto.

Así, al ver que no había quien en España le pagara el petróleo, les es ofrecido a Gran Bretaña y Estados Unidos, quienes veían con malos ojos este primer acercamiento.

A la vez, Texaco le estaba vendiendo petróleo ilegal al bando franquista -sin el permiso de Roosevelt- lo cual lo hizo enojar a tal grado, que la multa el estado con ¡veinte mil dólares! por andar haciendo negocios bajo lo “oscurito”

Shell, Standard of New Jersey y Atlantic Refining Company hicieron negocios con los franquistas por un total de 20 millones de dólares, ¡que el gobierno norteamericano se enteró después es otra cosa! y no los multó.

¡bussiness are bussiness!

Cárdenas se entera gracias a su inteligencia militar, que existían lo rumores de que gobiernos fascistas – Alemania e Italia- se estaban aliando con algunos británicos para entrar militarmente y lograr recuperar los pozos petroleros expropiados por el gobierno mexicano, ¿la llave para entrar a México? El revolucionario Cedillo.

A quien los gringos también lo tenían bien apalabrado, en caso de estadillo social, Washington pondría armamento y dinero, en caso de no garantizar el pago de la expropiación.

En este momento, México tenía tres grandes problemas a resolver:

La sospecha de que algunas marcas petroleras que fueron expropiadas por Cárdenas, tenían la posibilidad de financiar al caudillo Cedillo para levantar un movimiento armado, y reestablecer la propiedad norteamericana en sus antiguo pozos.

El temor de presidencia de una invasión de Alemania e Italia, tratando de colocar un sistema de dictadura, tal y como se veía gestando en España, derrocando al presidente socialista.

Que el apoyo de México al presidente Azaña, dejaba claro que nuestro país estaba en riesgo y en contra, de los sistemas fascistas, que preocupaban más, que el propio saber que el vecino del sur, para los gringos, era socialista.

¡primero acabar con el fascismo y ya luego veremos qué pasa con Cárdenas! decían los gringos.

Para relajar las tensiones, un grupo de religiosos, académicos, intelectuales, empresarios y varios representantes de sectores mexicanos, fueron al Institute of Public Affairs de la Universidad de Virginia, platicando en mesas redondas y conferencias, acerca de los beneficios de México y su lucha en contra de los regímenes fascistas.

Obviamente enviados por el gobierno de Cárdenas para disminuir la Imagen Pública, deteriorada por la expropiación.

Rooselvet se retracta del apoyo al caudillo potosino Cedillo, y les manda un telegrama a los dueños de la petrolera El Águila, en Londres, de manufactura inglesa y holandesa, para decirles que dejarán de apoyar la idea de intervenir a México, por cuestiones de recuperar los pozos petroleros, argumentando que no quería una España, en América Latina.

Cedillo era para los alemanes e italianos – y parte de alas europeas- el Franco mexicano.

Los norteamericanos apaciguaron los ánimos internacionales y dejaron claro que cualquier atención militar en contra de México, sería misma contra los propios norteamericanos.

¡Así el tamaño del apoyo!

Por este motivo, las relaciones de México se enriquecieron bajo la perspectiva de mejorar con el paso de los tiempos, en negar cualquier apoyo de Cárdenas a los españoles, mantener el embargo, vender el petróleo a los británicos y estadounidenses – a pesar de la reciente expropiación- y que se abandonaran de una vez las políticas socialistas en los próximos años, con el fin de lograr un paso hacia la democracia, claro ¡la conveniente!

Adentro ya de una guerra mundial sangrienta y larga, que debería mantener unidos a México y Estados Unidos, en vez de buscar conflictos coincidentes y evitar a toda costa, fricciones, Cárdenas logra mejorar sustantivamente la relación bilateral.

Estados Unidos dejaría de ser el líder de la región, para saltar a considerase una potencia mundial.

Bajo este tenor, entra el presidente de México Manuel Ávila Camacho, en 1940.

Ninguno de los presidentes de México -después de Don Porfirio Díaz- se había reunido con otro presidente norteamericano, debido a que constantemente patrocinaban a caudillos y levantamientos armados en nuestro país.

El 20 de abril de 1943, se reúnen Manuel Ávila Camacho y Franklin D. Roosevelt, en la ciudad de Monterrey, los temas a tratar eran por supuesto las relaciones bilaterales durante la segunda guerra mundial y la venta de petróleo.

Un tema llamó la atención:

¿Qué hacer en un país de políticas socialistas si no se cuenta con cadenas de producción y manufactura privada?

Los empresarios le decían a Ávila Camacho que no había créditos, un desequilibrio de la balanza comercial, y la prohibición de exportar e importar varios productos básicos de la materia prima.

México debería cambiar sus políticas públicas, porque no se vislumbraba un panorama alentador para la producción privada.

Los países aliados en la segunda guerra mundial estaban frenando la capacidad de reacción de capitales de México, ¿la razón?

Rusia era socialista, México demasiado igual… ¡tendría que cambiar nuestro país!

¿Qué me cuentas a mí que se tu historia?

Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

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