Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

El sufrimiento de Plutarco Elías Calles

Plutarco Elías Calles, presidente de México de 1924 a 1928, sufrió una de las grandes pesadillas de cualquier mandatario: tener a su antecesor buscándole los defectos y queriéndose reelegir, ¡vaya dilema!

A pesar de los grandes problemas que implicó el movimiento cristero en México, iniciándose en 1926 en medio de la administración de Calles, lo que realmente preocupaba al presidente en funciones, era la idea de Obregón de reelegirse, ¡a toda costa!

En el libro de Felipe Tena Ramírez: Leyes fundamentales de México 1808-1973, explica como Calles promulga una reforma al artículo 83 de la constitución, acerca de la reelección – mandato desde antes de Madero, propuesto por el Partido Liberal Mexicano, quienes habían rechazado esta reforma en julio de 1906- permitiéndola solo, si no era inmediata, y así sucedió el 22 de enero de 1927.

El propio 24 de enero del mismo año, Calles eleva los años del periodo presidencial, de 4 a 6 años.

Ante esta expectativa, Obregón preparaba su campaña política para la reelección.

¡Y hacia allá se lanzó!

No sin antes, debemos parar y dar a conocer a un respetado personaje de estos años, y que, marcaría una presencia, si quiere amable lector, en la historia de las campañas políticas mexicanas: el apoyo del líder sindical, me refiero por supuesto a Don Luis Napoleón Morones Negrete.

Fue fundador del Partido Laborista Mexicano, fue Director del Departamento de Establecimientos Fabriles y Aprovisionamientos Militares, Ministro de Industria, Comercio y Trabajo; y en 1927, fue un serio y contundente contrincante a ser presidente de México y miembro fundador de la CROM: Confederación Regional Obrera Campesina.

La presidencia de México, la tenía seriamente direccionada, debido a su relación sólida con la American Federation of Labor, la PALF por sus siglas, y la International Federation of Trade Unions de Amsterdam.

Para que nos demos idea de quien estamos hablando, Morones era un personaje de tal jerarquía, que los Estados Unidos estuvieron al pendiente de sus actividades con el espía 10 b, que informaba a Washington, acerca de las actividades de las sucesiones presidenciales en nuestro país.

Este espía vio que los norteamericanos querían atacar México en 1927, y robó los mensajes que había enviado a los norteamericanos, y se los entregó a Calles, evitando así una posible invasión.

¡Dios que locura!

Luis N. Morones, como mejor se le conoce, logró captar la atención de más de 60 mil obreros, repartidos en sindicatos de electricidad, textileros, ferrocarrileros, tranviarios, mineros, metalúrgicos y artesanos.

Mismos que le daban el apoyo para la presidencia.

Iría en contra de los generales Francisco R. Serrano, quien había renunciado a la gubernatura del Distrito Federal y también cuñado de Obregón y, por otra parte, Arnulfo R. Gómez del partido Nacional Antirreeleccionista (PNA), a quienes Calles, en una elegante recepción, les pidió a los tres hacerse un lado, debido a que el caudillo Obregón, estaba ya listo para la reelección.

Una vez que el 26 de junio de 1927, Obregón, prematuramente envejecido, lanzó un extenso manifiesto a la Nación.

A lo que Morones, con su distinguido acento y prosapia, lo mandó a la Chi…, sabedor que esto le implicaría la enemistad de por vida con Calles.

Los generales por su parte levantaron a sus ejércitos correspondientes argumentando que habría fraude en las elecciones, y no le quedó de otra a Calles, que aprenderlos y mandarlos fusilar.

¡Así como lo lee!

El 3 de octubre fusilan a Serrano en Huitzilac, y el 4 de noviembre a Gómez en Coatepec, en el mismo 1927.

Ya con la “cancha libre” Obregón -el inventor de la máquina para cosechar garbanza que lo hizo millonario-  realiza una de las campañas más exhaustivas y de proporciones descomunales, para los tiempos que se vivían.

Obregón hizo alianza con el Partido Nacional Agrarista, quien era dirigido por Antonio Diaz Soto y Gama, y el Partido Laborista Mexicano, ¡del propio Luis N. Morones!, y se creó el Centro Director Obregonista, sin ningún programa de campaña.

¿Por qué hacer un programa de campaña? si ya el haber sido presidente, bastaba para darle continuidad a los trabajos ¡faltaba más!… en este periodo quedó francamente definida mi concepción política y social…” mencionaba Obregón.

Ofrecieron a Vasconcelos la candidatura por el Partido Antirreeleccionista, quien por obvias razones se negó, y el ambiente ya aturdido por la guerra cristera, y por los constantes ataques y atentados a Obregón, la campaña se dio de por medio.

El 13 de noviembre sufre un atentado en las puertas de Chapultepec, y Obregón manda fusilar al Padre Pro y a su hermano a quien el caudillo, les acusó de tal ataque.

Obregón hizo su campaña bajo el lema: Álvaro Obregón, La Figura Militar y Política Más Grande De Nuestra Historia.

Donde asistió a comidas, reuniones y mítines – tal cual como hoy se utilizan- tratando de congregar a las fuerzas de la población, banqueros, empresarios y uno que otro líder sindical, siendo su estrategia, resaltar los beneficios, de todas las instituciones que nacieron bajo su mandato:  la propia CROC, la Confederación General de Trabajadores, la renovada Secretaria de Educación y la construcción de cientos de escuelas públicas, reconstruyó el sistema ferroviario y carreteras, así como el sistema telegráfico, dentro de las bondades a mostrar.

Hizo hincapié en el proceso bancario para que se liquiden las deudas públicas y reconstruir los procesos de ahorro y retiro observado por la federación.

Sobre estos cimientos, Obregón fincó las bases de su campaña.

En sus discursos de campaña Obregón instaba a un Gobierno Fuerte, Moral y Materialmente, además de generar propuestas para el legislativo en materia de petróleo, exportación de tomates y productos agrícolas a los Estados Unidos.

El 1º de julio de 1928, con 1,673,453 votos del padrón, gana las elecciones el General Álvaro Obregón Salido.

A la vez la guerra cristera, dio por entendido que los bloques de creyentes y los oficialistas, pactaban un odio entre unos y otros, mismo que llevaría a varias veces a atentar en contra de Obregón y el propio Calles.

No solo los atentados en Chapultepec, está el caso del Sr. Castro Balda, quien había ingresado explosivos a la cámara de diputados, para lograr atentar en contra de Obregón; por otra ocasión María Elena había tratado de herir a Calles y Obregón con una lanceta envenenada, en un baile en Celaya.

Un amigo cercano a Luis N. Morones, compró un lote de pistolas a una tienda de Estado Unidos, Celestino Gasca, quien a su vez se la vendió a Manuel Trejo Morales, y es la misma arma que utiliza el joven potosino José de León Toral, que previamente había sido bendecida el arma por el sacerdote Aurelio José Jiménez Palacios, una Eibar Star 7.09, de 8 tiros.

El martes 17 de julio de 1928, en una comida con diputados de Guanajuato, quienes se la habían preparado para celebrar su triunfo electoral, con la leyenda:

“Homenaje de Honor de los Guanajuatenses al C. Álvaro Obregón!, rezaba la guirnalda de flores, que levantaba a la espalda de la mesa principal, en donde Obregón se sentó en el centro, del restaurante La Bombilla, en San Ángel.

Ahí se acercó el caricaturista Toral y después de haber hecho varios dibujos a los diputados, en la ocasión de tener a Obregón de frente, sacó su pistola y le dio un tiro, que le causaría la muerte al candidato presidencial electo.

A la vez la orquesta de Esparza Oteo, estaba entonando la canción del “Pajarillo Barranqueño” en el mismo lugar, cuando el atentado.

El cuerpo del General Obregón fue velado con honores en Palacio Nacional, para después dirigirse a Sonora, mientras que Toral fue sentenciado a muerte, ejecución que se da el 9 de febrero de 1929 en la prisión de Lecumberri.

La autopsia hecha al cuerpo, en la escuela Médico Militar de México, el joven Criminólogo Alfonso Quiroz Cuarón, el médico que había amputado el brazo al general, y un maestro de Anatomía de la propia escuela, dieron como resultado:

Muerte por proyectil de arma de fuego, 19 tiros y 5 calibres diferentes.

A la muerte de Obregón, Calles aprovecha la ocasión para decir que se terminaba la etapa de los Caudillos revolucionarios y comenzaba la etapa de las Instituciones, en su informe del 1º de septiembre de 1928.

Para terminar con los problemas de los revolucionarios, y militares que aún andaban armados, sino que mantenían a muchos de sus hombres cercanos y con el riesgo de nuevos levantamientos o heridas de susceptibilidades, Calles convoca a reunir a estos caudillos en una organización colectiva, “familiar”, de bases campesinas y obreras, que permitieran un ejercicio democrático y para amansar un poco los conflictos interregionales, crea el Partido Nacional Revolucionario (PNR), en la ciudad de Querétaro, el 3 de marzo de 1929.

De esta reunión salió el nuevo candidato a la presidencia: Pascual Ortiz Rubio.

Siendo presidente interino, a la muerte del caudillo Obregón, Emilio Portes Gil, quien tendría la obligación – ¡otra vez! – de convocar a elecciones extraordinarias.

¡Que me cuentas a mí que sé tú historia…!

Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

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