Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

Las primeras campañas políticas

Hoy en día amable lector, coincidimos en la oportunidad que nos brinda la historia, de lograr saber un poco más, acerca de aquellas primeras campañas políticas, que, a juicio de la propia, no han cambiado en mucho, el aspirante por nombre sigue siendo el mismo: político.
Francisco I. Madero siendo presidente de México, que duró solo 15 meses, se reúne con Emiliano Zapata para lograr tener un proceso de calma y pacificación, específicamente por la parte sur del país y se encuentran en Yautepec Morelos, no llegando a ningún acuerdo.
A partir de allí, Madero trata de buscar la paz y logra conceder una segunda entrevista a Zapata, en Palacio Federal, quien ya había acusado al presidente de no lograr los valores de la revolución y dedicarse solo a construir un proyecto político, en vez de una reforma agraria, que fue el bastión del propio Zapata.
En esa entrevista no hubo acuerdos y el tono fue violento.
Francisco I. Madero le ofrece una hacienda para lograr mantener la calma al revolucionario y este la rechaza, argumentando que su interés jamás había sido de propiedades, sino de regresar las tierras a los verdaderos dueños, los mexicanos.
Por estas cuestiones Zapata hace el Plan de Ayala, que buscaba se reconociera la dignidad jurídica de los indígenas del estado de Morelos, y el regreso de las tierras a los propios, que habían sido de propiedades de particulares.
Zapata choca en batallas con el ejército federal en Cuautla y Cuernavaca, dentro de otras ciudades, es en este tiempo que le dan cuartelazo a Madero los generales Reyes, Félix Díaz y Manuel Mondragón, acompañados por el entonces embajador de los Estados Unidos Henry Lane Wilson, y Victoriano Huerta.
Apresando a Francisco I. Madero y a José María Pino Suárez, quienes fueron encarcelados y después ejecutados, en Lecumberri, el 22 de febrero de 1913.
Victoriano Huerta queda como presidente interino, y ofrece elecciones presidenciales y vicepresidenciales para el 26 de octubre de 1913, siendo no reconocidas estas mismas por Zapata y Carranza.
¡Y surgieron otra vez las campañas presidenciales!
El Partido Católico lanzó como su candidato a Federico Gamboa y Eugenio Rascón, el primero un escritor mexicano de cepa y naturalista, formó parte del cuerpo diplomático mexicano, y fue quien recibió a Díaz en Europa – una vez exiliado el expresidente-, y encargado de hacerle los honores y colocarlo en su vivienda en París.
Embajador de México en Holanda y Bélgica, así como cercano a Vitoriano Huerta y fue miembro de la Real Academia Española como único extranjero.
El Partido Liberal, de Jesús Flores Magón, mandó a Manuel Calero y Sierra, fue secretario de relaciones exteriores con Madero, y secretario de Fomento Industrial con Francisco León de la Barra, a él se le debe todo un tratado laboral que no prosperó, pero que fincaría las bases del derecho laboral mexicano.
Y el Partido Republicano postuló a Félix Díaz – sobrino de Porfirio Díaz- fue diputado y cónsul en Chile, perdió la gubernatura de Oaxaca en contra de Benito Juárez Maza en 1911.
Estos aspirantes a la presidencia desarrollaron sus campañas políticas, esencialmente en la ciudad de México.
Dentro de clubes de tiro, de fumar y en algunos clubes donde se servían bebidas, los aspirantes a la presidencia daban rienda suelta a sus propuestas.
Los más conservadores dominaban el ambiente acerca de continuar con una influencia de Díaz, cercanos a lograr una restauración política del proceso que había logrado sacar a México adelante, los últimos 30 años.
Los más liberales su discurso era de igualdad y oportunidades para que cada mexicano lograra tener educación y acercamiento a un mejor lugar de vida.
Y los menos, la pacificación del país.
Llegó el día de la elección y bajo el velo sospechoso del fraude, y de haber infinidad de irregularidades, como dobles votaciones y encuentros desafortunados de golpes…
¡Gana Huerta y Aureliano Blanquet la presidencia y vicepresidencia! sin haber sido candidatos, ni tener partido alguno, teniendo los resultados el mismo 27 de octubre de 1913.
¡Ay Dios!
Y si nos ponemos estrictos Huerta no podía ser presidente, porque la reelección se había prohibido.
¡Sufragio efectivo no reelección!
Carranza desconoce a Huerta y comienza a construir lo que sería su ejército constitucionalista.
Huerta por su parte pacta con los británicos para la explotación del petróleo, cosa que no le gustó mucho al presidente norteamericano Woodrow Wilson, y dejó de apoyarle, – algunos autores establecen que el presidente norteamericano apoyó a los constitucionalistas y en veces a Pancho Villa- por otro lado, el propio Pancho Villa le gana al ejército de Huerta en Zacatecas, bajo el mando del general Luis Medina Barrón.
Zacatecas era el último bastión de Huerta, y Villa destroza a los federales, en lo que tal vez es la más sangrienta de las batallas de la Revolución Mexicana, el 23 de junio de 1914.
Veintidós mil hombres conformaban la División del Norte, comandados por Felipe Ángeles y a su vez, Zapata tomaba Chilpancingo, haciendo una herradura para luego llegar a la ciudad de México, o al menos ese era el plan.
Esto hace que Huerta sea exiliado de México.
El 9 de noviembre de 1914, Carranza convoca a una especie de congreso de jefes militares de la revolución mexicana, para tratar de mantener un orden y una lealtad a los principios constitucionalista, tanto en lo militar, como en lo civil. Anexó a gobernadores.
A toda costa Carranza pretendía tener una constitución, porque consideraba la única salida a un movimiento armado de esta naturaleza.
En la primera ocasión, Zapata y Villa no asistieron, pero ya llevada a cabo en Aguascalientes, es donde hacen presencia, se nombra a un presidente interino – otra vez- Eulalio Gutiérrez Ortíz y no a Carranza como el último hubiera querido y Villa como jefe máximo de las fuerzas armadas.
Carranza desconoce a el presidente Eulalio y su ejército constitucionalista abandona Aguascalientes, mismo que en poco se enfrentaría a el ejército de Villa mismo.
Los ejércitos de Carranza eran apoyados por Álvaro Obregón, que ya había sido preso por Villa y que logró escapar del encierro, se reunió con Carranza en la Cd. De México y preparan la batalla para cercar a Villa que ya venía por Guanajuato.
La batalla se llevó a cabo el 6 de abril de 1915 en Celaya, en donde Pancho Villa fue derrotado.
Al rendirse, mandó uno hombres con Obregón, el 6 de julio y justo cuando estaban esperando la llegada, los hombres hicieron estallar granadas, y fue ahí donde Obregón pierde su brazo.
En marzo de 1916, Carranza ya tenía el mando del país desde la ciudad de Querétaro, y el mismo Obregón funda la escuela de medicina militar, la escuela militar de pilotos y la academia del Estado Mayor.
En este mismo año nace el Partido Liberal Constitucionalista, que postulaba a Carranza como presidente, en comicios que se llevarían a cabo, y a Obregón, como un posible sucesor, en caso de fallecimiento.
Solo algunos levantamientos más de Villa, pero no importantes, pudieron mantener la paz en México, Carranza se autonombra presidente de la república, y el 14 de septiembre de 1916 crea un bando avisando a los habitantes de México que por cada 70 mil habitantes se presentara un representante, un diputado, que incluiría todos los pensamientos e ideales habidos.
Naciendo así el Congreso Constituyente de 1917, que daría como fin, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, firmada el 5 de febrero de 1917.
Desde esa fecha, Carranza se dedicó a hacer campaña política, especialmente en el norte de la república, para las elecciones del 11 de marzo de 1917, en donde se votaría para presidente.
En mayo del mismo año, Carranza protesta como el primer presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

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